Las claves
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‘Lux’, el último disco de Rosalía, ha sido lo que se suele denominar como un ‘bombazo’. Los datos están ahí: más de 51.000 copias vendidas la primera semana y triple platino en sólo un mes (más de 120.000 unidades).
Pero detrás de este éxito comercial hay otro que no está tan a la vista de los seguidores (y de quienes no lo son). “La otra orquesta de Rosalía no está en el escenario, está en los contratos”, afirma Pablo Maza, abogado de Propiedad Intelectual.
Y es que, desde su punto de vista, “Rosalía no solo lanza discos. Construye activos. Cada canción, cada nombre y cada imagen están pensados para explotarse hoy y dentro de 20 años”.
"Estrategia jurídica"
Pablo Maza es rotundo al afirmar que “el éxito de Lux no es sólo musical. Detrás hay una estrategia jurídica diseñada antes del lanzamiento: marcas registradas a tiempo, control del naming, cesiones medidas y derechos repartidos con precisión quirúrgica”.
Y es que la historia tiene ejemplos a mansalva de muchos artistas que firman y confían. “Aquí hay planificación. No es casualidad. Es derecho bien aplicado”, apunta el abogado.
Conviene recordar que, en España, la Ley de Propiedad Intelectual permite al autor conservar el control si no cede de forma total sus derechos de explotación (artículo 43 y siguientes).
“Existen modelos muy distintos: desde la cesión del máster al sello con royalties bajos, hasta licencias en las que el artista mantiene la titularidad y percibe entre el 50% y el 70% de los ingresos”, indica Maza.
Y añade: “El registro de marcas como el nombre artístico, títulos, símbolos y estética, es clave para blindar la explotación comercial y evitar usos oportunistas. Y, pase lo que pase, los derechos morales del autor son irrenunciables, según el artículo 14. Ni el éxito ni los contratos los hacen desaparecer”.
Por eso, quien firma sin estrategia “pierde control, aunque tenga millones de escuchas”. Situaciones que ha visto en su despacho. Por ejemplo, artistas que triunfan, pero no pueden usar su propio nombre como marca. O álbumes o giras bloqueadas por no haber registrado signos distintivos a tiempo.
En definitiva, talento sin estructura legal que acaba beneficiando a otros. “En la industria musical actual, el verdadero hit es conservar los derechos. Porque en música, como en los negocios, el éxito sin estrategia legal dura lo que dura la moda”, concluye el abogado.
