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Las claves

Enric es un ingeniero industrial de Barcelona que se cansó de que le cobraran 15 euros por una hamburguesa y unas patatas y encima quedarse con hambre. Decidió emprender para ofrecer ese servicio de calidad que echaba en falta en las grandes cadenas comerciales.

Así nació Sigma Burguers, una hamburguesería propia bajo el modelo 'open kitchen'. Este modelo consiste en un híbrido entre el servicio a domicilio, una rosticería y un restaurante tradicional. Su enfoque principal es el servicio a domicilio y los pedidos para llevar.

Aunque tiene un par de mesas en el local, este negocio no está pensado para que los clientes coman las hamburguesas allí, pero pueden hacerlo. Es una opción que permite que la gente entre al local, vea cómo se cocina y recoja su pedido personalmente, a diferencia de las cocinas fantasmas.

Inversión elevada y recuperación lenta

Enric ha emprendido con cautela y no ha dejado su trabajo a distancia de ingeniero mientras crea su empresa de smashburguers. "Este negocio me costó para empezar 45.000 €. La gran mayoría fue del traspaso y luego conseguir el mobiliario y las licencias", explica el catalán.

La empresa de Enric tiene un año de antigüedad y echando cuentas cree que tardará cinco años aproximadamente en recuperar la inversión inicial. Una recuperación lenta que no podría permitirse si se hubiera lanzado con todo a montar su negocio abandonando su trabajo fijo.

Enric admite que sus márgenes de beneficio son ajustados: "Más o menos estos meses que han sido buenos he tenido entre un 10 y un 15% de rentabilidad neta". Su récord de facturación está en 11.000 euros en un solo mes. Una cifra que parece alta, pero a la que hay que restar los gastos.

"Solo en gastos fijos más el salario de los empleados son 4.000 euros al mes", destaca Enric. El alquiler, la luz, los seguros y los suministros se tienen en cuenta pero también hay que asumir otros gastos como la desinfección, los extintores y la gestión de recursos.

Las plataformas de delivery o envío a domicilio como Uber Eats y Glovo influyen enormemente en los negocios con el mismo modelo que Enric. Por cada pedido que recibe Enric cobran una comisión estándar del 30% sobre el total de la factura del cliente.

Esto se traduce en que los emprendedores se ven obligados a incrementar los precios en las aplicaciones respecto a los del local físico; por ejemplo, una hamburguesa que cuesta 10 € en el local puede llegar a costar 13 € en la plataforma para que siga siendo rentable.

Por si fuera poco todo lo mencionado, las hamburguesas de Enric también sufren la inestabilidad que provoca la estacionalidad. "En invierno se vende mucho más que en verano porque apetece menos salir fuera de casa, y lo mismo pasa al revés", señala el empresario.

Enric no tiene sueldo en su propia hamburguesería. Todo lo que gana lo reinvierte en el negocio para seguir creciendo poco a poco. "Mi idea cuando esto ya funcione y pueda vivir de ello es dejar mi empleo, pero actualmente tengo que mantenerlo", confiesa el ingeniero.