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La vivienda, ya sea compra o alquiler, va a ser una de las protagonistas de las próximas elecciones generales del próximo 29 de noviembre. El desahucio de Maricarmen, y las acampadas en varias ciudades de España, han encendido una mecha que tendrá recorrido a lo largo de la campaña electoral.

Y es que, por ejemplo, el precio del alquiler no para de subir. Si nos atenemos a los datos de Idealista, el precio del alquiler del tercer trimestre ha aumentado un 5,6% interanual. Dicho de otra manera, el precio medio en España se sitúa en 15,1 euros el metro cuadrado.

Para frenar estas subidas, y dentro de la Ley de Vivienda del año 2023, se incluyó lo que se denominó como zonas tensionadas. Es decir, áreas con precios muy elevados. ¿Qué se definía como zona tensionada? Aquella en la que el coste del alquiler superaba el 30% de los ingresos medios, o si los precios subían más de tres puntos sobre el IPC en cinco años.

Rebaja del alquiler

Son las comunidades autónomas las que tienen la potestad, según la norma antes citada, para declarar las zonas consideradas como tensionadas. Un poder que se traduce en limitar las subidas y fijar precios máximos.

Una de las CCAA donde más se están aplicando estas zonas tensionadas es Cataluña. Allí, en septiembre de 2026, el precio medio del alquiler se situaba en 15,9 euros el metro cuadrado, por encima de la media de España, y muy cerca de su máximo histórico (16 euros), logrado en julio de este año, según el marketplace inmobiliario.

En Barcelona estuvo buscando piso de alquiler Patricia, según contó a Informativos Telecinco. Y logró sacar partido a la Ley de Vivienda aprobada por el Gobierno.

“Me pedían 1.064 euros mensuales. Nos pareció un precio bastante caro porque eran 50 metros cuadrados”, contó a la cadena de televisión.

Ni corta ni perezosa, decidió ponerse en contacto con el casero para reclamar un precio inferior ya que el área de Barcelona donde residía estaba calificada como zona tensionada. Y logró sus frutos: 200 euros menos al mes.

“Firmamos el nuevo contrato y nos devolvieron las cantidades que nos habían cobrado de más”, remarcó durante la entrevista en la cadena.

Una situación, la suya, que pueden utilizar otros inquilinos para lograr rebajar el precio que pagan religiosamente mes a mes por el alquiler. Más si cabe todavía porque el Ministerio de Consumo ha arrancado una investigación al respecto.

¿Será el principio de otras muchas rebajas en el precio del alquiler? Sin duda, efecto tendrá, aunque no será tarea fácil.

En el mismo reportaje, Alex Álvarez, de la agencia Procesos Inmobiliarios, lo pone en duda: “Saltarse las limitaciones es más productivo porque no hay una multa”. Por tanto, de momento, parece que dependerá de la intención del casero el poder rebajar o no el precio.