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Ojea Studio, una oda al Vigo más marinero e industrial a través de la cerámica

Paula Ojea hace realidad la vajilla de los restaurantes más prestigiosos de Galicia, como A Tafona de Lucía Freitas, mientras no abandona su autenticidad creando piezas únicas
La ceramista Paula Ojea y una muestra de su trabajo.
Andrés Fraga/ Ojea Studio
La ceramista Paula Ojea y una muestra de su trabajo.
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Arte y técnica son las caras de una misma moneda. La inspiración creativa no está reñida con la meticulosidad del cálculo, ni los números son tan fríos cuando se amoldan en las manos adecuadas. Ojea Studio es el claro ejemplo.

Paula Ojea, la dueña de este taller de cerámica vigués, siempre fue una apasionada de esta disciplina. Pasó su infancia y su adolescencia creando en el obradoiro municipal de Nigrán, guiada por la ceramista Emilia Guimeráns. Sin embargo, a la hora de elegir su "futuro", Ojea se decantó por estudiar Ingeniería de Caminos en A Coruña.

Aquello solo fue el comienzo de un viaje que la acabaría conduciendo finalmente de vuelta a su hogar, a tierras viguesas, y de vuelta a su pulsión artesanal, al amor por la cerámica. Pero en la vida no todas las decisiones son lineales o excluyentes y, a veces, hace falta explorar diferentes vías para conocer nuestro destino.

Ingeniera en Nueva York y Barcelona

"Escogí Ingeniería de Caminos porque me atraía ese mundo por las materias que se trabajan, la geometría, el cálculo numérico", explica Paula Ojea. Cuando se mudó a Coruña decidió dedicarse de pleno a los estudios y la cerámica, actividad que practicaba desde pequeña, quedó paralizada.

En cuanto terminó la carrera, la artesana logró su primer trabajo como ingeniera de estructuras singulares en Nueva York. Pasó dos años allí, entre 2007 y 2008, pero la aventura se vio truncada por problemas del visado: " La empresa quería seguir quedando conmigo, yo también me quería quedar", lamenta.

Paula Ojea, dueña del taller. Imagen: Andrés Fraga

La vuelta a casa no resultó del todo sencilla para Ojea, quien buscó de inmediato algún plan académico o laboral. La solución llegó de la mano de la Fundación Pedro Barrié de la Maza, que le otorgó una beca para estudiar un máster Desarrollo Sostenible y Transporte en el Imperial College y en el Trinity College de Londres. En ese viaje, la gallega retomó la afición por la cerámica y acudía algunas tardes a clases.

"Me di cuenta de que todo lo que yo había evolucionado como ingeniera, la manera de trabajar, de ver las cosas, la podía aplicar al mundo de la cerámica porque es una disciplina muy flexible", explica Paula Ojea.

De Londres voló a Barcelona, el lugar de su nuevo trabajo. Allí consiguió su primer espacio donde dedicarse a la cerámica, El Torn, un taller compartido por varios artesanos. Ese rincón al que podía acceder cuando quisiera empezó a ocupar cada vez más tiempo en la vida de Paula y, como ella misma cuenta, incluso madrugaba para poder ir antes de acudir a la oficina.

Esa pasión acabó por determinar su siguiente paso: dejar su puesto de ingeniera y regresar a Galicia a montar su propio taller de cerámica.

Ojea Studio

Imagen: Andrés Fraga

Corría entonces el año 2015. Paula Ojea estableció su pequeño taller en la calle México, en un antiguo local de oficinas con alguna que otra limitación de espacio. Hace unos meses se ha mudado a Bouzas.

Ojea Studio entró a formar parte de la Fundación Artesanía de Galicia. A través de esta asociación se dio a conocer más allá de la comunidad, en eventos como el pop up 'Galicia Saberes y Sabores' en el palacio de Santa Bárbara, en Madrid, y se puso en contacto con otros artesanos gallegos.

Una de las alianzas más valiosas que Artesanía de Galicia aportó al estudio de Paula fue la conexión con la gastronomía. La iniciativa "Artesanía no Prato" une a los chefs más reputados de la comunidad con profesionales artesanos. De esta forma, Ojea Studio trabaja creando piezas para Pepe Solla y su Casa Solla, con el restaurante Nova de Ourense o con la chef Lucia Freitas y su espacio A Tafona.

Las cerámicas de Ojea también se encuentran en diferentes lugares del mundo gracias a las exposiciones de Artesanía de Galicia y en tiendas o galerías de diseño repartidas por la región, como Merlín e Familia (Santiago de Compostela). Además, vende las piezas que va produciendo a través de su página web y coge encargos de particulares.

La labor de una artesana

Platos de la colección 'Oceanic' de Ojea Studio.

Para Paula Ojea, lo más importante es que, aunque experimente con otros conceptos, sus cerámicas sean fieles a la personalidad de la marca: "Mis piezas recuerdan a una obra de ingeniería o a un grúa del astillero de Vigo. Hay detrás una historia que representa ese entorno, a Galicia, eso también forma parte del valor de la pieza".

La mudanza a su nuevo taller, de hecho, está ligada a esos valores tan claros. Ahora trabaja desde el barrio de Bouzas, un espacio "menos agresivo que el centro de la ciudad" donde Paula encuentra la inspiración nada más abrir la puerta. El mar, las rocas, las playas, los aparejos de pesca.

Con esos elementos de referencia, la ceramista crea piezas que define en tres palabras concretas: atemporales, delicadas ("no porque sean frágiles, sino porque son sutiles", aclara) y conscientes.

Piezas de Ojea Studio.

Cuando le preguntamos cómo es una jornada de trabajo en el taller, resalta que "no hay dos días iguales". La rutina depende del propio proceso de creación de las piezas, de en qué punto se encuentran, del tiempo de secado o de la capacidad del horno, que Ojea pone en funcionamiento solo cuando está lleno.

De esa manera, la producción de una pieza de Ojea Studio conlleva, como mínimo, un mes de trabajo. Pero dedicarse a la cerámica no es solo diseñar y modelar; también está toda la parte de gestión del negocio. En estas cuestiones, su formación como ingeniera juega a su favor.

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