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Javier Romero, el periodista gallego que contó la verdad sobre la misión del narcosubmarino

Su primera novela, 'Operación Marea Negra', es el inverosímil relato de una travesía suicida por el Atlántico que acabó con la incautación del primer semisumergible cargado de droga de la historia de Europa
Javier Romero, escritor de 'Operación Marea Negra'
Jaime Olmedo
Javier Romero, escritor de 'Operación Marea Negra'
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"Colombia fue el origen; el Amazonas, el inicio del viaje; y Galicia, el destino improvisado del primer narcosubmarino transoceánico interceptado en Europa". Así se resume la historia que el periodista Javier Romero cuenta en su libro Operación Marea Negra, el relato de la increíble travesía suicida que tres hombres emprendieron en octubre de 2019 y que remató con la captura del primer semisumergible de traslado de cocaína de Sudamérica a Europa.

"También es la historia de Agustín, un vigués excampeón de boxeo que bajó del cuadrilátero para convertirse en el capitán de esta peligrosa misión", un joven que quiso salir de sus problemas económicos enfrascándose en una arriesgada aventura. Terminó, además, implicando a varios amigos de la infancia que hoy se sientan también en el banquillo de los acusados y que trataron de ayudarlo a descargar la droga cuando todo salió mal.

Operación Marea Negra es una reconstrucción periodística del relato, que tiene su punto de origen en el seguimiento que Javier Romero hizo del caso para La Voz de Galicia. "Llevo en el periódico catorce años y fue en 2014 cuando empecé a tener contacto con el narcotráfico", cuenta Romero. Ocurrió durante una temporada de trabajo en Ribeira, uno de los puntos calientes de la droga en Galicia, cuando comenzó a cubrir sucesos que tenían que ver con este tipo de delitos.

En 2017 se trasladó a Vigo y, aunque los primeros meses estuvo cubriendo información local, pronto volvió a los sucesos y los crímenes. Gracias a su experiencia y a conocer a muchos investigadores, logró ser "el primer medio en tener acceso al informe judicial y al peritaje de la investigación", dice Romero. Así comenzó el interés por la historia de este joven vigués que terminó protagonizando la incautación de droga más singular de Europa hasta el momento.

Un relato de ciencia-ficción

Todo comenzó en el confinamiento de marzo de 2020, cuenta Javier Romero, pues llevaba algunos meses trabajando en el caso y sintió que aquel parón podría significar algo positivo. "Pensé que era un tema demasiado amplio y demasiado interesante para publicar por entregas, porque también podría aburrir a los lectores del diario al dar tantísima información sobre una única historia". Así, poco a poco, fue construyendo el relato que hoy ya está en las librerías.

Su historia de ciencia-ficción comienza en noviembre de 2019, cuando la Guardia Civil incauta en una playa de Aldán (Cangas do Morrazo) más de 3.000 kilos de cocaína a bordo de lo que parece un submarino. "Que aparezca un narcosubmarino en Galicia obliga, necesariamente, a prestarle atención especial a este asunto: es un hecho inédito no solo en Galicia, sino en España y en Europa", dice el periodista.

Comienza su investigación en profundidad cuando se levanta el secreto de sumario, a principios del año 2020, cuando se empieza a conocer el contenido oficial de la investigación. "Apenas hay nada sobre la organización ni sobre la travesía en el informe judicial, ni tampoco se sabe quién recibiría la droga en la península".

Hasta la aparición de este narcosubmarino no se tenía constancia de ningún otro, aunque confirma una hipótesis que ya se barajaba en las unidades de Guardia Civil y Policía Nacional que investigan el narcotráfico. "Los narcosubmarinos nunca se acercan a la costa: son de un solo uso y cuando se recoge la droga en alta mar se hunden", asegura Javier, "por eso sabía que algo había tenido que pasar para que éste se hundiera en la playa".

Todo lo que pudo salir mal, salió mal

Javier Romero cuenta en su libro la historia desde el punto de vista de los investigadores porque, aunque lo ha intentado, los acusados no han querido hablar con él. "Tampoco en el juicio han hecho más que reconocer su culpabilidad porque tienen miedo a las represalias contra ellos y contra sus allegados, hablamos de grandes organizaciones y es peligroso", reconoce.

La Operación Marea Negra comienza cuando una de las lancheras españolas que iban a recoger la mercancía en alta mar tiene un problema en el motor. "Normalmente los intercambios se hacen lejos de la costa, en este caso a unas 269 millas desde Setúbal (Portugal), pero la avería del motor de una de las planeadoras alerta y las comunicaciones satelitales captadas por un organismo inglés de vigilancia del narcotráfico lo torcieron todo". Así comienza el despliegue, que se hace desde Portugal, que busca una embarcación "corriente: un velero, un pesquero o un buque".

Lo que no esperaban, reconoce Javier, "es que fuese un semisumergible, que no llegaba a hundirse del todo pero tampoco se veía en superficie, por eso jamás los encontraron". Así es como el ECO (el equipo de Investigación Contra el Crimen Organizado en España de la Guardia Civil en Galicia) se da cuenta de que el narcosubmarino podría dirigirse a aguas gallegas. "Ellos sabían por fuentes propias que había un semisumergible dirigiéndose a la península y al enterarse de la alerta son conscientes de que es la misma embarcación que la buscada en Portugal".

Así, con ingleses, portugueses y españoles pisándoles los talones, Agustín Álvarez y los otros dos ocupantes del narcosubmarino se dirigen a Galicia. "Lo que no sabían era que las fuentes de la Guardia Civil también sabían cuál era el nuevo punto de descarga", dice Romero, "una operación que llevaría a cabo una organización con base en Asturias porque cuatro grandes organizaciones gallegas se habían negado a hacer el trabajo".

Un plan improvisado

Tras días de travesía por el Atlántico, muchos problemas y una enorme desesperación, los tres tripulantes del semisumergible se ven envueltos en una gran borrasca y con la misión de hacer el intercambio de la droga en la Costa da Morte. En ese momento, Agustín se pone en contacto con dos amigos de la infancia que viven fuera de Galicia y se desplazan a Vigo inmediatamente, "posiblemente movidos por el dinero y la amistad", asegura Romero.

Cuando llegan a Fisterra, el barco que había enviado la organización española, que era un pesquero que salió del Cantábrico, es avistado por un helicóptero de la Guardia Civil que sale de A Coruña, "por lo que enseguida viran y vuelven por donde han venido". Una vez más, los planes se frustran y los tripulantes "se ven abocados a salvar sus vidas como sea", dice Romero.

Esta es la razón por la que vuelven hacia las Rías Baixas, entrando en la ría de Aldán entre Cíes y Ons, porque es la zona que mejor conoce Agustín. "Por eso a él se le acusa de ser el patrón de la embarcación, porque es el que conoce la zona y el que tiene recursos en las rías gallegas". Sus amigos, "que se constata que ni saben qué hacer ni tienen medios para hacerlo porque son completamente ajenos al mundo del narcotráfico, van contactando con conocidos para poder auxiliarle".

La tripulación está ya derrotada y la Guardia Civil y Vigilancia Aduanera los tiene acorralados, por lo que pronto caerían y acabarían protagonizando la historia más surrealista que muchos han escuchado jamás.

La investigación sobre el terreno

Todos los detalles que conoce Javier Romero y que construyen su relato parten de una investigación judicial "muy detallada" y de su propio interés por la historia, llegando incluso a investigar cómo son y cómo funcionan los narcosubmarinos y las organizaciones que los construyen.

"En el informe de peritaje hay constancia de que estas embarcaciones son artesanales pero pero tienen una gran capacidad técnica y son muy sofisticadas: son aparatos de gran resistencia, que mientras tengan combustible pueden recorrer enormes distancias a una velocidad de entre 8 y 10 nudos", explica. "Solo hay que conocer esta historia, en la que pese a todas las vicisitudes que vivieron en el Atlántico han sobrevivido".

Javier Romero con una patrulla de la Armada en Colombia durante la grabación del documental 'Operación Marea Negra: la travesía suicida', de Amazon Prime Video. Foto: Cedida

También llegó a visitar Colombia y a conocer de primera mano las investigaciones sobre narcotráfico que equipos policiales y militares hacen allí. "Estuve en Tumaco (Nariño) en una base militar que gestiona toda la operativa de lucha contra narcosubmarinos en la zona del Pacífico", cuenta, "porque es un punto en el que desembocan muchos ríos y hay muchos manglares y resultan el lugar ideal para montar los astilleros donde se construyen las embarcaciones". Habla asimismo de una estancia en Cartagena de Indias en la que conoció de primera mano la operativa del Caribe y el Atlántico.

Toda esta investigación es la que ha llevado al periodista a publicar su primer libro, que cuenta la historia real del primer narcosubmarino de Europa. También ha participado en la revisión del guion de Operación Marea Negra, de Amazon Prime Video, así como en el documental Operación Marea Negra: la travesía suicida, de la misma plataforma, en el marco del cual viajó a Colombia.

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