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Las claves

Javier Medina es propietario de ocho pisos con 17 inquilinos y a sus 30 años ha conseguido calificarse como una persona libre financieramente.

Lo cierto es que su éxito es producto de mucho trabajo y dedicación. Entre sus principales actividades está la de invertir en vivienda, lo que le ha permitido hacerse con ocho pisos.

No obstante, el inversor inmobiliario debatió en laSexta Xplica sobre la gestión de la vivienda, destacando que no considera justo que los propietarios no puedan decidir sobre el destino o futuro de sus propias viviendas.

"Cada día miro más quién entra"

"Tengo pisos, llevo desde los 18 años como autónomo, 12 años levantando mi negocio de lunes a domingo y no voy a tolerar que venga el Sindicato de Inquilinas, ni Dora la Expropiadora, ni ningún comunista a decirme qué tengo que hacer con mi vivienda", comenzó Medina.

Con esto, señaló que él mismo, como propietario, debe ser quien decida "si la quiero dejar vacía, si la quiero alquilar al inquilino que a mí me convenga".

Recalcó que, por ejemplo, tras escuchar el discurso de los presentes en el debate, que "no les alquilaría a ninguno de ellos, cuando la propuesta es evidentemente el dejar de pagar el alquiler".

"Por lo tanto, cada día miro más qué tipo de inquilino entra", confesó el inversor. A pesar de parecer una declaración demasiado honesta, lo cierto es que muchos propietarios tienen este mismo miedo al riesgo de impago, con lo cual, suelen mirar con escrutinio a sus inquilinos.

Con motivo de este miedo, comentó que cuenta con un seguro de impago, algo que "tres años atrás ni me planteaba y a día de hoy es impensable no tenerlo".

Medina utilizó como argumento que los propietarios de las viviendas pagan muchos impuestos para tenerlas, enumerando entre ellos el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y el Impuesto sobre el Valor Añadido.

Javier Medina, inversor inmobiliario. laSexta

Con esto, criticó que dichos impuestos "supuestamente son para pagar esos hospitales, carreteras y colegios que dicen que es a lo que va, que sabemos que no va por ahí y encima el inversor inmobiliario tiene que estar con miedo".

Lo cierto es que, a pesar de que la okupación en España se estima que es en torno al 0,05%, muchos propietarios temen que su inquilino resulte ser uno de estos personajes.

Esto, al final, ha generado que cualquiera que busque acceder a un alquiler no solo lo vea como una misión imposible a nivel económico sino también a nivel de examen personal.

De esta manera, varios inquilinos han hablado sobre la imposibilidad de pasar esta 'prueba' impuesta por sus caseros que piden rentas inaccesibles y miles de documentos que permitan verificar su identidad.

Así, surge una nueva faceta de la crisis de la vivienda que, como el problema se mantenga, solo promete ir en aumento y plantea la pregunta de qué será de los inquilinos españoles.