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Las claves

El campo español vuelve a enfrentarse a un reto que lleva años sobrevolando los cultivos: competir con Marruecos se ha vuelto cada vez más difícil, y los que sienten la presión son, sobre todo, los trabajadores locales.

Andrés Góngora, agricultor de toda la vida y responsable estatal del sector de Frutas y Hortalizas de COAG, ha puesto el foco de nuevo sobre esta realidad.

En una entrevista para el programa Herrera en COPE, explicó cómo la llegada de tomates marroquíes a bajo precio afecta directamente a los productores españoles, en especial a los que cultivan variedades de alta mano de obra como el tomate cherry.

Según Góngora, la diferencia de costes entre ambos países hace imposible competir en igualdad de condiciones.

"Hay que tener en cuenta que el coste laboral en España se sitúa aproximadamente en unos 90 euros por jornada de trabajo, por 8 horas, cuando el coste laboral en Marruecos por el mismo tiempo son 8 euros", apunta.

Este desajuste, explica, es una anomalía que se prolonga desde hace años y que nunca se traslada a los precios que paga el consumidor final.

Así, las repercusiones de esta brecha se notan cada vez más en los campos españoles. Los cultivos que generan más empleo "tienden a abandonarse", alerta Góngora, porque los márgenes no permiten sostenerlos.

Este escenario abre la puerta a la entrada masiva de producto marroquí, que encuentra en el mercado español un terreno fértil para crecer.

De hecho, según datos recientes, durante el primer semestre de 2025 las importaciones de tomate desde Marruecos aumentaron más de un 50% respecto al mismo periodo del año anterior, reflejando la presión que los agricultores locales están sufriendo.

El desafío no afecta solo al tomate cherry: otros cultivos, como la cereza, también se enfrentan a riesgos que amenazan la estabilidad de todo el sector agrícola.

Frente a esta situación, los productores españoles buscan alternativas que garanticen tanto la supervivencia de sus explotaciones como su rentabilidad a largo plazo.

En este contexto, la innovación emerge como la principal vía de respuesta: desde soluciones de inteligencia artificial que optimizan la cosecha hasta dispositivos que facilitan el trabajo diario, la tecnología se consolida como un aliado indispensable.