Anuncios de pisos en venta en una inmobiliaria.

Anuncios de pisos en venta en una inmobiliaria. Europa Press

Observatorio de la vivienda

Así es el perfil del comprador de pisos en España: más vivienda habitual y menos inversión

El 95% percibe los precios como caros y el 84% no logra cerrar operaciones en un mercado marcado por la falta de oferta y el encarecimiento.

Más información: Crisis de la vivienda: el poder adquisitivo de los compradores extranjeros supera en un 80% al de los españoles

Publicada

Las claves

La compra de vivienda habitual en España representa ya el 81% de las operaciones, mientras que solo el 8% se destina a inversión, frente al 13% en 2023.

El perfil del inversor inmobiliario es mayoritariamente hombre, de 44 años, con ingresos medio-altos, aunque este tipo de comprador pierde peso en el mercado.

El 84% de quienes buscan invertir en vivienda no logra cerrar la operación, principalmente por los altos precios, falta de oferta y dificultades para encontrar inmuebles adecuados.

La mayoría de inversores que adquiere vivienda lo hace para alquilarla, aunque la rentabilidad como motivo principal pierde fuerza respecto a años anteriores.

El inversor inmobiliario en España tiene hoy un perfil muy definido: hombre, de 44 años, con ingresos medios-altos y orientado a obtener rentabilidad vía alquiler.

Sin embargo, el peso en el mercado de esta última opción se reduce de forma clara. En 2025, solo el 8% de las compras de vivienda se realizan con fines de inversión, frente al 13% registrado en 2023.

Así lo refleja el informe El segmento inversor en el mercado inmobiliario en 2025 de Fotocasa Research, que dibuja un cambio de ciclo en el mercado inmobiliario: el particular se vuelve más prudente y pierde protagonismo frente al comprador de vivienda habitual.

El retroceso del inversor coincide con un repunte de la demanda para uso residencial. La compra de vivienda habitual alcanza ya el 81% de las operaciones, dos puntos más que el año anterior, mientras que la segunda residencia se mantiene en torno al 10%.

Este desplazamiento responde, en gran medida, a la mejora de las condiciones hipotecarias tras la caída del euríbor, que ha reactivado al comprador tradicional y ha restado peso relativo al inversor.

Más allá de la menor intención, el informe evidencia un problema estructural: el 84% de quienes buscan comprar para invertir no consigue cerrar la operación.

Los principales frenos son el desajuste entre precios y presupuesto, señalado por el 67% de los casos; la escasez de oferta en las zonas de interés, que afecta al 40%; y la dificultad para encontrar viviendas adecuadas, mencionada por el 37%. A ello se suman problemas de financiación en un 10% de los casos.

Además, los plazos de compra se alargan de forma significativa. El 33% de los inversores tarda entre seis meses y un año en completar el proceso, ocho puntos más que en 2024, mientras que un 26% necesita entre uno y dos años.

Esto refleja un mercado más lento, con más fricción y menos operaciones cerradas.

El diagnóstico sobre los precios es prácticamente unánime. En 2025, el 95% de los inversores considera que la vivienda es cara o muy cara, una percepción que se intensifica respecto a años anteriores.

Dentro de este grupo, el 74% cree que los precios son directamente "muy caros", frente al 50% de 2023, mientras que la percepción de vivienda asequible es prácticamente inexistente.

En el mercado del alquiler la presión es aún mayor. Ocho de cada diez inversores consideran que los precios son muy caros y otro 15% los califica como algo caros.

Además, el 81% anticipa que seguirán subiendo en los próximos años, tanto en compra como en arrendamiento, consolidando un escenario de tensión estructural.

A pesar de este contexto, el alquiler sigue siendo el principal destino de la inversión. El 77% de los compradores que adquieren vivienda para este fin la pone en el mercado del alquiler, aunque esta proporción ha bajado desde el 84% del año anterior.

Dentro de este grupo, el alquiler de larga duración continúa siendo claramente mayoritario, con un 61%, frente al 16% que opta por modalidades de corta estancia o vacacionales.

La rentabilidad sigue siendo el principal motor de esta estrategia, señalada por el 68% de los inversores, aunque pierde algo de peso respecto a ejercicios anteriores.

En paralelo, gana relevancia el uso del alquiler como herramienta para cubrir costes, ya que el 37% reconoce que lo utiliza para pagar la hipoteca, once puntos más que en 2024.

El perfil del inversor es 60% hombres, con una edad media de 44 años y pertenecientes en un 57% a clases altas o medio-altas. Además, uno de cada cuatro cuenta con ingresos familiares superiores a los 4.000 euros mensuales.

Incluso este perfil muestra signos de mayor cautela. El 58% sigue considerando la vivienda como una inversión a largo plazo, pero esta cifra ha caído con fuerza desde el 70% registrado en 2023.

La mayoría de los compradores sigue siendo española, pero la inversión de extranjeros es cada vez más común. Según datos de Registradores de la Propiedad, la nacionalidad que más vivienda compra en España es la británica con un 8,2%.

Le siguen los alemanes (6,4%), neerlandeses (6%), marroquíes (5,9%), franceses (5,1%), rumanos (4,8%) e italianos (4,8%).

En cuanto a precios medios de adquisición, el ranking lo encabeza América del Norte (4.583 euros por metro cuadrado), seguida de Oceanía (3.160), Asia (3.041), Unión Europea (2.890) y resto de Europa (2.815).

El informe concluye que el mercado de inversión entra en una fase de ajuste. La combinación de precios elevados, falta de oferta y cambios en el entorno está empujando al estos compradores a adoptar una posición más prudente.

Asimismo, gana fuerza entre los compradores la idea de que, con los precios actuales del alquiler, compensa más pagar una hipoteca, una opinión compartida por el 83%.

En definitiva, el inversor no desaparece, pero sí pierde peso y se repliega en un mercado cada vez más tensionado, donde comprar resulta más difícil y menos accesible incluso para los perfiles con mayor capacidad económica.