Las claves
nuevo
Generado con IA
Se estima que actualmente en España, el número medio de hijos por mujer es de 1,1. Es decir, las familias españolas se limitan a, como mucho, un único hijo. Por ello el tamaño medio del hogar es de unas 2,5 personas.
Por ello sorprenden casos como el de Berta (@12 encasa), madre de 10 hijos, formando una familia numerosa de 12 y que supera con creces cualquier estadística familiar.
Especialmente sorprende su forma de conseguir ahorrar mes a mes, a pesar de tener una familia con tantos integrantes.
El ahorro en familia
España lleva años registrando una de las tasas de natalidad más bajas de Europa, con una media de hijos por mujer muy por debajo del nivel de reemplazo generacional.
El retraso en la edad para formar familia, la precariedad laboral, la falta de conciliación efectiva y el elevado coste de la vivienda han hecho que muchas parejas pospongan o directamente renuncien a tener hijos.
Al mismo tiempo, las familias numerosas se han convertido en una minoría que depende cada vez más de ayudas públicas, descuentos específicos y redes de apoyo para sostener los gastos básicos asociados a la crianza.
En este contexto, ahorrar dentro de una familia numerosa se vuelve un desafío permanente.
No solo aumentan los costes fijos (alimentación, ropa, escolarización o vivienda), sino que además se multiplican los imprevistos y eventos sociales que desajustan cualquier presupuesto: cumpleaños, excursiones o matrículas.
Para llegar a fin de mes, muchos hogares recurren a estrategias de planificación doméstica muy estrictas, desde sistemas de sobres o huchas hasta calendarios de gastos y compras por volumen.
Así, uno de los mayores retos es precisamente conseguir ahorrar. Y en familias como la de Berta sí que han logrado encontrar su manera de lograrlo, a pesar de ser 12 en casa.
"¿La gestión económica de casa? En una familia con tantos hermanos y tantos miembros es difícil", aseguraba en sus redes sociales. "Tu vida se convierte en un agujero negro en el que se cuela todo y no tiene fin. Pero yo tengo un truco, un truco para ahorrar".
Berta señalaba cómo su truco estaba en confiar en las huchas para almacenar el dinero: "Las compras en el chino, de latón, y consiste llenarlas ahí durante un año. Las llenas, la grande y la pequeña".
"Y como siempre hay evento y hay cosas que hay que pagar... En una familia hay muchísimos imprevistos", indicaba. "Sobre todo el problema de gestionar económicamente una familia de muchísimos miembros son los imprevistos".
"Pues con esas huchas se consigue de una forma divertida y os animo a probarla".
El caso de Berta ilustra una realidad que pasa desapercibida: mientras la natalidad se desploma y el país se pregunta cómo incentivar que nazcan más hijos, las familias que sí apuestan por tenerlos se ven obligadas a recurrir a soluciones creativas para ahorrar.
Entre la ausencia de políticas de conciliación robustas y el coste creciente del día a día, la capacidad para ahorrar se convierte casi en un ejercicio de ingeniería doméstica.
