Pablo y los Ciervos Dorados en el Festival de la Luz.

Pablo y los Ciervos Dorados en el Festival de la Luz. Cedida

Música

De la Kominsky al primer disco: Pablo y los Ciervos Dorados vuelven a Vigo donde todo empezó

La banda pontevedresa lleva este viernes ‘Vino’ a la sala de Churruca, donde celebraron el concierto que supuso su propio hito fundacional. Su primer disco, acompañado por una gira, con canciones cocinadas durante años y huyendo de las urgencias del algoritmo

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En mayo de 2024, al escenario de la sala Kominsky se subió un grupo llamado 'Pablo Corbillón y sus amigos'. Les habían propuesto tocar al propio Pablo con su hermana Elena; llamaron a su amigo Álex Otero, "Muellín" y, sin saberlo, habían puesto en marcha un proyecto musical que este viernes presentará en ese mismo escenario su primer disco, 'Vino'.

Pablo Corbión lleva buena parte de su vida haciendo música y formando parte de grupos, incluso una decena al mismo tiempo. Nombres como Columna Vegana o Carne Blanca aparecen en el currículum de este pontevedrés, que forma parte de la "cantera" del Liceo Mutante de Pontevedra.

Es esta institución del underground local la que sirvió de escuela, tanto para él como para tantos jóvenes de su generación. "El Liceo, para mí particularmente, fue mi vida en Pontevedra", afirma Pablo. En ese "oasis" pudo ver bandas que nunca imaginó que pasarían por la ciudad, hizo amigos y experimentó sin atender a las reglas del mercado.

"De repente estás fuera de las lógicas del mundo de la música y tienes que preguntarte cosas de verdad: '¿Yo por qué hago esto?'". Aunque el espacio ya no exista como tal, reivindica que su comunidad continúa. "La gente sigue ahí".

La pandemia y la soledad

Pablo y los Ciervos Dorados.

Pablo y los Ciervos Dorados. Olalla Grueiro

La pausa que propició la pandemia le golpeó de lleno: el Liceo cerró y los amigos se dispersaron. A Pablo le tocó experimentar algo que nunca le había pasado, quedarse sin grupo. "Me quedé como estancado en el vacío", recuerda.

De aquel parón terminó saliendo Pablo y los Ciervos Dorados, el proyecto con el que acaba de publicar Vino, su primer LP, y que este viernes regresa a donde empezó todo, la sala Kominsky de Vigo, donde actuarán a las 21:30 horas.

Durante aquel tiempo de pausa, también cambió su manera de componer. Hasta entonces las canciones habían sido algo esencialmente colectivo: podía llevar una idea al ensayo, pero siempre acababa tomando forma con otras personas. En el aislamiento comenzaron a convertirse en otra cosa. "Mucho más 'yo para mí'", explica. Y apareció una obsesión: esta vez tenía que existir un disco.

"Quería que hubiera un LP. Después de tantas bandas que lo intentamos y que, por una cosa u otra, no salió, esta vez quería que existiera", ahonda.

Un LP para que algo permanezca

Corbillón reconoce, con cierta ironía, que quizá la edad tuvo algo que ver. O, al menos, la sensación de mirar hacia atrás y descubrir una enorme cantidad de horas invertidas en proyectos musicales de los que apenas quedaba rastro.

"No podía soportar, de una manera un poco melodramática, la cantidad de fracaso que había acumulado", admite. "He tenido grupos, he invertido horas, días, semanas, meses y años en proyectos que no cuajaron".

No reniega de ellos. Tampoco cree que todo deba permanecer. Pero había algo que empezaba a pesarle. "Todo esto yo sé que lo he vivido, y mis amigos y las personas con quienes lo compartí saben que lo vivimos. También está bien que algunas cosas desaparezcan, no pasa nada. Pero como yo lo que más he hecho en mi vida es música, me daba pena que nada permaneciera ni un poco".

La oportunidad con Humo Internacional

Comenzó a grabar demos con su hermana Elena hasta que les llegó la propuesta de un amigo, Luis Boullosa, de tocar en la Kominsky. Al terminar el concierto, se dio la circunstancia de que había comenzado un proyecto. Fue Xosé, de Cuchillo de Fuego, el que le dijo que esta vez no lo dejase pasar.

Más tarde, apareció Humo Internacional, sello discográfico independiente con sede en Oviedo, y la posibilidad de tener un disco fructificó.

El nombre ya era otro. Dejaron el "terrible y miserable" nombre de 'Pablo Corbillón y sus amigos', "que evidentemente no podía durar mucho más" para dar paso a 'Pablo y los Ciervos Dorados".

"No quería que fuera una banda en la que hubiera uno que fuera el líder. Quería que fuera mi banda, pero tener a gente, a unos amigos que pudieran ser esta banda, pero que si vienen más, sean más de esa misma banda y darles un título honorífico", explica Pablo poniendo como referencias a la E-Street Band de Bruce Springsteen o a The Bad Seeds de Nick Cave.

Ese título honorífico lo recoge de una de sus canciones, 'Ciervo Dorado', que a su vez nace de un poema de Rabindranath Tagore, poeta, escritor, filósofo, músico y pintor indio.

'Vino' contra el algoritmo

'Vino' está disponible en todas las plataformas, también en vinilo, desde el pasado 7 de septiembre bajo el sello Humo Internacional. Lejos de las urgencias que atosigan la vida, del consumo veloz y de la fuerte pérdida de la capacidad de atención, Pablo y los Ciervos Dorados invitan a escuchar, a dedicarle tiempo a una canción ofreciendo una garantía: la de contarle al oyente una historia.

En el centro está la canción. "Lo que más me importa es encontrar una célula compositiva, tanto lírica como musical, que vaya hibridada y que contenga potencia", explica Pablo sobre su proceso creativo. Partiendo de esta base, la idea avanza "hasta donde llegue", es la propia canción que le lleva por el cauce de saber "cuánto quiere decir y cuánto necesita".

El resultado son cuatro canciones extensas y tres más breves. Desde los 9 minutos y medio hasta los 49 segundos es el abanico que ofrece y que, para el músico pontevedrés, ahí es donde está parte de su atractivo: "Lo que ofrecemos es un espacio de 'aquí puedes quedarte un rato'".

También la idea de contar algo, no decirte "te voy a adornar los oídos con ornamentos y cosas superfluas para que luego te vayas y, por lo menos, me hayas dado un stream". Pablo prefiere que el que escucha se vaya pensando "he visto este proceso, he vivido esta historia".

Para su sorpresa, el público está respondiendo. "Nos encontramos con mucha más gente de la que esperaba que es capaz de conectar con estas cosas", admite. "Igual esta era de los hiperestímulos y que la canción tiene que tener el gancho en los primeros segundos es un poco una mentirijilla", desliza.

Una portada propia

Portada y contraportada de Vino.

Portada y contraportada de Vino. Cedidas

El disco se rodea de otros estímulos que también invitan a la tranquilidad. Desde el videoclip de 'Vino', canción que da título al disco, que es un plano fijo de Pablo y sus amigos alrededor de una mesa, bebiendo y riendo durante casi 10 minutos; o la portada, de apariencia artesanal y deliberadamente sencilla.

Fue la portada, también, la que hizo que el disco se retrasase, como metáfora de que las prisas no son buenas; era el primer disco, no saben si será el único, y había que hacerlo "con buena letra". Así, Pablo rechazó la urgencia de la discográfica en septiembre de 2025: "Si nos dais una portada, lo lanzamos".

Pero no, Pablo tardó en encontrar y en pintar él mismo la que sería la portada de su LP soñado.

"Es un proyecto que te pide tiempo necesariamente. No todo el mundo tiene nueve minutos así como así. Tienes que darle un ratito".

Vuelta a la Kominsky

Este viernes, en la Kominsky, a Pablo Corbillón (voz y guitarra), Elena Corbillón (batería y coros), Álex Otero "Muellín" (bajo) se sumará el teclista Rodrigo Cota, tercer "ciervo".

Se subirán al escenario que pisaron por primera vez hace algo más de dos años con la promesa de que el disco, grabado en directo con todos los músicos tocando a la vez, será fielmente reproducido, salvo algunos instrumentos adicionales que todavía no pueden llevar al escenario.

Será la primera parada de una gira que los llevará los próximos meses por ocho ciudades, rematando el 10 de diciembre en Madrid.

"Esto es lo que pensé que siempre quería hacer con una banda", reconoce. "He tenido que cruzar la frontera de los 30 años para poder hacerlo, pero perfecto".