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Las claves

El menú del día continúa siendo una de las fórmulas más utilizadas para comer fuera de casa en España.

Cada jornada, alrededor de 4 millones de personas recurren a esta opción, especialmente trabajadores y estudiantes que buscan una comida completa sin asumir un gasto elevado.

Mantener esos precios, sin embargo, supone un desafío creciente para los establecimientos hosteleros.

El encarecimiento de los alimentos, la energía y los costes laborales obliga a los negocios a controlar al máximo sus gastos para mantener unos márgenes que, en muchos casos, son cada vez más reducidos.

María, propietaria de un bar restaurante, explicó en el programa Equipo de investigación cómo funciona su negocio y qué costes debe afrontar para mantener su menú diario.

El menú del día en la hostelería

Su establecimiento ofrece una amplia variedad de platos a un precio cerrado, siguiendo una tradición profundamente arraigada en la hostelería española.

"El menú tiene siete primeros y siete segundos", señalaba María. Su socio José detallaba después algunas de las opciones disponibles: "Tenemos paella mixta, pintas con arroz, revuelto de la casa, macarrones gratinados... y todo por 12 euros".

El restaurante vende aproximadamente 40 menús diarios. Aunque el negocio consigue ser rentable, mantener ese precio se ha vuelto cada vez más complicado debido al incremento de los costes.

"El menú me cuesta como 8 euros, luego hasta 12 euros es el beneficio. No me queda más", explicaba la propietaria.

La materia prima constituye uno de los principales desembolsos mensuales. "En materia prima se nos van 2.500 euros, en luz otros 600 euros, en agua unos 90 o 95 euros y gas hasta 200 euros al mes", aseguraba la dueña del restaurante.

Para contener el gasto, el establecimiento también busca alternativas a determinados productos frescos. María mostraba, por ejemplo, cómo en algunas ocasiones recurre a productos congelados en lugar de comprarlos frescos. "Frescas son muy caras", señalaba.

El pescado también representa otro de los gastos habituales. En una de las facturas mostradas durante el programa, el reparto realizado por su proveedor ascendía a 98 euros en una sola jornada.

A todos estos costes se suma el gasto que supone contratar personal. María y José terminan asumiendo buena parte del trabajo para evitar elevar todavía más los gastos del negocio.

Sus jornadas comienzan antes de las ocho de la mañana y se prolongan hasta después de las siete de la tarde.

"Es complicado mantener un empleado, entre impuestos y sueldos, te machaca. Así que estoy yo en cocina, no me puedo parar, si me paro no llego", aseguraba María.

Después de todo ese esfuerzo, los ingresos finales se reducen considerablemente. Al terminar el mes, cada uno obtiene alrededor de 1.500 euros por su trabajo.

Una situación que lleva a María a cuestionar el futuro de esta fórmula gastronómica: "No te queda más. El menú del día va a acabar desapareciendo. No me queda ninguna duda".