Las bolsas de patatas fritas, snacks y otros productos que durante años han llamado la atención por la cantidad de aire que contienen tienen los días contados tal y como las conocemos.
La Unión Europea ya aplica nuevas reglas para reducir el espacio vacío de los envases y evitar que las marcas utilicen un tamaño excesivo que pueda generar una falsa sensación de cantidad.
La medida forma parte del Reglamento (UE) 2025/40 sobre Envases y Residuos de Envases, conocido como PPWR. Al tratarse de un reglamento europeo, sus disposiciones se aplican directamente en los 27 Estados miembros, incluido España.
La UE marca las normas
El reglamento establece diferentes obligaciones dependiendo del tipo de envase. En los envases de agrupación, transporte y comercio electrónico, el espacio vacío no podrá superar el 50% del volumen total.
Para los envases destinados directamente al consumidor, como las bolsas de patatas, snacks o determinados productos de cosmética, las exigencias van más allá. Los fabricantes tendrán que reducir tanto el volumen como la masa del envase hasta el mínimo necesario.
Esto significa que se ponen bajo el foco diseños como bolsas deliberadamente grandes, dobles paredes o fondos falsos cuyo objetivo sea aparentar que contienen más producto del que realmente ofrecen.
La nueva normativa no obliga a eliminar todo el espacio libre. Existe una excepción cuando este resulta técnicamente necesario para proteger el producto.
Es precisamente lo que ocurre con muchas bolsas de patatas fritas, que contienen nitrógeno para amortiguar golpes y evitar que las patatas se rompan u oxiden. Sin embargo, las empresas deberán poder demostrar técnicamente que la cantidad usada es necesaria.
Por ejemplo, si un fabricante emplea un 60% de volumen libre cuando puede proteger el producto utilizando únicamente un 20% o 30%, tendrá que adaptar el envase.
Así, aunque el Reglamento (UE) 2025/40 entró formalmente en vigor el 11 de febrero de 2025, la industria ha contado con un periodo transitorio para adaptar sus procesos. La aplicación general obligatoria comenzó el 12 de agosto de 2026. Desde esa fecha, los envases comercializados en la Unión Europea deben ajustarse a las nuevas exigencias.
Para los consumidores, el cambio será especialmente visible en los lineales de supermercados. Las bolsas podrán ser más pequeñas y compactas para contener la misma cantidad de producto, mientras que las marcas tendrán que justificar técnicamente cualquier espacio vacío.
Además de evitar envases que parezcan medios vacíos, Bruselas busca reducir el consumo de plástico y mejorar la eficiencia del transporte.
Al ocupar menos espacio, los camiones podrán transportar más unidades por trayecto, reduciendo el número de desplazamientos necesarios y, con ello, la huella ambiental asociada a la logística.
