Que Arturo Pérez-Reverte no tenga pelos en la lengua le hace estar en el centro de la diana día sí y día también en las redes sociales. Ha acuñado una forma muy peculiar de esquivar los dardos que le lanzan sus haters y, después de todo, parece que disfruta con ello. Sin embargo, el escritor no está dispuesto a cargar con polémicas que no le corresponden y ha querido dejarlo claro estos días.

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Precisamente, es lo que ha pasado entre él y el portavoz de Facua, el periodista Rubén Sánchez, en un malentendido tuitero que empezaba a gestarse el pasado martes. Ese día, después de la comparecencia de la ministra portavoz, la sevillana María Jesús Montero, un usuario preguntó a Reverte si tenía algún tipo de "racismo lingüístico" porque no soportaba escuchar su acento andaluz:

El escritor le respondió que nada tenía que ver el tocino con la velocidad, echando un capote a los andaluces que tienen que soportar este tipo de desprecios a diario:

Pues bien, es aquí cuando Sánchez entra en el tablero, publicando una captura de pantalla y refiriéndose al autor como "tontopollas":

Pero, claro, a Reverte le saltan las alarmas:

Con lo que al portavoz de Facua le tocó precisar:

Con todo, don Arturo estaba dispuesto a darle una lección en forma de zasca que retumbó de Santander a Cádiz:

Eso sí, Sánchez prefirió darle la razón y zanjar el debate a sabiendas de que en esto de los rifirrafes tuiteros el escritor todavía le lleva ventaja:

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