Será difícil que olvidemos este año que, entre otras cosas, nos deja unas Navidades enrarecidas por las circunstancias. Sin embargo, la situación también ha sacado lo mejor de la sociedad, en la que ha arraigado uno de los sentimientos que más han aflorado durante estos meses: el de proteger y sentirnos protegidos. Durante este tiempo hemos aprendido a normalizar el uso de mascarillas, a usar geles hidroalcohólicos o a entender la importancia del concepto de distancia de seguridad: en definitiva, a asumir nuestra responsabilidad para cuidar nuestra salud y la de los demás y, de paso, dejar atrás la pandemia.

Es un contexto en el que "la protección se ha convertido en una absoluta prioridad para todos, en el que buscamos sentirnos seguros y tranquilos en nuestro día a día, tanto nosotros mismos como los que más queremos", asegura Laura Gonzalvo, directora de Comunicación y RSC de Securitas Direct. "Pero, sin duda, lo que nos ha traído este año es un movimiento colectivo y social nunca visto hasta ahora: todos, sin ser conscientes, hemos creado un círculo de protección en el que cuidamos los unos de los otros".

Este espíritu toca lo personal pero, dadas las características de la pandemia, también se extiende a otros ámbitos. Uno de los que ha sufrido mayor impacto es el del comercio, especialmente el minorista. Estos pequeños negocios, que articulan la economía de las ciudades, han tenido que hacer frente a los cierres intermitentes o a las restricciones que han limitado su operativa normal, como la limitación de aforo o la vigilancia de la distancia de seguridad en los locales.

Implantar estas medidas es un esfuerzo necesario para velar por la seguridad de clientes y empleados. Y es precisamente este énfasis, esta orientación hacia la protección de las personas, el que merece todo el reconocimiento por parte de la sociedad, en opinión de Securitas Direct, una compañía que lleva este mismo objetivo en su ADN: "Como expertos en seguridad que llevamos protegiendo más de 25 años personas, hogares y pequeños negocios, no podríamos estar más orgullosos de este movimiento que se ha generado", explica su directora de Comunicación y RSC.

Fomento del consumo responsable

Por eso, la compañía, referente en el sector de la seguridad privada, ha lanzado la campaña 'Juntos protegemos la Navidad'. Lejos de ser una forma de promoción al uso, se trata de un sentido reconocimiento hacia el esfuerzo que todos los ciudadanos han realizado y, particularmente, hacia los pequeños comercios, "uno de los sectores más castigados durante la pandemia", como explica Laura Gonzalvo: "El objetivo es doble; por un lado, agradecer por todo lo conseguido hasta ahora, que ha sido extraordinario, y especialmente el haberlo conseguido juntos; por otro lado, concienciar sobre la responsabilidad que todos tenemos, tanto individual como colectiva, para poder disfrutar de unas fechas que, sin duda, serán muy atípicas, pero cuyo espíritu queremos que siga latente".

La idea de Securitas Direct es original porque trata de fomentar el consumo local y responsable, disminuir las aglomeraciones y minimizar la movilidad como medidas que nos ayuden a garantizar esa protección. Y lo hace mediante la promoción de estos negocios aprovechando su potencial como uno de los principales anunciantes de radio del país. Se trata de "darles un impulso, una ayuda extra, y alzar su voz con esta iniciativa cuyo pilar central y más tangible es la donación de 102.000 euros para darles visibilidad, cediendo parte de nuestros espacios publicitarios en las principales cadenas nacionales de radio de España".

El objetivo de ‘Juntos protegemos la Navidad’ es doble: agradecer por todo lo conseguido hasta ahora y concienciar sobre la responsabilidad que todos tenemos

Laura Gonzalvo, directora de Comunicación y RSC de Securitas Direct

Gracias a esta iniciativa, Securitas Direct cede 300 cuñas a diez pequeños comercios de distintas localidades españolas. Es una muestra reducida de las pymes del país pero constituye "una representación muy variada de los tipos de establecimiento que tenemos porque queríamos que todos los comercios se sintieran identificados y que a toda la audiencia le recordase a la tienda que tiene a su lado".

Entre los elegidos, cuyos anuncios radiofónicos se pueden escuchar estos días, hay negocios de toda índole, desde pastelerías hasta floristerías, pasando por tiendas de juguetes, de ropa, e incluso un bar que conserva el espíritu de un cabaret. Son negocios que "van a poder trasladar esta Navidad sus valores diferenciales, a la vez que dan voz al pequeño comercio con el objetivo de llegar a más consumidores que, esperamos, no duden en acercarse a sus tiendas", dice Gonzalvo.

Levantarse tras el "puñetazo del boxeador"

Alboka Artesanía es uno de ellos. Se trata de una pequeña tienda con más de 80 años de historia situada en el corazón de la parte vieja de San Sebastián. Alboka ofrece productos elaborados por artesanos de la región y que representan todo tipo de objetos típicos que remiten a la cultura y las costumbres del País Vasco. Maite Jauregui es su responsable y, como tal, testigo de primera mano de las dificultades que ha traído la pandemia para comercios tan específicos como el suyo, que han supuesto un auténtico "puñetazo de boxeador", como define gráficamente: "Nos dejó vendidos porque nosotros estamos muy enfocados al turismo, como buena parte de la zona de la ciudad en la que estamos, así que todo se nos cayó con el confinamiento".

Dada la proximidad de la frontera francesa o a otras provincias y comunidades limítrofes, las restricciones de circulación que aún se mantienen siguen haciendo mella en las cuentas, pero Maite prefiere mirar hacia delante "porque tampoco puedes estar llorando". Es una actitud de resiliencia ante la situación aunque reconoce que, incluso con las navidades de por medio, "con cubrir gastos y pagar todo nos damos con un canto en los dientes".

Escaparate de Alboka Artesanía.

A sobrevivir en esta situación ayudan la tradición y la página web de la tienda, una herramienta indispensable para alcanzar al público que no podía acudir físicamente al establecimiento. Y a ello también pretende contribuir esta iniciativa de Securitas Direct: "El otro día vino una amiga y nos dijo '¡Oye!, acabo de escuchar vuestro anuncio en La Ser’'... así que es verdad que llega a la gente y esto va moviéndose".

"Me parece muy buena idea porque son de los pocos que, siendo una gran empresa, se han acordado del desgraciado de la calle", cuenta Maite entre risas, aunque recupera el tono serio para reconocer que este espaldarazo de Securitas Direct al comercio de barrio, al de toda la vida, "no pensaba que fuera a tener tanta repercusión, y por eso estoy muy agradecida y contenta".

No pensaba que fuera a tener tanta repercusión, y por eso estoy muy agradecida y contenta

Maite Jauregui, Responsable de Alboka Artesanía

Maite también habla de la tranquilidad que le aporta su sistema de alarma porque, como empresaria, ha sentido cierta angustia durante estos meses de restricciones y confinamientos al cerrar su tienda. Más aún cuando en la zona en la que se ubica, todo el ajetreo habitual del turismo y el ocio se redujo al máximo y aún hoy permanece bajo mínimos: "Aquí siempre suele haber vida porque hay hostelería alrededor y movimiento durante casi todo el día, y de repente a las siete de la tarde pasa a estar todo cerrado y a partir de esa hora no hay nadie. Por eso cuando cierro la tienda, tener la alarma me ha dado una seguridad que no hubiera pensado nunca", concluye.

Actividad esencial durante la pandemia

Y es que, a la incertidumbre por el aspecto laboral -no olvidemos que este tipo de negocios emplea a casi 10 millones de personas- se une el miedo por la integridad del local. Son preocupaciones lógicas y reales de este tipo de comercios que, obviamente, también hubo que atender durante los momentos más duros de la pandemia. "Nuestro trabajo ha sido calificado como esencial durante todo este periodo, por lo que la actividad se ha mantenido intacta. Si cabe, la personalización ha sido aún mayor, preocupándonos, además, por la situación particular de cada uno de nuestros clientes, y adaptándonos a sus necesidades concretas".

Sin duda, son iniciativas que humanizan y que hablan de lo importante que es cuidarse unos a otros. De proteger y protegernos, también en Navidad.