El sector de la agricultura es complejo y cambiante. En un momento dado, un temporal puede arruinar en una noche meses y meses de trabajo en el campo. A ello se suman problemas como el envejecimiento de los agricultores y la falta de relevo.
Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), tan solo el 8,9 % de los titulares de explotaciones agrarias en España tiene menos de 41 años. Los mayores de 65 años representan el 41,3 % del censo agrario, cuando la media de la Unión Europea es del 33,2 %.
En esta coyuntura, Emilio Barbero es un agricultor de Cordovilla, en Salamanca, que ama su profesión pese a la inestabilidad que atraviesa. "Este oficio me ha dado muchas alegrías y al final eres libre en un trabajo que te gusta", expresa para Castilla y León TV.
"La circunstancia que estamos viviendo en estos momentos no es nada agradable y personalmente creo que le quitan a uno la ilusión y las ganas de seguir", admite con resignación.
Barbero explica que los costes de producción se disparan sin que los precios de venta suban de manera proporcional: "No se puede permitir que se cobren unos productos a precios ridículos que no cubren costes".
Las cifras del Índice de Precios en Origen y Destino(IPOD) respaldan su versión: En mayo de 2026, el valor del producto agrícola que recibió el agricultor se multiplicó casi por cuatro -3,84 concretamente- respecto al precio de venta al consumidor.
La tendencia se confirma en casos como el del cerdo. En abril de 2024, un ganadero recibía 1,83 € por cada kilo de carne, mientras que el consumidor pagaba 6,45 € por kilo. En abril de 2026, el ganadero pasó a cobrar 1,30 €/kg cuando el consumidor llegó a pagar 6,90 €/kg.
¿Dónde se queda esa diferencia de dinero?
La situación se aplica a otros productos como el cordero, la cebolla o las aceitunas. En conclusión, muchos agricultores pagan más por producir, cobran menos por vender, pero el consumidor sigue pagando más.
Ese margen es el que ganan los intermediarios: empresas logísticas, supermercados, etc. En contraposición, la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados apunta que esa diferencia también cubre costes como envasados, alquileres de puntos de venta o personal.
