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Dositeo Amoedo, educador financiero: "A los jóvenes les resulta más cómodo gastar lo que ganan en el día a día"
En un contexto marcado por la proliferación de consejos financieros en redes sociales y el aumento del fraude digital, Dositeo Amoedo, presidente y fundador de la Asociación de Educadores y Planificadores Financieros (AEPF), insiste en que la falta de educación financiera sigue siendo una de las principales vulnerabilidades de los ciudadanos, sobre todo entre los más jóvenes
Más información: Profesionales, empresas y ciudadanía debatirán en Pontevedra sobre educación financiera y consumo digital
Pontevedra se convertirá los próximos 15 y 16 de mayo en el epicentro del debate sobre educación financiera con la celebración del XI Foro Internacional de Educación Financiera de Calidad, organizado por la Asociación de Educadores y Planificadores Financieros (AEPF). El encuentro reunirá a profesionales, instituciones y ciudadanía en el Auditorio y Palacio de Congresos de la ciudad para abordar algunos de los principales retos actuales en materia económica, desde la toma de decisiones financieras hasta el impacto del fraude digital o el papel del bienestar financiero en las empresas.
En un contexto marcado por la proliferación de consejos financieros en redes sociales y el aumento del fraude digital, la educación financiera es más necesaria que nunca. Y así lo destaca Dositeo Amoedo, presidente de la AEPF y educador financiero, quien señala que uno de los principales retos de la asociación es concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de tener un amplio conocimiento sobre finanzas. La ausencia del mismo, dice, está detrás en muchas ocasiones de un fraude en internet.
La educación es más importante si cabe entre los jóvenes, sobre todo en un momento en el que, tal y como se percibe, optan por gastar el dinero que ganan trabajando, en lugar de planificar su ahorro. "Viven el momento", afirma. Por ello, dice, estos foros son muy necesarios.
¿Qué hay de diferente en esta nueva edición?
Este año vamos a profundizar un poco más en lo que es la educación financiera llevada a las empresas, es decir desde el punto de vista de cómo ayudar a las empresas en el ámbito del bienestar de los trabajadores. El primer día está más enfocado a profesores y asociados, con temas formativos de actualidad; y el segundo día, más divulgativo, abierto a la ciudadanía y a las instituciones para compartir con ellos las novedades que hay en el ámbito de la educación financiera
¿Qué ponentes destacan en esta edición?
Cada año tratamos de que vengan al foro personas que puedan aportar novedades o experiencias interesantes en el ámbito de la educación financiera. Procuramos que tenga una dimensión internacional. Este año vienen de Argentina, con ideas muy interesantes sobre proyectos de educación financiera que están desarrollando allí. A nivel europeo, viene un ponente de Italia que es referente en el ámbito de las normas técnicas de calidad sobre educación financiera y después a nivel España, tratamos de que participen personas que tengan experiencia en el ámbito de recursos humanos para que nos cuenten cómo están implementando ellos la educación financiera en sus empresas. Este año, por ejemplo, tenemos a un catedrático de psicología, en este caso de la Universidad de Santiago. También ponemos el foco en el sector de la enseñanza, contando la experiencia con niños de 6 a 12, por ejemplo.
Mencionas ponentes de Argentina, Italia... ¿Cómo es la salud de la educación financiera en España respecto a otros países?
Bueno, hay datos de encuestas que viene realizando el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores con su proyecto de Finanzas para todos, donde se evidencia que el nivel de cultura financiera de los ciudadanos es mejorable, pero no es tan mala como se puede dar a entender. Lo que pasa es que en el caso particular de España, tenemos un sistema financiero muy bancarizado y la verdad es que la parte comercial, marketing, pues hace que para una familia, para un ciudadano, todo el tema de los productos financieros no le sea tan fácil elegir aquello que más le conviene. Pero en términos generales, la cultura financiera es aceptable.
La AEPF defiende una educación financiera “rigurosa y ética”. En un momento en el que proliferan los consejos rápidos sobre dinero en redes sociales, ¿cómo puede distinguir un ciudadano entre información útil y simple humo financiero?
Es uno de nuestros mayores retos. Desde su creación en 2017, nuestra asociación ha apostado por normas técnicas de calidad y por profesionales que trabajen con metodologías estandarizadas y demostradas, capaces de generar beneficios reales para la ciudadanía. Esto requiere tiempo y, sobre todo, recursos para poder divulgarlo. Uno de los aspectos que más echamos de menos es precisamente contar con más recursos para dar visibilidad a los educadores financieros certificados, de forma que las familias sepan dónde encontrar profesionales habilitados y con garantías. Poco a poco lo estamos consiguiendo: cada vez tenemos más presencia en los medios y más capacidad de divulgación.
También si hablamos de Internet, el fraude financiero digital, al final, lamentablemente, crece cada año. ¿Estamos realmente ante un problema de falta de tecnología de protección o es al final una falta de educación financiera
Se trata de una falta de educación financiera básica y de algo que suele ocurrir también desde el punto de vista legislativo: la legislación siempre va por detrás y se actúa cuando el problema ya ha causado daño. Ahora estamos viendo las consecuencias del fraude y de la delincuencia en redes sociales e internet, y eso está obligando a poner límites mediante nuevas leyes. En educación financiera ocurre algo similar: se legislará a medida que se compruebe el daño que causan muchas empresas fraudulentas que intentan robar dinero a la gente utilizando técnicas tecnológicas.
El foro también analizará el bienestar financiero dentro de las empresas. ¿Las compañías empiezan a entender que los problemas económicos de sus trabajadores afectan directamente al rendimiento y al clima laboral?
Lo que nos estamos encontrando es que muchas empresas se sorprenden con nuestro planteamiento, porque desconocían que existe una forma de trabajar el bienestar de los empleados basada en normas técnicas de calidad, con protocolos que realmente generan beneficios para el trabajador.
Los responsables de recursos humanos suelen compartir con nosotros las iniciativas que desarrollan más allá del salario o la compensación económica. Sin embargo, una de las principales quejas que nos trasladan es que muchos empleados no valoran ese esfuerzo. En gran parte, esto ocurre porque las medidas se comunican mal y no se enseñan a utilizar correctamente.
Por eso, lo que tratamos de transmitir a las empresas es que el bienestar de los trabajadores debe empezar por escucharles, identificar sus necesidades y enseñarles a aprovechar los recursos que la empresa pone a su disposición para que realmente los valoren.
Y ahí la educación financiera juega un papel fundamental. Las empresas con las que trabajamos están empezando a entenderlo. Nuestro programa dura un año, porque buscamos resultados reales, así que será el próximo año cuando puedan presentar las conclusiones del trabajo realizado. Entonces se verá cómo mejora la percepción de los trabajadores sobre el esfuerzo que hace la empresa en materia de bienestar.
Si hablamos al final de educación financiera, no podemos olvidarnos de los jóvenes. Muchos jóvenes sienten que ahorrar o planificar su futuro es casi imposible. ¿Qué mensaje les daría desde la educación financiera sin caer en discursos poco realistas?
Es curioso porque el mensaje sobre la importancia de planificar qué hacer con el dinero y adquirir buenos hábitos financieros sí les llega. Les hablamos de aprender a gestionar mejor sus ingresos y de utilizar herramientas que les ayuden a optimizar su economía. Sin embargo, muchas veces la reacción es mirar hacia otro lado y centrarse únicamente en el presente, sin pensar en el equilibrio entre el dinero actual y el futuro.
Para muchos jóvenes resulta más cómodo gastar lo que ganan en el día a día. Por eso hemos pensado que, además de explicárselo nosotros, sean otros jóvenes quienes cuenten su experiencia tras pasar por un proceso de educación financiera con un profesional certificado.
Va a ser interesante porque el mensaje entre iguales suele tener más impacto. En mi caso, aunque me escuchan cuando hablo desde la experiencia, después les cuesta mucho dar el paso y cambiar sus hábitos. Muchas veces prefieren quedarse como están.