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Son muchos los españoles que, a la hora de invertir no piensan en Bolsa, ni en depósitos, por ejemplo. Su opción favorita es lo que popularmente se conoce como el ‘ladrillo’. O, dicho de otra manera, la inversión inmobiliaria.

Sin embargo, la inversora financiera Elizabeth Wakefield no comparte del todo esta opinión. “Veo que cada vez están habiendo más contras en la inversión inmobiliaria”, afirma en el podcast ‘Libertad inmobiliaria’ de Carlos Galán. ¿Cuáles?

Según la experta, hay una serie de factores externos que hacen que dicha inversión sea “un poco más difícil, inaccesible o complicada”.

Regulación

Uno de esos factores que enumera Elizabeth Wakefield es la regulación por parte del Estado: “Por desgracia, creo que actualmente en España se está demonizando la inversión inmobiliaria como si fuera el ojo de Sauron".

¿Por qué de esta comparación? Porque, a su entender, se está “persiguiendo a las personas que invierten, sin entender que el verdadero problema es que ellos mismos no generan suficiente oferta”.

Una situación que se traduce en que, invertir en vivienda, sea todavía más complicado “porque puede ocurrir que inviertas y luego te cambien las leyes al cabo de cierto tiempo, obligándote a desinvertir”.

Y matiza: “Todo esto conlleva un coste de oportunidad, porque la inversión inmobiliaria no es solo meter el dinero: implica papeleos, costes de notaría, registro, gestoría e impuestos que reducen la rentabilidad”.

Seguridad

Otro de los factores que pone sobre la mesa Wakefield es el referente a la seguridad jurídica frente a la ocupación.

“España no es precisamente el país más confiable en este aspecto. Aunque si haces una buena selección y cuentas con un seguro de impago no deberías tener problemas”, subraya.

Estos son los dos factores que representan los principales contras a la hora de invertir en ‘ladrillo’. Pero hay más.

“Existen otros contras como la nula diversificación pues apuestas por un país, una ciudad y una clase de activo concreta, la baja liquidez en comparación con otros activos, y el hecho de que no es una inversión tan pasiva como otras”, concreta.

Y continúa indicando que, personalmente, exige a la inversión inmobiliaria un mínimo del 8% neto.

“Porque si el S&P 500, que reúne a las 500 empresas más importantes de EEUU, tiene históricamente una rentabilidad media anualizada del 8% desde 1927 de forma totalmente pasiva, no tiene sentido pedirle menos al sector inmobiliario”, concluye.