E.E.
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Las claves

Cada vez que una nueva tecnología irrumpe con fuerza, alguien anuncia el final del periodismo. Ocurrió con internet, después con las redes sociales y ahora vuelve a repetirse con la inteligencia artificial.

Sin embargo, si algo quedó claro durante el debate 'Periodismo con Inteligencia Artificial: por qué la IA no es el enemigo. ¿O sí?', organizado por EL ESPAÑOL dentro del Máster de Periodismo que el diario desarrolla junto a la Universidad Camilo José Cela, es que la pregunta ya no gira en torno a si una máquina escribirá noticias.

La cuestión es otra: qué seguirá diferenciando a un periodista cuando cualquier herramienta sea capaz de redactar un texto en cuestión de segundos.

Este es el primero de los tres debates celebrados por alumnos de la tercera edición 2025/2026 de este máster. En semanas sucesivas las temáticas serán muy diferentes: “El Periodismo, la pasión por contar historias” y las “Nuevas Narrativas en el Periodismo actual” como arma para llegar a nuevos usuarios o interesar a aquellos hastiados o desilusionados.

La respuesta sobre la alianza positiva o negativa del periodismo con la Inteligencia Artificial llega de quienes están empezando a construir su carrera profesional. Cristian González (22 años), Mar Benavente (25) y Jaime González (26) están a punto de acabar esta edición del máster y hoy forman parte de la redacción de EL ESPAÑOL en prácticas.

Lejos de ver la inteligencia artificial como una amenaza para su futuro laboral, los tres coinciden en que representa una oportunidad para recuperar precisamente aquello que nunca debería haber perdido peso en el oficio: salir a buscar historias, hablar con las personas y dedicar más tiempo a aquello que realmente aporta valor.

Ese fue uno de los ejes sobre los que giró la conversación moderada por Alberto Iglesias, subdirector de DISRUPTORES - EL ESPAÑOL y responsable del módulo de Inteligencia Artificial del máster.

Si una herramienta es capaz de resumir un informe de cientos de páginas, ordenar grandes cantidades de datos, transcribir entrevistas o revisar un texto antes de publicarlo, el periodista puede invertir ese tiempo en encontrar mejores fuentes, profundizar en una investigación o construir un reportaje con mayor contexto. No se trata, pues, de hacer menos periodismo, sino de hacer uno mejor.

Máster de EL ESPAÑOL | Periodismo con Inteligencia Artificial: por qué la IA no es el enemigo

Mar Benavente reconoce que antes de cursar el máster también veía la IA con recelo. La experiencia terminó siendo muy distinta: hoy la utiliza para organizar información que ella misma ha obtenido previamente, estructurar documentos complejos o desbloquear el inicio de un texto.

Nunca para sustituir el proceso de verificación. Porque una de las primeras lecciones que aprendieron durante la intensa formación en el campus fue que los modelos siguen cometiendo errores y pueden inventar datos con total convicción.

Así que la inteligencia artificial ayuda a ordenar el trabajo; la responsabilidad sobre lo que finalmente se publica sigue siendo exclusivamente del periodista.

A su vez, Cristian González explica que esa utilidad se aprecia especialmente en tareas que antes consumían una parte importante de la jornada: desde la transcripción automática de entrevistas hasta la síntesis de documentos extensos o la clasificación de información que permiten acelerar procesos sin renunciar al control editorial.

La diferencia, insiste, es que ahora ese tiempo puede destinarse a aportar contexto, contrastar mejor una información o enriquecer una pieza con más fuentes.

Por su parte, Jaime González añade la visión más pragmática, esa que acepta que las herramientas de inteligencia artificial acabarán formando parte del trabajo cotidiano de cualquier periodista igual que hoy lo hacen un gestor de contenidos, un editor fotográfico o un buscador. El verdadero valor profesional, añade, no estará en evitarlas, sino en saber utilizarlas con criterio y entender hasta dónde pueden llegar y dónde deben detenerse.

“Esto es algo que hemos aprendido en las numerosas clases dedicadas a la inteligencia artificial durante este máster de periodismo”, señala González desde su puesto de trabajo en la delegación de Salamanca de EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Mar Benavente, Alberto Iglesias y Cristian González, durante el debate 'Periodismo con Inteligencia Artificial: por qué la IA no es el enemigo. ¿O sí?'. Sara Fernández

Con las impresiones de los alumnos, Alberto Iglesias recoge el testigo y defiende que la IA puede asumir buena parte de las tareas más mecánicas de la cadena de producción periodística, desde organizar documentación o localizar antecedentes hasta revisar un texto, resumir informes extensos o facilitar mejoras de posicionamiento.

Pero que nunca reemplazará ni el origen de una información (el contacto visual con una fuente, la obtención de la gran exclusiva) ni el final, el toque personal que sólo un redactor humano puede darle a una pieza.

La IA no sabe encontrar una historia

Porque si hubo un consenso absoluto durante el encuentro fue precisamente ese: la IA puede escribir un texto correcto, pero sigue sin saber encontrar y narrar una historia que cause impacto. Para Cristian esta idea es capital.

Mar Benavente, durante el debate 'Periodismo con Inteligencia Artificial: por qué la IA no es el enemigo. ¿O sí?'. Sara Fernández

La inteligencia artificial puede resumir un desahucio a partir de un comunicado, pero no caminar por ese barrio, hablar con los vecinos, descubrir por qué esa vivienda termina convertida en un apartamento turístico o percibir la tensión que se respira cuando una familia abandona su casa.

Así lo defiende Mar Benavente, como lo hace Cristian González al admitir que puede redactar las cinco W de una noticia, pero no detectar ese pequeño detalle que termina convirtiéndose en el hilo del que tirar para construir un gran reportaje.

Ese instinto sigue siendo patrimonio exclusivo del periodista.

Límites y ética con la IA en el periodismo

No basta con conocer las posibilidades de la inteligencia artificial; también hay que saber cuándo no utilizarla. Los participantes en este debate, antesala de una nueva edición del Máster en Periodismo Multimedia con IA de EL ESPAÑOL y la UCJC, coincidieron en que ningún dato generado por un modelo puede darse por válido sin comprobarlo en fuentes oficiales, que las historias humanas no pueden fabricarse desde un chat y que una fotografía tomada sobre el terreno sigue teniendo un valor periodístico imposible de sustituir por una imagen generada artificialmente.

Así surge a renglón seguido otra cuestión cada vez más presente en las redacciones: la ética. Más allá de la regulación europea sobre inteligencia artificial, serán los propios periodistas quienes tengan que decidir qué usos son compatibles con el rigor informativo y cuáles cruzan una línea que no debería traspasarse. Así, coincidieron los participantes, del mismo modo que la profesión cuenta desde hace décadas con normas deontológicas para proteger a las fuentes o garantizar el contraste de la información, la IA obliga ahora a incorporar nuevos criterios sobre transparencia, verificación o tratamiento de contenidos generados mediante algoritmos.

Cristian González, durante el debate 'Periodismo con Inteligencia Artificial: por qué la IA no es el enemigo. ¿O sí?'. Sara Fernández

Pero esos límites no deben alejarnos de la imagen completa y la promesa que la IA aporta a esta profesión. Los tres antiguos alumnos comparten una misma idea al respecto: nunca ha sido tan importante aprender a utilizar estas herramientas, pero tampoco ha sido tan necesario dominar aquello que ninguna de ellas puede replicar. La curiosidad, el pensamiento crítico, la capacidad para generar confianza con una fuente, el criterio para separar lo relevante de lo accesorio o el olfato para detectar una buena historia siguen siendo competencias exclusivamente humanas.

Y precisamente esa combinación entre tecnología y oficio es una de las señas de identidad del Máster de Periodismo de EL ESPAÑOL y la Universidad Camilo José Cela. La inteligencia artificial forma parte del programa porque ya forma parte del presente de las redacciones. Pero siempre partiendo de que la IA puede convertirse en el mejor aliado del periodista siempre que siga siendo eso, una herramienta al servicio del periodismo y nunca un sustituto del criterio profesional.