Lydia Delicado en Valencia. EE

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Valencia

Lydia Delicado, experta en pornografía: "El problema no es su obscenidad. Es que se filme y se monetice la violencia sexual"

"Las familias tienen que estar muy atentas y bajarse del mito de que sus hijos e hijas no ven contenido pornográfico".

"El perfil tradicional de la prostitución continúa, pero esta industria ha conseguido captar un nuevo perfil, con estudios universitarios".

"El feminismo defiende el derecho a no depender de la comercialización de nuestra sexualidad para pagar el alquiler".

Valencia
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Lydia Delicado es investigadora y doctora en estudios de Género. Es experta en derechos de la mujer en el entorno digital y ha analizado la relación entre pornografía y prostitución.

Está en Valencia porque participa en el Feminario organizado por la Diputación de Valencia, un foro que se ha consolidado como un espacio de debate sobre las cuestiones de la agenda feminista.

Delicado analiza en esta entrevista cómo las nuevas plataformas digitales y las aplicaciones han cambiado el paradigma, captando a un perfil de mujeres más jóvenes y más formadas. Todo bajo un relato engañoso que llega incluso a presentar como glamurosa la explotación sexual.

En su opinión, la pornografía tiene unas consecuencias devastadoras en la sociedad, porque "normaliza la violencia" y genera "una desconexión de la empatía".

Participa en el Feminario de la Diputación en una mesa sobre la pornografía y la prostitución ¿Qué relación existe entre ambas?

Es muy difícil establecer una frontera entre una actividad y otra, porque con la digitalización, las chicas que están implicadas están en circuitos que denomino de pornoprostitución. Además, desde los años 80, la pornografía se ha definido como prostitución filmada.

Un ejemplo son las plataformas webcam, es decir, las chicas que están emitiendo imágenes en vivo. El producto es pornográfico, pero se desata en unas circunstancias que son prostitucionales.

Lydia Delicado en Valencia. EE

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No hay una gran diferencia en el objetivo que se busca. Puede ser un acceso sexual para hacer un uso concreto de los cuerpos de las mujeres, como es en la prostitución, y puede ser un uso para erotizar, para excitar, como es el objetivo de la pornografía.

En este nuevo paradigma de la digitalización, también se ha visto que el proxenetismo ha logrado acceder a un número mucho mayor de mujeres.

El perfil tradicional de la prostitución todavía continúa, de mujeres que proceden de espacios de vulnerabilidad, pero ahora además hay otras a las que esta industria ha logrado captar, con estudios universitarios y preparación.

En su libro califica la pornografía como un problema social global, pero está muy normalizada en nuestra sociedad.

La pornografía está en todas partes. Está de manera evidente, pero también se ha infiltrado en todas las industrias culturales de manera menos evidente.

Es un auténtico dispositivo cultural que ha logrado crear imaginarios en todas las personas y en todos los países del mundo. Por lo tanto, tener un aparato crítico para mirar hacia la pornografía con un entendimiento un poco informado, es difícil.

La pornografía mainstream es el producto de una industria que está dentro de las élites económicas con un gran nivel de tráfico. Estamos hablando que las grandes plataformas como Pornhub o Xvideos están en entre las 10 páginas más vistas del mundo.

"La pornografía está en todas partes. Es un auténtico dispositivo cultural que ha logrado crear imaginarios en todas las personas"

¿Por qué lo denominamos un problema? Porque en todo ese contenido que se hace viral hay un guion repetido en el que el papel de las mujeres es de subordinación y el de los hombres, de dominación.

Y esa dominación normalmente se ejerce con prácticas de violencia, que se filman con un estilo más de documental que de ficción, es decir, lo que se filma está sucediendo.

Estamos hablando de prácticas en las que hay multipenetraciones, golpes, insultos, escupitajos, orinas, defecaciones, asfixia, mujeres gritando... Y toda esa violencia se está distribuyendo bajo una idea de placer y deseo.

Por lo tanto, tenemos un esquema de desigualdad que se está integrando dentro de los imaginarios con absoluta normalidad y eso ha ido generando es una desconexión empática hacia la violencia sexual. En definitiva, supone un obstáculo para poder avanzar en la igualdad entre mujeres y hombres.

Si normalizamos y generamos una atmósfera de aceptación de la violencia, porque la vinculamos al deseo y al placer, a la intimidad, a la relación, a la fantasía, estamos desactivando la oportunidad de trabajar en la no violencia.

Y también afecta a los hombres.

Esta pornografía viral muestra una versión de los hombres como si disfrutasen de dañar a las mujeres. Y esto no es una representación fidedigna de los muchos hombres del mundo que realizan un buen trato con sus parejas, que son amorosos, respetuosos, igualitarios y que no encajan en ese esquema anclado en la desigualdad, en la violencia, en el desprecio, en la intención de dañar a la otra persona a través de la práctica sexual. Y eso es problemático en todas sus dimensiones.

Respecto a si hay conciencia social, hay preocupación en las familias y en la comunidad docente porque ya se perciben los efectos en las chicas y en los chicos adolescentes.

Se puede ver que hay una hipersexualización a una edad muy temprana y que hay muchas chicas y chicos que no saben diferenciar muy bien qué es violento de lo que no lo es.

Otras autoras, como Virginie Despentes en su Teoría King Kong, ven la pornografía no como inherentemente mala, sino como un producto cultural mal hecho por hombres reprimidos. ¿Hay pornografía buena?

Este es uno de los grandes nudos de las disputas feministas. La propia palabra pornografía es grafos y porne. Es la grafía de la puta en griego, es decir, de una mujer subordinada sexualmente a los deseos y los placeres de otros.

La industria pornográfica ha planteado una hostilidad muy eficaz hacia el discurso feminista y sus reivindicaciones y ha contribuido a la normalización del abuso sexual a menores, a la violación grupal o a las vejaciones. Ahora mismo, por poner un ejemplo, el contenido en cualquiera de las plataformas se organiza a partir de insultos a mujeres.

Entonces es muy difícil pensar que con todo ese peso y con todo ese significado, pueda entenderse la pornografía desde una visión positiva.

Lydia Delicado en Valencia. EE

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Ahora bien, esto no significa que no podamos reconocer que hay algunos grupos o colectivos que tratan de pensar en guiones sexuales y eróticos desde otro lugar mucho más ético. Sin embargo, genera mucha confusión que se presente como pornografía feminista.

Estas voces defienden la resignificación, es decir, apropiarse de los significados y de las prácticas que han sido discriminatorias para presentarlas desde otro lugar con otro discurso.

Sin embargo, el feminismo crítico no está pensando dentro de los marcos que se ha establecido en la cultura patriarcal, sino que queremos construir desde otro lugar.

Hacemos una enmienda a la totalidad de la pornografía porque para poder existir instrumentaliza sexualmente a las personas. Cosificar siempre significa que hay un tipo de subordinación. Puede darse bajo consentimiento, pero no es un consentimiento recíproco, porque hay una transacción económica.

La corriente en la que se inserta Despentes está pensando en esa resignificación individual y nosotras estamos pensando en el conjunto de las mujeres y en un proyecto de transformación que pueda beneficiar a todas.

El feminismo no es un movimiento de individuos que van buscando su propio deseo, aunque haya personas que lo presentan como tal. El feminismo es un nosotras y defendemos el derecho a no depender de la comercialización de nuestra sexualidad para pagar el alquiler. Tampoco proponemos dañar a los hombres para resolver la desigualdad.

Hay una corriente dentro del feminismo que defiende la autonomía individual y la libre elección de las mujeres en estos temas. Consideran que la pornografía o la prostitución pueden incluso ser herramientas para lograr la autonomía personal.

Es muy confuso, pero no existe la libertad de subordinarse, igual que no existe la libertad de esclavizarse. Esa no es la libertad en la que estamos pensando las feministas.

Ese argumento sirve para la industria de la pornografía, sirve para el proxenetismo, sirve para los consumidores de prostitución, pero no sirve para legitimar las prácticas de desigualdad.

Antes hemos hablado de la preocupación que tienen las familias y el profesorado respecto a la pornografía. ¿Cuál es el siguiente paso que debería dar el Gobierno?

La intervención en los entornos digitales tiene que ser urgente, integral y transversal. Para eso hay muchas propuestas, pero desde luego hace falta una ley abolicionista sobre el sistema prostitucional que ataque todas las prácticas que existen de subordinación sexual. Se incluye la prostitución, la pornografía, los matrimonios pactados...

¿Se refiere a prohibirla?

Hay que prohibir por lo menos algunos aspectos y desde luego muchos de los contenidos que hay circulando. Las feministas no tenemos un problema con la pornografía por su obscenidad, sino con que se filme y se monetice la violencia sexual, con que se haya conformado una industria global a partir de ejercer crueldad contra las mujeres.

¿Queremos prohibir la violencia? Por supuesto, sin matices. Queremos prohibir el proxenetismo y perseguirlo, multar a los varones que consideran que tienen el derecho a acceder a las mujeres por un precio, porque parece que por la vía de la sensibilización no hay resultados.

Por ejemplo, Reino Unido prohibió el contenido en internet de estrangulación en la relación sexual, porque han visto que es un problema grave ya en la población joven. Me gustaría que no existiesen escenas de tortura accesibles circulando en el ciberespacio.

"Hay que prohibir al menos muchos contenidos que están circulando. Me gustaría que no hubiera escenas de tortura circulando en el ciberespacio"

El 90% de los adolescentes consume pornografía y el primer contacto empieza a los 8 años, según datos del Ministerio de Igualdad. ¿Cómo se explica este inicio tan temprano?

La pornografía va buscando a las personas en internet. A los chicos les aparece de una manera superfácil en todos los espacios en los que están, cuando están jugando a los juegos que hay online, cuando están consumiendo música...

Además, hay multitud de conexiones entre la cultura popular y el contenido pornográfico. Por ejemplo, la canción Hentai de Rosalía hace mención a uno de los tipos de pornografía más buscados en el mundo y más consumidos, que son dibujos con niñas de un aspecto muy infantil en situaciones sexuales con representaciones de varones adultos.

Cualquier criatura que le guste Rosalía, que está en todas partes, mete en Google la palabra Hentai y los primeros resultados que le salen son los que le conducen a las plataformas de pornografía, que está en abierto y en todas partes.

Por lo tanto, aunque no la vayas buscando, te encuentra. No es que a los 8 años entren a consumir, simplemente es que de manera accidental se la topan. Luego a partir de los 12 o 13 los chicos sí que realizan un consumo intencionado.

¿Cómo influye la pornografía en estos adolescentes?

Antes de tener sus primeros encuentros y experiencias con otras personas, ya han consumido dos, tres años de guion pornográfico y eso es un secuestro de su libertad sexual. No han tenido la oportunidad de descubrir, de explorar por sus propios medios.

Entonces, a una edad muy temprana, cuando no tienen preparación suficiente, se están encontrando con situaciones en las que hay un grupo de hombres pegándole una paliza y violentando a una chica con coletas y trencitas y faldita, que finge un placer absoluto. Es algo completamente disruptivo para las conductas y para la construcción de la sexualidad.

Lydia Delicado en Valencia. EE

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¿Cómo actuar frente a este fenómeno? ¿Qué herramientas tienen las familias?

Las familias tienen que estar muy atentas, tienen que hacer un acompañamiento muy activo y bajarse del mito de que sus hijos e hijas no ven contenido pornográfico porque lo ven, porque es la norma. No es que eso signifique algo peyorativo, es que todo el mundo a esa edad está viendo este contenido en internet porque está en todas partes.

Además, los chicos y las chicas tienen el derecho a la educación sexoafectiva y, sobre todo, los poderes públicos tienen que intervenir. No es suficiente con el trabajo que puedan hacer las familias.

No puede ser normal que haya tantos hombres en el mundo que hayan asimilado el mensaje de que violar puede ser satisfactorio. Todo eso se tiene que desactivar en nuestra sociedad y eso pasa por hacer un trabajo en los centros educativos, pero también por hacer un trabajo legislativo.

¿Qué papel juegan los hombres?

Es evidente que tienen que hacerse un trabajo a sí mismos. En Australia hay grupos de hombres que se han organizado y se han presentado públicamente como disidentes de la pornografía.

Aquí nos espantamos porque vemos que los hombres no salen a la calle horrorizados viendo todas las evidencias aplastantes de violencia contra las mujeres que hay en nuestro país y que incluso se han organizado para decir que eso no es una realidad que nos atraviesa.

"Si aceptamos la violencia y la vinculamos al deseo o al placer, estamos perdiendo la oportunidad de trabajar por la igualdad"

Los varones reciben unos mensajes en esta sociedad y las mujeres, otros. A ellos se les socializa con una intención muy concreta de desconectarlos de la empatía, del cuidado, de la sensibilidad y ese rol que parece como totalmente casposo no se ha desactivado.

Muchos hombres están muy próximos a las conductas violentas, pero no necesariamente desde una consciencia y una voluntad, es porque lo han aprendido y no han tenido otro mensaje para construirse.

Por lo tanto, es fundamental que hagan una escucha de qué es lo que estamos diciendo y pidiendo. Tienen que sumarse, participar y actuar, porque esto también les daña.

Además de las plataformas como Only Fans, existe otro fenómeno en auge, el de los Sugar Daddies. Me ha sorprendido lo fácil que es acceder a estas webs que venden esta opción como perfecta para mejorar el estilo de vida e incluso empoderarte.

Precisamente, los próximos proyectos de investigación los estamos pensando en esa línea. Nos gustaría conocer cuáles son las experiencias de ellas, sus realidades, cómo están viviendo toda esa mercantilización. De momento, nos está siendo muy difícil, porque todo se está haciendo en la ocultación.

No obstante, dentro de toda esa cultura de normalización y legitimación de la prostitución que hay en internet, se está ofreciendo la mercantilización de la sexualidad como un proyecto empoderante, como una carrera profesional para desarrollar, como un espacio en el que tú puedes implementar tu autenticidad.

Cualquier noticia que hace mención a Only Fans tiene una perspectiva completamente legitimadora. Y luego, por otra parte, la academia ha participado de este mensaje con una entrega absoluta. La mayor parte de trabajos que se publican dentro de las universidades y los contenidos que se estudian en las asignaturas legitiman la prostitución, siguen presentándola como un trabajo como cualquier otro.

Quienes tenemos un pensamiento crítico y estamos trabajando desde el feminismo abolicionista estamos muy arrinconadas y con mucha dificultad para publicar, para hacer jornadas, pero la mayor parte de las universidades están entregadas a los intereses de la industria del sexo.

Se ha construido todo un relato académico que ha obviado la violencia intrínseca a la prostitución y lo está glamurizando y presentando como un proyecto de desarrollo vital.

¿Es optimista con el futuro?

Quiero serlo, pero estoy muy preocupada.