Carmen, médico y panadera, en Vigo.
Médico y panadera, en Vigo: "Me ha pasado atender urgencias y aparecer un cliente de la panadería"
Carmen Lucía Gómez es una venezolana afincada en Vigo que, con mucho trabajo, estudio y esfuerzo -además de robarle horas de descanso al reloj- se ha labrado un futuro en la ciudad olívica más que prometedor: Actualmente hace el MIR y regenta su propia panadería, "Doctora Pan", en Vigo
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Carmen Lucía Gómez nació en Venezuela pero, desde antes de la pandemia -agosto de 2019-, es una viguesa más. Estudió Medicina en su país de origen y, movida por su interés por la cocina, realizó estudios sobre panadería cuando la profesión médica comenzó a devaluarse en el país venezolano, tal y como ella misma relata. Ambos estudios los abordó en la Universidad Central.
Tras estudiar seis años de Medicina y ejercer como médico en zonas rurales dentro del posgrado, Carmen se quedó embarazada. "En ese momento decidí retirarme del posgrado. Ahí todo el tema sanitario se puso muy mal en Venezuela", recuerda. "A partir de ese momento empecé a hacer cursos de panadería y a formarme como profesora. Hicimos el diplomado para poder formar a otros profesionales", anota.
La venezolana asegura que España y, concretamente, Galicia, son referentes en lo que tiene que ver con la panadería, motivo que la llevó a ella y a su marido a trasladarse temporalmente a este país. "Nos vinimos mi marido, mis hijos, mi madre y yo, pero temporalmente. La idea era volver. Lo hicimos mal porque nos vinimos sin los papeles académicos para convalidar", explica Carmen. "Tuvimos que optar por estudiar en un centro privado, pero resulta que en ese momento nos cogió la pandemia del Covid", anota.
Algunos de sus contactos profesionales en el mundo de la panadería se convirtieron en una tabla de salvación para Carmen: "Conseguí trabajo como panadera en Bekari un tiempo, pero mi marido tuvo que irse fuera de Galicia porque no lográbamos trabajo para él, pero regresó justo antes de la pandemia a Vigo", remarca.
Impulso para abrir algo propio
Como muchas otras personas que sacaron fuerzas de flaqueza en un momento especialmente difícil como la pandemia del Covid, Carmen y su marido decidieron apostar por abrir un pequeño negocio en la ciudad olívica. "Si la situación en España estaba mal, en Venezuela pensamos que estaría mucho peor", rememora la venezolana. "Me recomendaron acudir a la Fundación Érguete, que me facilitó un préstamo social para emprendedores. Ahí sí que nos trajimos todos nuestros papeles académicos y estuvimos meses preparando el plan de empresa con una de las trabajadoras de la fundación. Conseguí también pagar las máquinas poco a poco. Con todo, pudimos abrir", anota.
Carmen y Juan, en Doctora Pan.
Doctora Pan, un nombre homenaje a las dos profesiones de esta venezolana afincada en Galicia, abrió sus puertas en La Miñoca en diciembre de 2021. A diferencia de iniciativas anteriores -también relacionadas con la panadería- Doctora Pan abrió puertas y cortinas de su obrador para que la gente pudiera ver, desde fuera, cómo se elaboraba el pan en este local. "Queríamos demostrar que el pan se hacía -y se hace- aquí, y que no venía en cajitas ni congelado. Nosotros aquí elaboramos todo: Pan, roscones, bollería... Nos ha ido muy bien, la gente nos recibió genial", puntualiza Carmen. En Doctora Pan también hay productos venezolanos, como el pan de jamón.
En Doctora Pan defienden la elaboración de un producto de calidad y que dura más allá del día en el que fue horneado. "Esto tiene que ver con los productos que utilizamos, con la conservación que le damos y con cómo elaboramos el pan", remarca Carmen. "Yo creo que eso es lo que ha hecho que nos ganemos a las personas. Tenemos clientes desde el primer día", anota.
En pleno MIR
En el 2022 y pensando en la posibilidad de tener un Plan B, Carmen decidió iniciar un proceso de homologación para su título venezolano de Medicina. La tramitación duró unos dos años y, desde entonces, esta vecina de Vigo compagina el MIR con la gerencia de su panadería, en donde ya está menos presente por falta de tiempo. "Hemos visto cómo han cerrado panaderías por ponerse la cosa muy mal", lamenta Carmen. "Decidí, aunque no fuera necesario, pues me convalidaron todos mis estudios, hacer el MIR, porque si quiero trabajar en España en Medicina lo lógico es que aprenda cómo se desarrolla aquí la profesión. Me presenté en 2024 y entré como Médico de Familia en Povisa y Redondela", anota.
Debido a su giro profesional, Carmen ya no está tan presente en Doctora Pan, pero sí acude algunas madrugadas y también los fines de semana. "Juan -su marido- y una trabajadora, además de mi madre, se encargan del grueso del trabajo, aunque cuando no tengo que trabajar en consulta alguna vez vengo", explica la venezolana. "Entro a las ocho en consulta, pero he llegado a venir antes, a las cinco de la mañana, a la panadería. En diciembre sí que estoy más tiempo en la panadería para hacer los panetone, pero en general ya se manejan muy bien sin mí. Al principio fue más duro, porque yo manejaba todo el contacto con proveedores, pero ahora ya están ellos más al corriente en eso también", anota.
"En las dos profesiones hay una atención al público"
Cuando a Carmen se le pregunta por las similitudes entre sus dos vocaciones, afirma que lo que más le gusta es que en ambas hay atención al público. "Me ha pasado de estar en urgencias y aparecerme algún cliente, y yo estar de médico. Es curioso. Pero todo bien, gracias a Dios", cuenta. "Aquí en España todo está muy estandarizado en Medicina y cuenta con sus propios protocolos. Es algo que me recuerda a la panadería. Esto me gusta mucho porque cuando es así, independientemente de tu criterio médico que claro está, lo tienes que utilizar todo el tiempo, pues todo el mundo va a seguir el mismo protocolo", concluye.
Carmen vive feliz desempeñando su profesión sanitaria y su oficio, la panadería: "¡Cuando hay alguna celebración en el hospital llevo yo el postre, obvio!"