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Las claves

El periodo invernal agrava los problemas económicos de muchas familias con pocos recursos en España. Encender la calefacción supone un reto que muchos no pueden asumir con las tarifas actuales de la luz y electricidad.

Este es el caso de Susana García, que trabaja como limpiadora con una remuneración de 600 euros al mes. Un salario que le ha impedido mantener su vivienda lo suficientemente caliente en los últimos 7 años. A sus 62 años, incluso siendo perceptora del bono social eléctrico, tiene que renunciar a encender la calefacción cada invierno.

De los 600 euros de salario, tiene que destinar 270 euros a la hipoteca y 100 euros a la derrama de la comunidad, por lo que el dinero restante va dirigido a otras facturas todavía más importantes que mantener su casa caliente. "Al final de mes me quedan 200 euros y no me da ni para comer", asevera en una entrevista con los servicios informativos de Antena 3.

18% de la población sufre para activar la calefacción

El dilema de Susana es claro: comer o pagar la calefacción. Una decisión que también tienen que tomar muchos españoles golpeados por la subida de los precios y el estancamiento de los salarios.

De hecho, según Eurostat, casi el 18% de la población no puede fijar la temperatura que necesitan en los meses más gélidos del año. Un porcentaje que ha aumentado alrededor de un 10% con respecto a 2017, un año antes del inicio del Gobierno de Pedro Sánchez.

Para combatir su precaria situación, la limpiadora recurre a mantas y a dos pequeños calefactores eléctricos con los que intenta amortiguar el frío que atraviesa las paredes de su vivienda.

El frío ya forma parte de su día a día y, cuando llega a casa de trabajar, se sienta junto a su perro Cholo, se tapan con una manta y activa los pequeños calefactores. "Nos acurrucamos los dos y así pasamos el día", confiesa la mujer.

Cuantías del bono social eléctrico

Aunque en el caso de Susana no es suficiente, el Ejecutivo central pone a disposición de los ciudadanos más vulnerables un bono social eléctrico que tiene como objetivo reducir la factura de la luz. Además, esta ayuda se ha prorrogado hasta el 31 de diciembre de 2026.

En concreto, supone un descuento en la tarifa eléctrica que llega al 35% en el caso de consumidores vulnerables. En los casos más severos, la reducción puede llegar a alcanzar el 50%.

Para acceder a esta ayuda deben tener una renta, en el caso de formar parte de una unidad familiar, igual o inferior a 1,5 veces el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM) de 14 pagas.