Hagan una prueba: reserven un día y medio e intenten comprender cómo se realiza la Selectividad (Ebau, Pau o como la quieran llamar) en cada Comunidad Autónoma, cuáles son los contenidos que se imparten –o qué se da en cada uno de los trimestres– y cómo se evalúa. Prueben a llamar a consejerías de Educación y universidades, a profesores… En realidad, a quién les dé tiempo. En circunstancias normales, lo dejarían por imposible. Pero, este curso, con la crisis del coronavirus como añadido, renunciarían –salvo fuerza mayor– a informarse en las primeras 24 horas de ‘estudio’. La cabeza, en fin, tiene sus límites. Pero si, a pesar de todo, se empeñan, habrán sacado dos conclusiones. La primera, el caos en sus múltiples variantes que supone tener 17 modelos educativos. La segunda –y más importante–, que la situación actual propicia, una vez más, que se acentúen las diferencias entre regiones.

A partir de ahí se puede poner cierto orden al sudoku de la Selectividad ‘adaptada’ por el coronavirus. En términos generales, el Ministerio de Educación y Formación Profesional, en colaboración con el de Universidades, en sus instrucciones a los gobiernos autonómicos, establece lo siguiente: “El alumno tendrá que responder, a su elección, a un número de preguntas determinado previamente por el órgano competente en cada Comunidad”. Es decir, cada región ha tenido competencias para modificar el examen como ha querido, así como las fechas, comprendidas entre el 22 de junio y el 10 de julio, a gusto de cada región.

Eso sí, prosigue el ministerio: “El citado número de preguntas se habrá fijado de forma que permita a todos los alumnos alcanzar la máxima puntuación en la prueba, con independencia de las circunstancias en las que se pudiera haber tenido acceso a la enseñanza y el aprendizaje durante la suspensión de la actividad lectiva presencial (…) Todas las preguntas deberán ser susceptibles de ser elegidas”, finaliza.

Una estudiante realiza las pruebas de Selectividad.

Leído esto se podría pensar que los alumnos están en disposición de sacar la máxima nota en la Selectividad sin estudiar el tercer trimestre. ¿Y es así? No del todo. “Lo que tenemos claro es que el abanico de preguntas planteadas en el examen va a ser amplio y que eso va a permitir a los alumnos tener más opciones de cara a aprobar. Es decir, es posible que no se estudien temas del último periodo y que saquen la máxima nota, pero puede que no. Yo, desde luego, no les recomendaría a los míos que no se estudiaran nada de lo dado en el tercero”, reconoce una profesora que prepara a alumnos para Historia de España en Madrid.

En cambio, en otras comunidades, son más categóricos a la hora de descartar: “En Galicia sí se puede sacar un 10 sin haber estudiado el tercer trimestre. Es el acuerdo al que se ha llegado a la hora de preparar los exámenes”, cuentan a EL ESPAÑOL desde la propia Consejería de Educación. Y, en Valencia hacen lo propio: “Hay asignaturas, como en Griego, donde, ineludiblemente, te vas a tener que estudiar todo el curso, pero en Literatura, sin duda, te puedes dejar algo”, explica un profesor alicantino.

Por tanto, los estudiantes, en algunas comunidades (Madrid, Andalucía, Castilla-La Mancha o Islas Canarias) van a tener que estudiarse todo el temario; en otras, en cambio, van a poder afrontar los exámenes con la certeza de que, aunque no se hayan estudiado el tercer trimestre –o una parte de dicho periodo–, pueden sacar un 10. ¿Injusto? Desde luego, sí, pero no es algo nuevo: el sudoku autonómico, entre otras cosas, ha propiciado que los alumnos canarios o extremeños saquen más sobresalientes (23 y 19% respectivamente) que los navarros o castellano-leoneses (6,17 y 8,74%) –aunque en el Informe Pisa salgan peor parados–, según datos de 2018.

Media de estudiantes sobresalientes por CCAA
Canarias 23,02%
Extremadura 18,93%
Murcia 16,95%
Asturias 16,05%
Aragón 14,30%
Cataluña 13,89%
Castilla-La Mancha 13,52%
País Vasco 12,97%
Andalucía  12,81%
Madrid 12,19%
Cantabria 11,05%
Baleares 10,92%
Comunidad Valenciana 10,61%
Galicia 9,92%
La Rioja 9,21%
Castilla y León 8,74%
Navarra 6,17%

Pero el caos autonómico, en pleno coronavirus, no sólo afecta a las notas, sino también a la preparación de los exámenes. En Madrid, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Castilla y León o Murcia se pueden descargar las propuestas ‘adaptadas’, pero en las Islas Canarias todavía no. “A nosotros no nos han dado instrucciones claras de cómo va a ser el examen, pero no va a diferir mucho del de otros años en Literatura”, reconoce un profesor de Lengua afincado en Tenerife. Y, en efecto, así es: la Consejería tiene pensado hacer público el modelo este lunes, según han confirmado a EL ESPAÑOL.

Las pruebas

Hay algo en lo que coinciden todas las comunidades: las pruebas van a ofrecer un mayor número de opciones al alumno para facilitar su ejecución tras el cierre de colegios la semana del 16 de marzo. No obstante, hay regiones en las que van a ser más laxos a la hora de preparar el estudio. En Valencia, por ejemplo, los profesores coinciden: los alumnos podrían llegar a dejarse un autor en el examen de Lengua y Literatura –asignatura obligatoria en todo el territorio junto a Historia de España e Inglés– y aprobar con la máxima puntuación.

En la Comunidad Valenciana estudian, por orden, García Lorca, Buero Vallejo (Historia de una escalera) y Carmen Martín Gaite (Entre visillos). “En los libros suelen aparecer en ese orden, pero cada profesor puede elegir cómo darlos. De esta forma, no todos los alumnos van a llevar flojo a la Selectividad el mismo autor”, explican. “En cualquier caso, se podría dar la posibilidad de que un alumno no se estudiara uno y sacara la máxima nota”, cuentan.

En la propuesta hecha pública en la página web de la Comunidad Valenciana, en el segundo bloque, aparecen, de hecho, dos textos (uno de ellos de Federico García Lorca y el otro, casualmente, de Martín Gaite). Pues bien, en base a los criterios que se exponen –hay que responder cinco de las 10 preguntas–, el alumno podría no contestar a uno de los textos.

En Madrid, en cambio, el examen de Literatura es totalmente diferente: se ofrecen dos opciones (A y B), con dos textos (uno de El Mundo y otro de El País Semanal) para hacer un comentario y se deja al alumno que vaya eligiendo las preguntas que estime oportuno, pudiendo combinar ambos bloques en sus respuestas. Entre las preguntas, definir sinonimia o desarrollar la poesía española de 1939 a finales del siglo XX.

Y en Castilla-La Mancha más de lo mismo. “En el examen te piden, en el primer bloque, hacer un comentario de texto y un análisis sintáctico (donde se permite elegir entre dos opciones); y en el segundo, desarrollar un tema de Lengua, otro de Literatura y la localización razonada de los rasgos literarios en un texto, siempre eligiendo entre las múltiples opciones”, cuentan a EL ESPAÑOL. Pero, especifican todos, “es necesario llevar preparado el tercer trimestre. Si no, va a ser muy difícil sacar un 10”, concluyen.

Historia

Las diferencias se acentúan también en Historia, la otra asignatura obligatoria en toda España. “Las diferencias, en este sentido, son grandes entre comunidades. En Madrid, por ejemplo, se da desde la prehistoria hasta la España actual y, obviamente, es más difícil saber dónde se quedaron al terminar el segundo trimestre en cada curso. Por eso, es arriesgado decirle a los alumnos que se dejen algo. ¿Desde dónde les indicas?”, reconocen en conversación con este periódico. De hecho, el texto propuesto para esta Selectividad es sobre la creación de la Junta de Defensa Nacional (julio de 1936), contenido que, en muchos centros, se da en el último tramo del curso. 

Ocurre, de igual forma, en Galicia, donde, según el currículo, se estudia desde el Neolítico hasta Felipe González. No obstante, aunque las instrucciones por parte de la consejería especifican que un alumno puede sacar la máxima nota sin estudiar el tercer trimestre, los estudiantes tendrán que tener cuidado ante la enorme cantidad de materia que se incluye en el examen.

“Esto no sucede, por ejemplo, en Valencia, donde dejarse la Transición, lo último que se da, podría no resultar traumático”, explican a este periódico. De hecho, en la propuesta de examen no aparece nada relativo a ese periodo de la Historia de España. “Muy raro sería que pusieran algo… y si lo hacen, habrá alguna pregunta que se pueda contestar en su lugar”, explican.

En definitiva, más allá de las instrucciones, la recomendación de cualquier profesor es clara: “Todos los años se descartan cosas… y esta vez será igual. No cambia, pero habrá más opciones; será más fácil. Hay que tener en cuenta las dificultades que hemos tenido para terminar el curso. ¿La recomendación? Llevar todo bien estudiado. Así no hay sorpresas...”, finiquitan los profesores, con independencia de su comunidad.

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