Fachada de Casa Caracola, en San Vicente do Mar, en O Grove (Pontevedra)

Fachada de Casa Caracola, en San Vicente do Mar, en O Grove (Pontevedra) Cedida Taller Triscal

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Sin ladrillos ni cemento: así es la Casa Caracola construida por un gallego al lado del mar con cal, arena y paja

Hablamos con José Torres, que prevé la inauguración de la Casa Caracola en julio, la cual se utilizará como espacio abierto para la realización de charlas o talleres

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Hay construcciones que van más allá de lo arquitectónico y que están pensadas para conectar con la naturaleza. No solo por la imagen que generan y que llama la atención por su originalidad, sino también por los materiales empleados para levantarlas y por la filosofía que hay detrás de ellas.

Este es el caso de la Casa Caracola, situada en la comarca do Salnés, concretamente en San Vicente do Mar, en O Grove (Pontevedra). Una singular construcción creada por José Torres junto a muchas otras manos, y levantada con arena, paja, cal, materiales naturales que dan forma a una vivienda tan llamativa como simbólica.

Una casa nacida de la bioconstrucción y de la conexión con la naturaleza

Casa Caracola, en San Vicente do Mar, en O Grove (Pontevedra)

Casa Caracola, en San Vicente do Mar, en O Grove (Pontevedra) Cedida Taller Triscal

José Torres nació en San Vicente do Mar, aunque se marchó muy joven a Suiza, donde comenzó a formarse en técnicas de bioconstrucción. "Empecé de pintor y descubrí la cal", explica.

Ese primer contacto con los materiales naturales le llevó a trabajar en viviendas de paja y cáñamo, una experiencia que, asegura, le cambió la forma de entender la construcción. "Vi que la energía era distinta, que funcionaban muy bien energéticamente y que no hacía falta calentarlas ni enfriarlas".

Su formación continuó en Marruecos y en el norte de Francia, donde conoció la técnica 'Kerterre', creada por la artista francesa Evelyne Adam y basada en construcciones orgánicas realizadas con materiales naturales. "Cuando haces una casa de paja, de cáñamo... sientes algo distinto, es como un silencio, una paz", relata José. Tras varios años fuera, regresó a Galicia en 2020 con una idea clara: construir una casa bio en su tierra.

La inspiración definitiva llegó al volver a San Vicente do Mar. "Vi que había muchísimo plástico en el mar y me dio mucha pena cómo estaba la naturaleza descuidada. Creo que cada vez estamos más desconectados de ella", lamenta. A partir de ahí nació la idea de levantar una construcción que sirviera también como símbolo visual.

Proceso de obra de la Casa Caracola

Proceso de obra de la Casa Caracola Cedida Taller Triscal

Primero pensó en hacer una seta gigante o un animal marino como una tortuga, pero terminó apostando por una doble caracola. "La casa principal es una caracola de tierra. Y lo que es el baño, la parte más alta, es una caracola de mar".

La vivienda comenzó a levantarse en 2020 y durante meses fueron dando forma a la estructura con un entramado de bambú. "Trabajamos con arena, paja y cal, y bambú en la estructura", informa. Además, afirma que "en esa casita hay muchas manos", recordando la ayuda de gente de Bélgica, de Alemania, ingleses, sudafricanos, franceses... y mucha gente de Vigo, "de los gallegos, el 90% venían de Vigo", indica.

La Casa Caracola se ha hecho tan popular antes de inaugurarse, que hasta una escuela le ha propuesto hacer una pequeña para el disfrute de los más pequeños.

Una inauguración con música clásica y un espacio abierto para talleres

Detalles de la Casa Caracola

Detalles de la Casa Caracola Cedida Taller Triscal

Aunque por fuera parece una pequeña escultura, la Casa Caracola sorprende también por su amplitud interior. La construcción cuenta con 5 metros de alto y unos 30 m2 en el suelo, aunque las formas curvas permiten ganar mucho más espacio útil.

"Estuvimos con 40 personas allí de fiesta con niños en el suelo jugando", recuerda José. Además, destaca el carácter vivo de los materiales utilizados. De hecho, el constructor señala que durante las primeras fases de la obra llegó a crecer trigo de las paredes.

La casa encara ahora sus últimos detalles antes de abrir sus puertas oficialmente este verano. "La idea es abrirla en julio, si llega el tiempo, porque los pequeños detalles llevan mucho", explica. La inauguración estará acompañada de música clásica, con soprano y violines, en una celebración pensada para compartir el espacio con los vecinos y visitantes.

Y aunque reconoce que podría convertirla en un alojamiento turístico, José tiene otros planes para ella. "Me gustaría más que nada para dar charlas, talleres, talleres sobre salud... que tuviera otra función". Su intención es mantener el espíritu abierto con el que nació el proyecto. "La gente viene a hacerse unas fotos o simplemente a verla. Si fuera un alojamiento bloqueo toda esa parte. Ganaría más dinero, sí, pero a veces la vida no es solo dinero", sentencia José.