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La vivienda ha pasado de ser una de las principales preocupaciones de los españoles a convertirse en uno de los grandes campos de batalla de la política nacional.

El desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años, y las protestas posteriores han colocado el acceso a una vivienda y la situación de los alquileres en el centro del debate público.

La tensión se trasladó también al Congreso, donde fueron rechazados los dos reales decretos de vivienda aprobados por el Gobierno.

Un duro revés

El rechazo de ambos decretos precedió al anuncio de Pedro Sánchez de disolver las Cortes y convocar elecciones generales para el próximo 29 de noviembre.

La vivienda llega así a la campaña electoral como uno de los principales asuntos del debate político, después de haberse situado en el centro de la actualidad durante las últimas semanas.

En medio de este escenario, también han cobrado protagonismo las voces de quienes se encuentran al otro lado del mercado del alquiler.

Es el caso de David Canales, expropietario de tres viviendas, que explicó en laSexta Xplica los motivos que le llevaron a desprenderse de sus inmuebles.

Canales aseguró que había decidido venderlos ante la situación que, a su juicio, atraviesan actualmente los propietarios.

"Tenía tres viviendas en alquiler y, viendo el panorama nacional, decidí venderlas para quitarme este muerto de encima", explicó.

Y añadió: "El Estado nos está desamparando ante la escasa defensa jurídica que podemos tener los propietarios frente a posibles problemas con los inquilinos".

Su crítica no se limitó a la protección jurídica. El propietario también cuestionó la percepción social que, según considera, existe sobre quienes tienen viviendas en alquiler.

"No es que nos sintamos desamparados jurídicamente, sino también socialmente. Nos han hecho creer que los rentistas o quienes tenemos propiedades somos los malos de la película", recalcó.

Precisamente, esa sensación fue una de las razones que Canales expuso para cambiar su estrategia.

Después de vender sus tres viviendas, explicó que optó por comprar locales para alquilarlos a sociedades, al considerar que así evitaría determinados conflictos con los inquilinos particulares.

En este sentido, puso un ejemplo concreto para comparar ambos mercados: "Si el inquilino de un local no te paga, a los cuatro días lo tienes fuera".

Las palabras de Canales reflejan así una de las principales divisiones del debate sobre la vivienda: la que enfrenta la necesidad de proteger a los inquilinos vulnerables con las reclamaciones de los propietarios que piden mayor seguridad jurídica.

Una cuestión que llega al periodo electoral después de que la vivienda haya pasado al primer plano de la agenda política y social.