Fran, agricultor y divulgador cordobés, ha abordado en el podcast German Agrolife la viabilidad económica del sector olivarero en Andalucía. Durante la conversación, el joven aclaró que es perfectamente posible vivir del campo en fincas de dimensión reducida siempre que se gestionen de forma adecuada.
Para ilustrar su análisis, Fran citó el caso directo de un agricultor de su comarca: "Conozco a gente con 10 hectáreas que vive medianamente bien, con seis de tradicional y cuatro de intensivo en secano", detalló al describir la estructura de esa finca familiar.
A la hora de desglosar los números, situó las ganancias netas en una cifra destacada tras la última campaña: "Este año, con esas 10 hectáreas, le ha sacado limpio unos 34.000 o 35.000 euros", reveló, aclarando que esa cantidad se obtiene "quitando averías de maquinaria y gastos".
El factor determinante para alcanzar este rendimiento pasa por asumir las tareas agrícolas sin recurrir a terceros. De este modo, la mano de obra propia permite reducir sustancialmente los costes de producción y maximizar el margen de beneficio obtenido al final del año.
"Él lo hace todo: sulfata y poda los olivos, por lo que no tiene que pagar a otra persona", recalcó Fran. Gracias a esta dedicación absoluta, añade que la cantidad ingresada supone "un beneficio suficiente para echar el año medianamente bien una persona en el entorno rural".
Falta apoyo
El agricultor advirtió de que los ingresos en el olivar de secano están expuestos a continuas oscilaciones según la meteorología. La escasez de precipitaciones durante los meses de otoño e incluso en episodios de granizo pueden echar a perder la cosecha entera de un ejercicio.
Por otro lado, denunció los severos obstáculos burocráticos que afronta la juventud al intentar incorporarse al sector primario. Bajo su criterio, los excesivos trámites administrativos y la escasez de facilidades por parte de las instituciones terminan ahogando la iniciativa de los emprendedores.
En este sentido, defendió que la agricultura no decae por falta de ganas en los jóvenes, sino por las trabas del sistema: "El campo no muere por falta de relevo generacional, muere por la falta de facilidades de las administraciones públicas para el poco relevo que hay", denunció.
Fran hizo un llamamiento al final para valorar la herencia cultural y el esfuerzo que hay detrás de cada explotación agrícola. El divulgador insistió en la necesidad de proteger el tejido productivo rural frente a las políticas que desincentivan la continuidad de las fincas familiares en Andalucía.
