Gael y su socio Alvaro, fundadores de Orixe Studio en Caldas de Reis

Gael y su socio Alvaro, fundadores de Orixe Studio en Caldas de Reis Cedida

Talento Rebelde

Gael González: "Amazon tiene la logística, pero jamás tendrá el alma, la historia y la humanidad de un comercio local"

Desde Caldas de Reis, Gael y su socio Álvaro Freire han construido un modelo único donde conviven una barbería con más de 60 años de historia y un estudio tecnológico capaz de desarrollar soluciones digitales de alto nivel

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En un momento en el que el comercio local parece condenado a competir contra gigantes globales, hay proyectos que demuestran justo lo contrario: que lo tradicional no solo puede sobrevivir, sino liderar.

Desde Caldas de Reis, Gael y su socio Álvaro han construido un modelo único donde conviven una barbería con más de 60 años de historia y un estudio tecnológico capaz de desarrollar soluciones digitales de alto nivel. Lejos de renunciar a sus raíces, las ha convertido en su mayor ventaja competitiva.

A través de Orixe Studio y Barbería Doval, no solo ha transformado su propio negocio, sino que está ayudando a otros comercios locales a dar el salto, democratizando el acceso a tecnología premium y elevando su posicionamiento sin perder su esencia. Casos reales, en un entorno real, que demuestran que el futuro del comercio no pasa por parecerse a Amazon, sino por ser más humano que nunca.

Esto no es una peluquería ni un estudio creativo "normal". El año pasado inaugurasteis unas nuevas instalaciones más grandes donde, físicamente, conviven ambos negocios. ¿En qué momento os dais cuenta de que mezclar tijeras, un olivo y ordenadores de alto rendimiento no era una locura, sino el modelo de negocio del futuro?

No fue una locura, fue una respuesta natural a una necesidad puramente humana. El año pasado, cuando inauguramos este nuevo local para unir ambos negocios, quisimos que el propio espacio fuera una declaración de intenciones. Tenemos un gran olivo central que representa nuestras raíces y la humanidad, rodeado de domótica avanzada, pantallas y espejos con luces interactivas.

Me di cuenta de que la Inteligencia Artificial o las tiendas online pueden crear mundos virtuales increíbles, pero jamás podrán cortarte el pelo, mirarte a los ojos, o mejorar tu autoestima frente a un espejo. Al integrar ambos espacios, creamos la Experiencia de Usuario definitiva. El cliente viene por una necesidad de salud estética o comodidad, y de paso, se sumerge en nuestro trabajo tecnológico. Es una retroalimentación perfecta entre lo tangible y lo digital.

Representas la tercera generación de un negocio fundado en 1966. ¿En qué momento decides recoger el testigo de tu familia, pero con la ambición de transformarlo radicalmente y meter tecnología de por medio?

Antes de nada, hay que dejar claro que el motor absoluto de la barbería a día de hoy es mi madre. Sin ella, nada funcionaría. Ella fue quien recogió el inmenso legado de mi abuelo, supo mantener vivo su impacto en el pueblo y, a nivel personal, siempre ha sido mi mayor referente de bondad.

Precisamente este año celebramos nuestro 60 aniversario, seis décadas ininterrumpidas de historia. Yo pasé mi infancia y mi adolescencia haciendo los deberes en la peluquería antigua, rodeado de pelos y de conversaciones. Ese lugar fue mi verdadera escuela. Los clientes más mayores me daban pequeñas propinas, me transmitían su experiencia de vida y, lo más valioso para mí: me hablaban de mi abuelo, al que nunca llegué a conocer porque murió muy joven.

Yo construí su recuerdo a través de las historias de quienes se sentaban en su sillón. Por eso decidí continuar. Entendí que la verdadera tradición no es cortar el pelo de la misma forma durante 60 años, sino mantener intacta esa red de apoyo humano. Sabía que podía honrar el trabajo de mi madre y mi abuelo inyectándole mi pasión por la creatividad y la tecnología, para asegurar que esos espacios vitales de conexión y charla no desaparezcan nunca.

Tu llegada al negocio supuso la entrada del mundo digital. Empezaste teniendo muchos seguidores en Instagram desde muy joven, pero decidiste darle un giro radical a esa presencia. ¿Por qué?

Es cierto que al principio mi Instagram creció rápido por un tema de imagen física, pero pronto comprendí que ese no era mi camino. Soy un amante del arte, de la belleza de lo imperfecto, y necesitaba transmitir un mensaje más profundo, a veces incluso irónico, sobre la sociedad en la que vivimos. Así que pivoté. Usé mis redes y mis contactos para financiar viajes por China, Corea, Dubái y México.

En esos viajes, a través de lo audiovisual, forjé relaciones humanas y profesionales que a día de hoy siguen vivas y son un pilar para nosotros. Me di cuenta de que mi objetivo no era acumular visualizaciones vacías, sino conectar con el mundo real para luego traer todo ese bagaje internacional a mis raíces.

¿Cómo se traduce toda esa visión y esa tecnología al día a día de una barbería clásica en Caldas de Reis?

Se traduce en ser pioneros de verdad. Hace ya cuatro años lanzamos nuestra propia aplicación móvil, una de las primeras totalmente funcionales en España para nuestro sector, con un sistema de reservas propio integrado a tiempo real con Google Calendar.

Y seguimos innovando: gracias a la domótica del nuevo local, estamos diseñando pantallas interactivas para que la gente gestione su cita al llegar, explore el portfolio de Orixe y que esto sirva como excusa para romper el hielo. Queremos que interactúen en la sala de espera o con nosotros mientras estamos en la oficina de cristal. Usamos la tecnología más puntera, sí, pero siempre para provocar el encuentro físico."

¿En qué punto de inflexión Orixe Studio se profesionaliza y se convierte en una agencia tecnológica consolidada junto a tu socio Álvaro Freire?

Llega un punto en el que la demanda local rompe tus horas físicas. Ahí entra la pieza clave: Álvaro. Él aporta una visión internacional brutal tras haber vivido más de cinco años en Estados Unidos. Gracias a sus padres, creció unido a un ordenador, lo que lo convirtió en el programador excepcional que es hoy.

Somos el complemento perfecto: yo aporto la visión artística y audiovisual, y él la ingeniería y el desarrollo. Pero lo que nos une de verdad es la filosofía de fondo: no trabajamos solo por el incentivo económico, sino para resolver problemas de la sociedad. Queremos integrar tecnología que mejore la vida del usuario y le haga las cosas más fáciles, no tecnología que destruya la humanidad.

Habláis de hacer proyectos avanzados sin "precios salvajes". ¿Qué servicios ofrecéis exactamente y a qué tipo de tejido empresarial ayudáis?

Ayudamos a pymes y empresas de hasta 60 o 70 trabajadores a tener una infraestructura digital de élite: webs inmersivas, campañas de marketing, CRMs a medida y análisis de datos. Pero nuestro gran valor es crear herramientas híbridas. Por darte una exclusiva: ahora mismo estamos creando un sistema de reservas telefónicas para negocios locales apoyado en IA.

A nivel local, mucha gente prefiere llamar porque busca ese trato y esa confianza humana que refuerza la marca. Con nuestro sistema, el trabajador sigue cogiendo la llamada, pero la IA actúa como un 'moderador silencioso' integrado en su oreja. Extrae la información y agenda la cita automáticamente. Así, el trabajador no tiene que soltar las tijeras ni interrumpir su trabajo físico para apuntar datos, manteniendo intacto el trato humano.

Es el ejemplo perfecto de nuestra misión: tecnología invisible que trabaja para que el humano siga siendo humano.

Llegamos a la gran batalla: el gigante de Amazon contra la empresa de toda la vida. ¿Tiene salvación el comercio y la pyme local en un mundo dominado por el clic, el algoritmo y el envío rápido?

La única forma que tiene el negocio local de sobrevivir y existir es a través de la mejora radical de la experiencia del usuario. Amazon tiene la logística, pero jamás tendrá el alma, la historia y la humanidad de una empresa local. En Orixe dotamos a estas pymes de una 'armadura digital'.

Democratizamos el acceso a esa tecnología (CRMs, webs inmersivas, 3D) para que puedan empaquetar y comunicar su autenticidad al mundo. Nuestra misión es sacarlos de la guerra de precios y meterlos en la liga del prestigio.

En un pueblo como Caldas de Reis, donde todos conocen a tu familia y a ti, ¿ese nivel de exposición añade una presión extra a la hora de emprender a este nivel?

Más que presión, lo llamo responsabilidad moral. En una gran ciudad tu trabajo puede ser anónimo y si te equivocas cambias de barrio; aquí, tu trabajo es tu reputación caminando por la calle. Eso nos obliga a mantener un estándar de excelencia innegociable. No nos podemos permitir fallar, porque nuestros propios vecinos son, literalmente, nuestros mejores embajadores.

En un mundo abocado a la automatización extrema, a la IA y a vivir a través de pantallas, ¿hacia dónde va el futuro del marketing y cuál es vuestro objetivo a largo plazo?

Vivimos una paradoja tremenda: somos una sociedad digitalmente hiperconectada, pero humanamente más aislada que nunca. Ya se está viendo en los datos que la gente necesita volver a lo tangible. Históricamente, los barberos hemos sido una especie de 'psicólogos de la sociedad'.

Esa necesidad de charlar, de sentirse escuchado y cuidado, la llevamos en el ADN y no se puede sustituir por mucha comodidad que nos vendan. Por eso nuestro modelo es estrictamente híbrido. El futuro no va de automatizar hasta eliminar a las personas.

La parte humana seguirá siendo necesaria por siempre para mantener nuestra cordura y bienestar mental. Nuestro objetivo en Orixe es seguir acercando la tecnología de más alto nivel al mercado local, pero siempre como una herramienta para amplificar esa humanidad.