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Las claves

En numerosas ocasiones los trabajadores autónomos hacen oír sus críticas contra el sistema fiscal español que parece asfixiarlos cada vez más.

Tan solo en 2025 miles de autónomos vieron con terror la posibilidad de una exagerada subida de la cuota mensual. No obstante, a pesar de que esto no acabó por ocurrir, lo cierto es que cada vez son más los que ven la tarea de 'llegar a fin de mes' como algo imposible.

Así, si aguantar económicamente cada mes es difícil, mucho peor se perfila la jubilación. De esta forma, David, un fontanero autónomo que estuvo toda su vida en el negocio, explicó en una entrevista en Cope que su pensión es insuficiente para sobrevivir.

Una fiscalidad que asfixia

El fontanero habló en el programa La Linterna sobre cómo invertir en su época como trabajador le ha permitido tener una mejor jubilación: "Mi mujer y yo hemos trabajado aquí, mi mujer tiene una pensión de 1.000 euros, yo de unos 500, la mitad, si no hubiéramos invertido, sería insuficiente".

David, a pesar de estar jubilado, a sus 75 años sigue trabajando en su negocio de fontanería como autónomo. Este fenómeno de jubilados que siguen trabajando, puede ocurrir en ciertas ocasiones, sobre todo en negocios familiares,

Independientemente, a pesar de que David llevaba siendo trabajador autónomo desde los 24 años y fundó su propio negocio de fontanería, si no hubiese optado por invertir, como comentó, "sería insuficiente".

Trabajadores como el fontanero jubilado han tenido que optar por buscar ingresos extra fuera de sus negocios, porque como autónomos las prestaciones, ayudas y pensiones no son las mismas que las de un trabajador por cuenta ajena.

Tanto es así, que el 41% de los autónomos en España cobra por debajo de 27.480 euros al año, es decir, 2.290 euros mensuales.

Esto teniendo en cuenta que el coste de vida medio en España se sitúa en torno a los 1.000 euros, sin contar con el alquiler, que podría hacer que esta cifra aumente mucho más.

Además de esto, los trabajadores por cuenta propia destinan en promedio el 54,4% de sus ingresos brutos al pago del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) y cotizaciones sociales.

De esta manera, por ejemplo, un trabajador autónomo que ingresa 30.000 euros netos anuales, debe destinar alrededor de 12.000 y 16.000 euros a pagar impuestos y cotizaciones.

Estos datos permiten poner el foco a la situación de algunos autónomos que deben tomar la misma decisión de David e invertir en acciones, fondos indexados, o cualquier activo externo a su negocio, para lograr jubilarse en condiciones o hacer frente a distintos gastos.

Por ello, con el anuncio de la subida de cuotas de autónomos, estos trabajadores no dudaron en protestar alegando que supone un gasto muy excesivo para ellos y supone una considerable presión fiscal.