El espíritu de Goya bajó este sábado al albero de Ronda casi 200 años después de su muerte y se reencarnó en Juan Ortega, perfectamente engalanado como un auténtico majo goyesco para soñar con el toreo en una tarde que no faltó un detalle.
Lució Ortega un traje muy especial de terciopelo corinto, cuya base se encuentra en el estudio de pintura y grabados de época, con una madroñera hecha por mujeres rondeñas.
Las mantillas perfectamente colocadas y los carruajes con sus cocheros con sus catites hicieron que la plaza rondeña luciera más bella aún tras dos años de rehabilitación por daños estructurales.
La corrida goyesca de Ronda es en definitiva una cita con la historia en un lugar mágico que se convierte en el epicentro del toreo y que nadie quiere perderse para homenajear a sus precursores: el Niño de la Palma y el gran Antonio Ordóñez.
Precisamente, el homenaje iba para este último en el 75 aniversario de su alternativa y en el mismo se unieron los astros y las estrellas y las ganas de triunfo de Juan Ortega.
También la mala suerte de Morante en el lote que no le permitió apenas lucimiento y el toreo de Manzanares quien cortó dos orejas excesivas concedidas por un público que se dejó llevar por la emoción del momento ante una corrida de Garcigrande que no dio el espectáculo deseado.
Fue Ortega claramente quien se llevó la tarde cortando tres orejas gracias a la suavidad de su capote por verónicas y dos faenas fieles a su concepto. Con su primero empezó la faena de muleta con ayudados por alto, que acabaron en genuflexos y que parecían traídos del pasado por su sello de tauromaquia añeja.
Le siguieron un molinete invertido, un pase de pecho rodilla en tierra hasta la hombrera de la que colgaba una bella madroñera blanca y todo perfectamente hilvanado. Fue una bella tanda por el derecho y la estocada entera las que terminaron de cautivar al público rondeño.
El último de la tarde se lo brindó a José Miguel Arroyo 'Joselito' justo antes de crear sin probaturas una excelsa faena sobre un albero soñado. Con mucho temple y suavidad, Ortega aprovechó las nobles arrancadas.
Un natural que paró el tiempo y el cartucho de 'pescao' acompasado con los sones de 'Nerva' y una tanda templadísima con la zurda llevaron al delirio al personal, que ya estaba rendido a sus pies.
José María Manzanares en Ronda.
Tanto que lo llevaron en procesión y a hombros por las calles de Ronda hasta la estatua de Antonio Ordóñez, acompañado de Manzanares y de Diego Ventura, quien abrió plaza y cortó dos orejas ante un toro falto de motor de Joao Telles al que el rejoneador exprimió tras una faena explosiva marca de la casa.
El triunfo de Manzanares tuvo un tono menor, a pesar de que le tocó el mejor toro de la tarde al que propinó varias tandas de largo trazo pero con poco ajuste que el público, en cambio, sí quiso premiar. Ante su primero, que se partió el pitón izquierdo en el caballo, no pudo lucirse.
Morante, figura indiscutible en el cartel, disparó todas las expectativas. Incluida el precio de la reventa hasta los 1.500 euros. Estas se agotaron en unas pocas horas en abril cuando Francisco Rivera anunció el cartel con todo lo que eso conlleva para la hostelería y la economía local.
Pero el público se quedó con las ganas porque, como dice el refrán, 'Lo que Dios da, Dios quita'.
El primero no podía ni con el rabo y tuvo que abreviar, mientras que el segundo sí le permitió más lucimiento, sobre todo a la verónica con el mentón en el pecho. Unos lances en los que Goya se podría haber inspirado perfectamente si tuviera que hacer una nueva serie de tauromaquia.
Le tapó todos los defectos al animal, quien no le regaló nada, y en un palmo de terreno creó una faena a media altura con una serie de naturales con mucho sabor y ajuste de verdad, que tristemente emborronó con la espada.
Morante pega un derechazo en Ronda.JPG
Dejó Morante a los tendidos con la miel en los labios que esperó mucho más desde que irrumpió el paseíllo envuelto en una elegante capa roja con adornos en oro, emulando a la bandera de España, y con el peso sobre sus hombros de una temporada mucho más larga de la que se planteó.
Sin embargo, Ronda estuvo en su calendario desde el principio y no es para menos porque en un marco así no se torea todos los días.
