Vista del Hospital La Fe. EE

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Valencia

El Hospital la Fe alcanza un 40% de éxito en embarazos libres de enfermedades hereditarias

En la mayoría de los casos, las familias acceden a esta unidad tras haber tenido un hijo afectado o tras detectar que son portadoras de mutaciones genéticas mediante pruebas de cribado o estudios familiares por antecedentes.

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El Hospital La Fe de València ha logrado una tasa de embarazo del 40% en tratamientos destinados a prevenir la transmisión de enfermedades hereditarias, una técnica que ofrece a familias con riesgo genético la posibilidad de tener hijos libres de estas afecciones, según informa Efe.

Desde que en 2010 se incorporó el Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP) para patologías monogénicas —provocadas por la alteración de un único gen— y cromosómicas —relacionadas con cambios en el número o estructura de los cromosomas—, el centro ha contabilizado 157 gestaciones viables, de las cuales han nacido 125 bebés sanos y 16 continúan en desarrollo.

Según José Luis Poveda, gerente de la Agrupación Sanitaria Interdepartamental Valencia Sur y del propio hospital, estos datos reflejan el compromiso con una sanidad pública capaz de ofrecer soluciones avanzadas a familias con riesgo hereditario.

En la mayoría de los casos, las familias acceden a esta unidad tras haber tenido un hijo afectado o tras detectar que son portadoras de mutaciones genéticas mediante pruebas de cribado o estudios familiares por antecedentes.

El DGP consiste en analizar el ADN de embriones obtenidos mediante fecundación in vitro para seleccionar aquellos que no presentan enfermedades hereditarias y transferirlos posteriormente al útero.

La especialista Ana Monzó, responsable de esta área en La Fe, explica que esta técnica puede aplicarse a más de 5.000 enfermedades, como la fibrosis quística, hemofilia, síndrome de Marfan, distrofias musculares, poliquistosis renal, talasemia, anemia de Fanconi o diversas patologías neurológicas y metabólicas. También permite evitar la transmisión de mutaciones vinculadas a cáncer hereditario.

Además, señala que es posible diseñar estudios personalizados cuando la mutación específica de una familia no está contemplada en los protocolos habituales.

Para llevar a cabo el análisis, se utiliza secuenciación masiva, una tecnología que permite estudiar grandes cantidades de ADN con gran precisión. Cuando el embrión alcanza la fase de blastocisto (entre el quinto y sexto día), se realiza una biopsia de su capa externa y posteriormente se vitrifica. Una vez identificado un embrión sano, se procede a su implantación.

El éxito del procedimiento depende en gran medida de la edad de la mujer y de su reserva ovárica. Además, el uso del DGP mejora el curso del embarazo, con una tasa de aborto cercana al 10%, inferior a la media general y a la de otros tratamientos de reproducción asistida. Como medida de verificación, se recomienda realizar una amniocentesis durante la gestación.

Este programa sigue las directrices de la Ley de Reproducción Humana Asistida y forma parte de la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud para mujeres menores de 40 años que no tienen hijos sanos en común, bajo la supervisión de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida.