Diversum lucha por sobrevivir en Vigo: “Necesitamos ayuda para poder seguir existiendo”
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Diversum lucha por sobrevivir en Vigo: "Necesitamos ayuda para poder seguir existiendo"
Nació hace tres años como un proyecto impulsado por familias de personas con diversidad funcional y desde el pasado verano cuentan con una nueva gerencia que sabe que el futuro pasa por convertirse en una fundación y transformarse en un centro de integración laboral
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El 18 de julio de 2022 abrió sus puertas en Vigo Diversum, la primera cafetería gestionada íntegramente por personas con diversidad funcional y lo hacía de la mano de María José y Rita, las madres de Martín y Andrea, dos chicos con síndrome de Down que forman parte del equipo desde ese primer día.
Pero este sueño estuvo a punto de tener que bajar la verja el pasado verano. El problema, la falta de acceso a las ayudas y los enrevesados trámites que conllevan se habían convertido en una cuesta demasiado empinada para estas dos abnegadas madres.
Lograron una ayuda exterior, que tomó las riendas del negocio; una nueva gerencia que llegó para sumar y tratar de sacar petróleo de donde era casi imposible. Había que visibilizar lo más posible esta cafetería de "mentalidad y sabores divergentes" que ofrece desayunos, brunch "y mucho más".
Desde potenciar las redes sociales hasta poner en marcha merchandising o lanzar una galleta solidaria para que esos ingresos fuesen destinados a integración y formación. Además, han abierto un Gofundme para que quien quiera, también pueda aportar su granito de arena.
Todo sumaba como necesario para mantener una plantilla de 11 personas y poder seguir ofreciendo ese café con gotas de diversidad a los clientes.
Bases para el futuro
Por fuera podría ser un negocio más, pero además de ser sin ánimo de lucro, su existencia tiene más valor. Uno de los pilares sobre los que se trata de levantar Diversum es convertirse en una fundación para poder tener acceso a ayudas económicas y un estatus fiscal diferente que permita ver un futuro de colores.
Pero también ir más allá; dejar de ser "una cafetería" para convertirse en un centro de integración laboral para personas con diversidad funcional. Es decir, un espacio para trabajar y conseguir "experiencia real", donde personas con diferentes discapacidades puedan hacer una última fase de formación.
Construir un currículum para dar un salto a otras empresas y a un mercado laboral que, por desgracia, no los espera. "Es una pescadilla que se muerde la cola", explican desde Diversum: "Muchas personas con discapacidad no encuentran trabajo porque no tienen experiencia, pero no consiguen experiencia porque nadie les da una oportunidad".
Equipo humano
Diversum.
A pesar de que Diversum abre por las tardes a las 17:30 horas, Carlos está desde mucho antes para abrirle la puerta a Treintayseis. Él es el encargado de la barra y de hacer unos excelentes cafés. En sala están Patri, Martín, Andrea y Samu, que van entrando por la puerta como un goteo; de la cocina se encargan Lidia y Naza.
Desde septiembre, la encargada es Mari, que ya había trabajado en hostelería y se había prometido no volver a hacerlo. "Pero cuando me presenté a la entrevista y me contaron el proyecto, no me lo pensé dos veces", confiesa. Ella es madre de un niño con autismo, por lo que esto era "abrir puertas a un montón de cosas".
Su labor es múltiple y su figura, imprescindible en el actual Diversum: es encargada de poner orden, de coordinar los turnos, de hacer las compras, de sostener al equipo, de saber redirigir al que tiene un mal día, de dar apoyo emocional y de actuar de mediadora. Es, en resumen, una presencia casi maternal.
"Diversum funciona porque somos una familia", dice emocionada. Reconoce que es una labor dura, pero que le llena por completo: "Nosotros les damos la oportunidad de demostrar que sí lo pueden hacer, porque lo pueden hacer". Una oportunidad que normalmente "no se les suele dar".
Integración sí, pero real
Explican que muchos llegan con inseguridad, baja autoestima y una historia previa de rechazo, pero tras cruzar la puerta les dejan claro un mensaje: "Aquí vales, aquí importas, aquí eres imprescindible". Y los que ya están en plantilla hacen de "faros" para los nuevos, referentes de que sí se puede.
En toda la conversación sobrevuela el término "integración"; no la teórica, sino la real. Aquí, el puesto de trabajo y la labor de cada uno se adapta a la persona, que está acompañada de manera continua, no como suele ocurrir en otras empresas. Es decir, cambiar la palabra igualdad por equidad, y hacerlo de manera efectiva. "La integración es real cuando no hay integración, cuando te enteras de que esa persona tiene una discapacidad después", razonan.
El problema en Diversum es que su existencia corre peligro. Hoy es un agujero negro económico en el que cada mes se invierten grandes cantidades de dinero para seguir abierto. "Intento buscar hasta el más mínimo céntimo para ahorrar, pero ya es imposible, he reducido costes al máximo pero esto lleva a la ruina a cualquiera", lamenta Mari. "Necesitamos ayuda", sentencia.
Los trámites son complejos, tanto para tener acceso a las ayudas como para dar el paso para ser una fundación, que es el objetivo a más corto plazo. Mientras, la lucha sigue al ritmo que marcan los cafés, los carritos con los que sirven los pedidos en las mesas y la puerta de entrada que no deja de abrirse. Y así, abierta, lucha por seguir estando.