Andry Hernández Romero, un venezolano de 32 años, afirmó que fue víctima de abuso sexual, golpes y tortura psicológica mientras estuvo detenido en una cárcel de máxima seguridad en El Salvador. Él fue uno de los 250 hombres venezolanos enviados por la administración del presidente Donald Trump al centro conocido como CECOT, bajo la acusación de pertenecer a la banda criminal Tren de Aragua, algo que tanto él como otros detenidos niegan rotundamente.
Abusos en la cárcel de El Salvador donde Trump mandó a más de 200 venezolanos
Hernández relató a NBC News que durante su tiempo en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), lo aislaron en una celda sin luz y lo obligaron a realizar actos sexuales mientras otros guardias lo manoseaban y lo golpeaban con bastones. No pudo ver los rostros de sus agresores, quienes llevaban el rostro cubierto.
“Me dejaron devastado”, expresó. “No quería comer, no quería moverme. Solo pensaba en mi familia y me inundaban las preguntas”, agregó.
Jerce Reyes, otro de los venezolanos liberados, confirmó que Andry Hernández le contó lo que sufrió a manos del personal carcelario salvadoreño apenas llegaron a Venezuela. Según su testimonio, Hernández relató entre lágrimas el abuso sexual ocurrido durante su confinamiento en solitario. “Nos dijo que fue atacado por los propios custodios. Lo escuchamos con impotencia”, dijo.
Un venezolano denunció haber sufrido abuso sexual en la cárcel de El Salvador
Reyes también denunció el aislamiento total que vivieron durante los cuatro meses de encierro. Ninguno de los hombres tuvo acceso a representantes consulares, abogados, ni contacto con familiares. “No sabíamos si alguien allá afuera sabía que estábamos vivos”, expresó.
Testimonios de terror en CECOT: “Temí por mi vida”
Andry Blanco Bonilla, un venezolano de 40 años que también fue enviado a la megacárcel CECOT, describió su experiencia como un infierno permanente desde el primer día. “Las esposas nos dejaban cortes y moretones. Apenas podíamos movernos sin lastimarnos”, aseguró al revelar que los tenían esposados.
Además de las condiciones físicas, Blanco Bonilla habló de abusos verbales constantes, humillaciones y castigos que incluían negación de alimentos, duchas y hasta del uso del baño. “Hubo tantos momentos de angustia y terror… temí por mi vida”, afirmó.
¿Qué sucedió con los venezolanos que fueron expulsados de Estados Unidos?
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, consultado sobre el caso, se limitó a decir que los hombres ya no estaban bajo jurisdicción estadounidense y remitió las consultas al gobierno salvadoreño.
Aunque fueron liberados y devueltos a Venezuela como parte de un canje de prisioneros con EE.UU., muchos de ellos, como Blanco Bonilla, aún temen por su seguridad: “Vivimos momentos de angustia y terror. Sentí que no saldría vivo de allí”.
