Cien días han pasado desde la desaparición de Manuela Chavero, la mujer de 42 años que abandonó su casa de Monesterio (Badajoz) la madrugada del pasado 5 de julio sin el móvil y con la televisión y las luces del salón y la cocina encendidas. Poco se sabe aún de su misterioso caso, por lo que tras las labores de búsqueda de la Guardia Civil y la Policía judicial, 300 voluntarios, entre ellos 25 expertos miembros de la Asociación Internacional de Policía (IPA) en Madrid, rastrearán este sábado la localidad pacense en busca de algún indicio acerca de su paradero.

La búsqueda, promovida por la fundación Quién Sabe Dónde de Paco Lobatón a petición de la familia Chavero, estará coordinada por José Ángel Sánchez, policía segoviano responsable de la Unidad de Búsquedas en Grandes Áreas de la IPA en Madrid: “Hay probabilidades muy altas, del 80% o 90%, de éxito”. “Somos optimistas. Cuando bajamos es porque creemos que hay muchas probabilidades de encontrar algo si no, no iríamos”, afirma Sánchez.

Junto a él estará su equipo de confianza, 25 personas que ya han participado en otras batidas de este tipo de las 52 que ha comandado Sánchez. Entre ellos se encuentran diferentes perfiles como geólogos, técnicos forestales o miembros de Protección Civil, que llevarán el peso de las actuaciones en colaboración con las autoridades que confieren el caso.

Aplicarán un método de campo denominado BGA (Búsqueda en Grandes Áreas), creado por Sánchez para exploraciones precisas de larga duración. En sus 15 años de experiencia en búsquedas, Sánchez asegura que a través de esta metodología han resuelto el 80% de los casos, hallando el cuerpo en la mayoría de ellos.

Un método exitoso

El trabajo consiste en cubrir de forma selectiva y concreta diferentes focos de hidrografía del término municipal de Monesterio en donde es necesario profundizar como pozos, áreas de vegetación abrupta, zonas rocosas y pedregosas, etc. Para ello, trabajarán en 28 grupos de entre 6 y 20 personas con unas pautas a seguir muy precisas coordinadas por un miembro de la Guardia Civil o la Policía judicial de Badajoz.

El objetivo, según Sánchez, es doble: en primer lugar, rastrear a fondo el lugar para encontrar o descartar la presencia de la desaparecida. Y, en segundo, buscar un objeto o indicio con el que poder continuar la investigación hasta dar con el paradero de Manuela Chavero.

Hasta ahora, las labores de búsqueda se han centrado en el casco urbano de la localidad, así como en el pantano de Tentudía y en el vecino municipio de Calera de León, en el límite con la provincia de Sevilla, todas ellas sin resultados.

No obstante, en caso de que no se encontrara ningún indicio sobre el paradero de Manuela Chavero, José Ángel Sánchez no descarta continuar el rastreo. “Una vez finalizada la jornada, en la mesa de valoración decidiríamos si se hace una nueva batida o no. Es una decisión en conjunto”, afirma. El trabajo llevado a cabo por esta unidad es desinteresado y está en coordinación con el resto de cuerpos diligentes.

La importancia de los vecinos y voluntarios en la batida es fundamental. Por ello, tanto la familia como el consistorio han realizado un llamamiento a todas aquellas personas con conocimientos sobre orientación, pertenecientes a algún grupo o asociación de voluntarios de emergencias e incluso a aquellas personas que simplemente tengan buena forma física a que colaboren en las labores de búsqueda. Ello ha dado lugar a que 48 horas de la batida haya registrados 271 voluntarios. “La colaboración está siendo espectacular. Ha superado las previsiones, que contábamos entre 80 y 100 personas”, celebra Sánchez.

Los interesados pueden inscribirse a través del correo busqueda@ipamadrid.es o poniéndose en contacto con el Ayuntamiento de Monesterio.

Una misteriosa desaparición

Las condiciones de la desaparición han originado mucho misterio alrededor del caso de Manuela Chavero. La mujer desapareció entre las 2 y las 3 de la madrugada del día 5 de julio dejando la televisión y las luces del salón y la cocina encendidas. Además, la ropa que había llevado el día anterior estaba encima de la cama por lo que se cree que iba vestida con un pijama y unas chanclas, únicas prendas echadas en falta por la familia.

La noche anterior había estado con una amiga en el parque a la cual despidió cerca de la medianoche. Manuela se encontraba sola en casa. Sus dos hijos, de 14 y 6 años, que habitualmente vivían con ella, se encontraban de vacaciones con su padre en la localidad sevillana de Las Pajanosas, tal y como había acordado el matrimonio, ya separado y en trámites de divorcio.

Todos ellos fueron llamados a declarar por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 2 de Zafra, que se hizo cargo de las diligencias previas y decretó el secreto de sumario.

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