Juan, barbero en Pi y Margall (Vigo).

Juan, barbero en Pi y Margall (Vigo). P.P.F.

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El barbero de toda la vida está en Vigo: "El oficio no se aprende con vídeos de Youtube"

Juan es la cuarta generación de una familia de barberos, aunque asegura que eligió la profesión por elección personal y no porque su padre le insistiera. Opina que, aunque todos los profesionales son válidos, el aprendizaje no ha sido el mismo en todos los casos. También habla sobre la proliferación de las barber shops: "Muchas cierran porque no son rentables"

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Juan Rodríguez Alonso es vigués, del barrio de Coia, y encarna la cuarta generación de una familia de barberos. Con todo, este oficio no le vino impuesto, pues su padre no les insistió especialmente a él y a su hermano para que continuaran con la profesión.Y es que, en este caso, podríamos decir que la herencia de la profesión habría sido algo más genético que aprendido: Juan es barbero, de los de siempre. Y punto. "Nunca nos insistieron en que siguiéramos con el oficio, eso fue decisión personal", cuenta Juan.

No quedan muchos de esos en Vigo, ni tampoco los hubo al principio. Cuando su padre abrió la primera barbería en la ciudad olívica, en la década de los 70, no había ninguna otra con el rótulo indicativo de "Barbería", un rótulo que, en el caso del negocio de Coia, es el original, el del 73. "Muchas barberías evolucionaron a peluquerías de caballero. Nosotros siempre defendimos el concepto de barbería que, incluso, llegó a no estar muy bien visto", asegura Juan, enfundado en su uniforme de barbero, el de siempre: Cuello cerrado, bolsillos y un color que no siempre es aesthetic, pero es auténtico.

Juan acabó sus estudios y pronto se metió, de lleno, en la profesión. Lo hizo junto a su padre. "No había por aquel entonces nada específico de barbería, con lo cual, empecé aprendiendo con él el oficio tradicional", recuerda. "Primero veía como trabajaba y también trabajé en otras peluquerías, hasta que montamos esta otra barbería -la de Pi y Margall- en el año 95", añade.

Debido a que en Coia había un empleado "y no había lugar para tantos barberos", Juan inició su propia andadura a las puertas del centro de Vigo. "En su momento, la ubicación no era mala. Nos enteramos, además, que iba a jubilarse un barbero en la zona y decidimos venir para aquí", explica.

Juan frente a su barbería de Pi y Margall, en Vigo.

Juan frente a su barbería de Pi y Margall, en Vigo. P.P.F.

Proliferación de barberías: "Se ha abusado de los contratos de formación"

Precisamente, ese último detalle -el de ocupar el hueco que había dejado un barbero jubilado- se contrapone a la explosión de barberías que se está dando en la actualidad: Llegan a abrir unas al lado de las otras. "Esto tiene mucho que ver con el cambio de modelo, de estilo y de formación en la peluquería. Normalmente, el coste de un empleado es muy elevado para el beneficio que genera", explica. "Durante muchos años se abusó de los contratos de formación, en los que había una exclusión del pago de la Seguridad Social, y los barberos costaban muy baratos, entonces, se cogían a chicos con muy poquita formación, los ponían a trabajar durante tres años y, al cabo de este tiempo, tenían que, o marchar, o quedarse como barberos oficiales. La mayoría acabaron montando su propia barbería", añade.

Lo cierto es que, al menos en Vigo, muchas de estas "barber shops", que explotaron paralelamente a la moda Hipster y al creciente interés de los hombres por cuidar de su imagen, terminan su aventura mucho antes de lo previsto: "Es que no es rentable. Hay que tener una caja lo suficientemente alta para sostener los gastos", remarca Juan. "Entre eso, que hay muchísimas, y que ya no hay tanta demanda de la clientela, muchos de estos negocios se van a ver abocados al cierre", añade.

Barbería de Juan, en Vigo.

Barbería de Juan, en Vigo. P.P.F.

"El aprendizaje es diferente"

Lejos de atacar a las "barber shops", lo cierto es que Juan opina que "todos estamos capacitados para trabajar", sin embargo, puntualiza que el aprendizaje "ha sido diferente" en su caso y en el de ese otro tipo de establecimientos. "Nosotros tenemos un aprendizaje tradicional que se adquiere en varios años, en el caso de los 'barber men', tan pronto aprenden a manejar la máquina de corte, pues ya se ponen por su cuenta a trabajar", anota.

"El oficio", insiste Juan a la hora de responder a qué es lo que le diferencia a él. "Los afeitados, yo veo que muchos compañeros no los saben hacer bien. Eso hay que aprenderlo con oficio, no a través de Youtube", manifiesta, antes de ser crítico con el mismo: "Digo esto, pero, indudablemente, los nuevos nos están comiendo terreno. Tendremos que hacer un cambio, está claro", añade.

Se refiere, en este caso, al propio local, que poco o nada ha cambiado a lo largo de estos últimos 30 años. Sin embargo, el futuro de esta barbería, al menos en el lugar en el que está ubicada, dependerá de cómo evolucione el Barrio do Cura y Pi y Margall, en donde se ha notado un bajón importante en la actividad comercial: "El barrio se ha quedado un poco triste, digámoslo así", lamenta Juan. "Me daría pena marcharme de aquí, pero es que al final parece que en los barrios es donde puede haber clientes que sean vecinos. El centro de Vigo se está despoblando de vecinos y se está quedando para turistas, que está bien y no es un cliente malo, pero no son clientes objetivos", añade.

Barbería de Juan, en Pi y Margall (Vigo).

Barbería de Juan, en Pi y Margall (Vigo). P.P.F.

La tendencia: Menos barba y cortes ochenteros

Sobre las tendencias, Juan asegura que, en los últimos tiempos, la barba ha tendido a reducirse, y, además, la gente más joven quiere volver a las tendencias más ochenteras, poniendo como ejemplo el corte del pelo largo y los laterales cortos.

Con todo, este vigués se siente muy orgulloso de su profesión y hace un balance positivo de su carrera hasta el momento: "Estoy muy contento. Es un oficio tranquilo que permite tener un contacto directo con las personas, con sus problemas del día a día. Compartimos vivencias entre el profesional y el cliente. A estas alturas muchos ya son amigos", concluye.