Marco Bermúdez.
Marco Bermúdez, CEO con 15 años: "Los jóvenes tenemos mucho que contar y debemos ser escuchados"
El joven emprendedor asturiano, fundador de SmartBridge y cofundador de The Young Founders Club, participará en el Vertical Summit de Vigo para compartir los principales aprendizajes de los cinco proyectos que ha impulsado desde que comenzó a emprender con solo ocho años
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Tiene 15 años, estudia en el instituto, queda con sus amigos, juega al baloncesto y va al gimnasio. Hasta ahí, la vida de Marco Bermúdez podría parecerse a la de cualquier otro adolescente.
La diferencia es que, al ajetreado día a día de cualquier joven de su edad, este asturiano también encuentra tiempo para dirigir proyectos empresariales, participar en conferencias y organizar un evento que reunirá a jóvenes emprendedores con empresarios de larga trayectoria.
Bermúdez comenzó a emprender con solo ocho años. Tres años después, a los 11, puso en marcha ThreeDimensional, un proyecto de impresión 3D con el que fabricaba, entre otros productos, llaveros personalizados para empresas y con el que llegó a facturar alrededor de 10.000 euros.
Ahora está al frente de SmartBridge, una iniciativa que aplica inteligencia artificial al diseño de puentes y que desarrolla junto a un doctor ingeniero estructural con tres décadas de experiencia.
También es cofundador de The Young Founders Club, una comunidad formada por cerca de 40 emprendedores menores de 20 años que prepara para el próximo mes de noviembre el Young Founders Summit en Oviedo, su ciudad. Su objetivo es conectar a estudiantes con otros jóvenes emprendedores y con profesionales que ya han construido sus propias empresas.
Este viernes 25 de septiembre, Marco Bermúdez será uno de los ponentes de Vertical Summit, el encuentro empresarial que se celebra en el Palacio de la Oliva de Vigo y que reunirá a más de un centenar de empresas en una jornada de ponencias, entrevistas, mesas redondas y networking.
Allí no pretende dar lecciones a empresarios que acumulan décadas de experiencia. "No soy ningún experto ni ningún gurú", advierte. Su propuesta es otra: contar lo que ha aprendido creando cinco proyectos antes siquiera de terminar el instituto.
Empezaste a emprender con ocho años y ahora estás en el instituto. Compaginas estudios, amigos y vida adolescente con una empresa, conferencias y eventos como Vertical Summit y otros proyectos. ¿Cómo se hace?
Es complicado porque hay muchas cosas que hacer. Cada vez las asignaturas se van complicando más, también en el mundo de los negocios, y cada vez hay más charlas. Ahora estamos creando un evento que será en Oviedo el 16 de noviembre, así que cada vez es más complicado.
Lo dije el otro día en un podcast y creo que quedó bien la frase: yo juego al Tetris con mi tiempo. Tengo unos bloques que me reservo para trabajar o para estudiar. En función de si tengo un examen al día siguiente, pongo más tiempo de estudio; si no tengo examen, todos esos bloques son para trabajar.
Ahora, por ejemplo, con el evento cada vez más cerca, estoy quedando menos y ajustando cosas. Pero no lo veo como un castigo o algo malo no quedar con mis amigos. Me lo paso muy bien emprendiendo. Y no solo cuando doy una charla o hago una entrevista, también en el momento de estar creando, que es algo que me encanta.
Hay veces que hay que sacrificar cosas. Intento quedar con mis amigos cuando es posible, pero también hay que sacrificar mucho para conseguir objetivos. No quiero perder mi adolescencia, pero cada vez le dedico más tiempo.
Hablas de ello como una vocación. Precisamente por esos sacrificios, ¿alguna vez tus padres, tus amigos o tus profesores te han dicho que pares, que frenes o que quizá te estás saltando etapas?
Muchas veces me lo dicen. El otro día, por las fiestas de mi ciudad, un amigo me dijo que quedara un poco más, que no podía estar siempre así, y tuvimos una pequeña charla.
Pero al final mis amigos cercanos, mi familia y mis profesores me apoyan. Mi padre y mi madre me ayudan muchísimo y me motivan a seguir porque es una vocación.
Es como el que juega al fútbol y se profesionaliza con 14 o 15 años y se pasa todo el día entrenando. Nadie le dice nada. En mi caso es el emprendimiento. Hay gente a la que le puede chocar, pero la gente cercana, que entiende el sentido de todo esto, me apoya y no puedo estar más agradecido.
Y también me podrías decir que jugando al fútbol haces amigos, pero con la comunidad desde la que estamos organizando el evento somos cerca de 40 emprendedores menores de 20 años. Con muchos de ellos quedo para hablar de emprendimiento.
Mis socios vienen a mi casa y nos ponemos a trabajar en el evento. También hago muchos amigos a través del emprendimiento. Es mi afición y mi hobby.
Hago deporte, voy al gimnasio y juego al baloncesto, pero el emprendimiento es mi hobby y mi pasión.
Uno de tus proyectos actuales es SmartBridge, que aplica inteligencia artificial al diseño de puentes. En un ámbito tan complejo, ¿cómo se consigue que una buena idea o una demo se convierta en una herramienta en la que un ingeniero pueda confiar realmente?
Seguimos en fase beta, todavía no lo hemos lanzado al mercado. Hemos creado esta beta con inteligencia artificial porque no tenemos la capacidad ni el dinero para contratar programadores. Para hacer una beta y validar la idea está perfecto.
Para darle realidad y conseguir que en un futuro pueda transformarse en una herramienta de verdad, nuestro punto fuerte es que mi socio es doctor ingeniero estructural y tiene 30 años de experiencia. La parte técnica y de darle solidez al proyecto la tenemos cubierta, y eso es súper importante.
Al final, una idea siempre es una idea, por muy bien que la cuentes. Necesitas gente que la respalde, una demo o algo que le dé realidad al proyecto. Y así es como nosotros se la estamos dando.
Hablas de esta comunidad que has creado, porque también eres cofundador de The Young Founders Club, que reúne a cerca de 40 emprendedores menores de 20 años. ¿Qué crees que está fallando para que más jóvenes en España vean el emprendimiento como una posibilidad?
Falta que se incite más en las escuelas a emprender. Igual tienes una asignatura de economía, pero te enseñan economía doméstica y a gestionar un sueldo. No se contempla, por ejemplo, la posibilidad de ser autónomo y que tu sueldo varíe.
Habría que hacer un cambio no solo desde la educación, también desde las familias, apoyando iniciativas como Genyus School, que es donde yo empecé a emprender.
Se basa mucho en la educación y en la mentalidad emprendedora. En España tenemos mucho la mentalidad de "estudia y oposita". Y hay muchas otras maneras.
Siempre hay que formarse y tener una base, pero se puede ser emprendedor. No tienes por qué opositar o hacer entrevistas para entrar a trabajar en una gran empresa. Puedes crear tu propio negocio, y es una alternativa que muchas veces no tenemos presente por falta de cultura emprendedora y de educación.
Entre emprendedores se habla mucho del fracaso como parte del aprendizaje. A tus 15 años, ¿cuál ha sido hasta ahora tu mayor fracaso y qué aprendiste de él?
Todavía no he tenido un gran fracaso, de irme a la ruina; tampoco tengo mucho dinero que perder (risas).
Pero te hablaría de ThreeDimensional, un proyecto que puse en marcha con 11 años. Hacíamos productos con impresión 3D, entre ellos llaveros para empresas, y llegábamos a hacer pedidos de 500 unidades. Con ese proyecto facturé alrededor de 10.000 euros, que para mí fue increíble.
No tanto por el dinero, porque entre impuestos, proveedores y demás al final se queda mucho menos, sino por todo lo que aprendí: diseñar en 3D, cómo vender, hacer una factura... Me enseñó cómo funciona una empresa de verdad.
Era un proyecto que no me encantaba porque no era innovador ni sentía que aportase algo especialmente relevante a la sociedad. Tampoco cubríamos una necesidad que me apasionara resolver. Pero me sirvió para facturar y, sobre todo, para aprender qué era una empresa de verdad. Y eso era precisamente lo que buscaba con aquel proyecto.
Este viernes vas a estar en Vertical Summit de Vigo junto a empresarios que llevan 20, 30 o 40 años tomando decisiones. ¿Qué crees que puede enseñarles alguien de 15 años? Y, al contrario, ¿qué necesitas aprender tú de ellos?
Creo que tenemos mucho que aprender los unos de los otros. De hecho, en el evento que estamos creando, la parte de la tarde está pensada precisamente para conectar a jóvenes con gente que ya tiene su nombre y que ha montado empresas, porque creemos que pueden surgir sinergias muy bonitas.
Y, respondiendo directamente, yo no voy a enseñarles como un profesor, no soy ningún experto ni ningún gurú. Voy a contar mis experiencias y mis cinco aprendizajes principales, relacionados con los cinco proyectos que he creado.
Te hago un pequeño spoiler: digo en la charla que los jóvenes tenemos mucho que contar. Por ejemplo, Louis Braille creó siendo muy joven el sistema que utilizan millones de personas, tenía 15 años cuando creó el sistema de seis puntos; Michael Jackson alcanzó el número uno en Estados Unidos siendo un niño junto a sus hermanos; Pelé ganó un Mundial marcando dos goles en la final con 17 años. O el caso de Lamine Yamal en España.
Entonces, yo creo que los jóvenes tenemos mucho que contar y debemos ser escuchados. En Vertical Summit contaré mis cinco aprendizajes principales después de estos cinco proyectos: que hay que lanzarse a la piscina, que hay que formarse día a día y otras cosas que he ido aprendiendo por el camino.