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Las claves

En España, los más jóvenes han sido históricamente el grupo de población con más problemas para encontrar empleo. No obstante, aunque continúan siendo una generación con dificultades para acceder al mercado laboral, comparten el sufrimiento con los mayores de 55 años.

Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), en 2025 la tasa de desempleo de los mayores de 55 -situada en el 9,8%- ha superado a la cohorte de edad de entre los 25 y 54 años, fijada en el 9,4%.

El principal escollo de este grupo de población se debe a que tienen que competir con candidatos más jóvenes. Ángel tiene 59 años y lleva 6 meses en el paro tras haber estado trabajando 34 años como ingeniero en la misma empresa.

La barrera de la edad

En una entrevista para los Informativos Telecinco, narra la complejidad de su caso, ya que es muy complicado conseguir un empleo vinculado a su profesión y, a su vez, es duro asumir que probablemente la única opción de volver al mercado laboral es desempeñar una profesión menos cualificada.

"Está complicado volver a encontrar trabajo, sobre todo algo de tu nivel o a lo que estabas acostumbrado", reflexiona el ingeniero de profesión.

Según la Fundación VASS y la Universidad Autónoma de Madrid, el desempleo de los profesionales de la ingeniería en España es de sólo el 4%. Las empresas demandan cada vez más perfiles de graduados en ingeniería, sobre todo en informática.

Sin embargo, la barrera de la edad incluso tiene un impacto en estos profesionales tan demandados, como ocurre con el caso de Ángel. Por el contrario, los jóvenes veinteañeros graduados en este tipo de carrera son unos adelantados a su generación, ya que su salario les permite emanciparse antes.

En todo caso, el Gobierno -a través del Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE)- ofrece una ayuda a mayores de 52 años que hayan agotado su subsidio de desempleo. Esta remuneración se puede extender hasta la jubilación si se cumple una serie de requisitos.

Las condiciones principales para acceder son, en primer lugar, tener al menos 52 años, estar dado de alta en el paro y haber agotado la prestación contributiva por desempleo. En segundo lugar, haber cotizado mínimo 15 años durante su carrera laboral y haber cotizado por desempleo al menos seis años.

La cuantía asciende al 80% del IPREM (Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples). En 2025, se situó en 480 euros.