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Las claves

De acuerdo con datos de la Conferencia Nacional de la Construcción, el sector calcula un déficit de alrededor de 700.000 profesionales para poder atender la demanda de vivienda y las obras previstas en España.

Esta falta de personal responde, en gran medida, al escaso interés que despierta la construcción entre los jóvenes, lo que genera un problema de relevo generacional y complica la cobertura de los puestos necesarios para sacar adelante los proyectos.

Pese a ello, Santiago Carpintero, de 22 años, sí ha encontrado en la albañilería una oportunidad para formarse, desarrollarse y construir una carrera estable. Eso sí, su interés por el mundo de la obra le viene desde la infancia.

Profesión: albañil

En las dos últimas décadas, el oficio de albañil ha sufrido un marcado envejecimiento. Según datos de BBVA Research, en 2007 uno de cada cinco albañiles tenía menos de 30 años, mientras que hoy los jóvenes representan apenas un 5% del total.

En el extremo contrario, el peso de los profesionales mayores de 45 años se ha disparado: han pasado de algo más del 30% a superar el 65% actualmente.

La incorporación de nuevas generaciones al sector se ha reducido de forma abrupta, lo que ha dejado a la construcción sin un relevo claro y ha dificultado la llegada de mano de obra dispuesta a formarse en el oficio.

En ese contexto, el caso de Santiago Carpintero destaca por ser poco habitual. "En la ESO, cuando no tenía exámenes, me iba a trabajar por las tardes a la obra. Incluso estudiando teleco, cuando no me apetecía estudiar, me iba a la obra", recordaba.

Su interés por la albañilería no tardó en transformarse en vocación. Desde muy joven le cogió el gusto a colocar ladrillos, levantar paredes y enlucir con cemento.

"Es lo que realmente me gusta. Lo llevo como si no fuera un trabajo, como si fuera una rutina de lo que más me gusta", confesaba Santi en el podcast Sector Oficios.

En materia económica, portales como Jobted o Tusalario sitúan la remuneración de un albañil entre los 1.200 y los 1.800 euros brutos mensuales, en función de la experiencia y el nivel profesional.

En el caso de quienes trabajan como autónomos, los ingresos pueden ser superiores, tal y como el propio Santiago señalaba en redes sociales (@elalbañildetiktok): "Existe la creencia de que ganamos poco, pero con tres reformas mensuales puedo sacar más de 5.000 euros".

Su presencia en redes no se limita a desmentir mitos salariales; también intenta atraer a jóvenes de un oficio que, dice, corre el riesgo de extinguirse.

"Hemos creado un grupo de Whatsapp de gente joven en la construcción, en el que el rango de edad es hasta 30 años", apuntaba. "Es un grupo súper sano en el que la gente se entiende muy bien, nos damos consejos. Entras y ves a mucha gente como yo, con ganas".

Santiago sostiene que muchas veces los jóvenes descartan por completo estos oficios en favor de estudios universitarios, cuando existen otras salidas laborales igualmente válidas y con buenas perspectivas.

"Ahora toda la gente quiere estudiar, que es lo suyo, estudiar, pero también hay trabajos de toda la vida como carpintería, fontanería, albañilería, electricidad... que se están perdiendo", afirmaba.

Desde su punto de vista, la falta de relevo generacional puede tener consecuencias importantes para el futuro del sector: "Llega un momento que dices: ¿entonces en 20 años cómo se van a fabricar las casas si los que estaban construyendo ya se han jubilado?"

"O se han dado de baja por estar minusválidos de lesionarse en la obra", indicaba. Por ello no descarta que la albañilería se convierta en una profesión muy demandada y mejor valorada dentro de unos años.

"Soy partidario de que el día de mañana, cuando no haya nadie, vamos a estar solos y se va a ganar mucho dinero con estos puestos", reflexionaba.