¿A qué huele la luna? Quizás sea esta la primera vez que tú te lo planteas, pero los científicos de la NASA llevan años dándole vueltas al tema para tratar de descifrar el origen del hedor del polvo lunar, que muchos astronautas asemejan al de la pólvora quemada. En todo caso, la mayoría coincide en que es maloliente y tremendamente pegajoso, ¿quién lo iba a decir?

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Lejos de la imagen idílica que tenemos de la luna los terrícolas que siempre la hemos visto en la distancia, los astronautas han podido comprobar que no huele a rosas, precisamente. Explica la BBC que al regresar a la nave y quitarse el casco comprobaron la pestilencia de la sustancia que impregnaba sus trajes.

Las vivencias quedaron recogidas en las Crónicas del Apolo de la NASA, donde explican que el regolito -otro nombre científico para designar el polvo lunar-, era "increíblemente pegajoso" y se quedaba acoplado a todas sus prendas hasta el punto de dificultar su limpieza: "No es como el polvo terrestre", explicó al mismo medio el supervisor del proyecto LADEE que la NASA puso en marcha en 2013, Butler Hine.

Un hedor que se pega a todo

El científico asegura que, además de oler mal y ser pegajoso, es "áspero" y "un poco diabólico" en tanto que se incrustaba en todas partes siguiendo las líneas de campo eléctrico. Los 12 astronautas de las misiones Apolo, entre 1969 y 1972, fueron los primeros en catarlo y padecer sus efectos.

Entre sus descripciones, encontramos la de Buzz Aldrin, del Apolo 11, asegurando que olía "como a carbón quemado o similar a las cenizas de una chimenea, sobre todo si derramas un poco de agua sobre ellas". Por su parte, Charlie Duke, del Apolo 16, afirmó que le sabía y le olía a pólvora. Gene Cernan, del Apolo 17, senteció: "Huele como si alguien hubiera disparado una carabina aquí dentro".

Fotograma de Apolo 11.

Su compañero Jack Harrison Schmitt respaldó la explicación, insistiendo en que "no es que fuera metálico o agrio, pero [el de la pólvora quemada] era el aroma más parecido con el que lo podíamos comparar". Todos los tripulantes estaban familiarizados con el manejo de armas y de ahí que la referencia fuese la misma.

¿Pero es pólvora o no?

En las Crónicas, la NASA distingue entre el polvo lunar y la pólvora, afirmando que "no son la misma cosa". Tampoco se parecen en su composición molecular y el primero no era explosivo, como comprobó el profesor de astronomía Thomas Gold en 2004. Se trata de una mezcla de dióxido de silicio que proviene del impacto de los meteoritos que vagan sin rumbo por el espacio, chocan contra la luna y la van erosionando.

También, confirma la agencia espacial, contiene grandes cantidades de magnesio, calcio, hierro y otros minerales como la olivina y el piroxeno. Con todo, nadie ha podido precisar por qué huele entonces tanto a pólvora. Ingeniero químico y astronauta, Donald Pettit, intentó explicarlo tras varias estancias en la Estación Espacial Internacional.

"Imagínense en un desierto en la Tierra. ¿A qué huele? A nada, hasta que llueve. El aire se llena de repente de olores dulces, pastosos. El agua que se evapora del suelo lleva a su nariz las moléculas que han estado atrapadas en el suelo seco durante meses. La Luna es como un desierto de 4.000 millones de años, es increíblemente seca. Cuando el polvo lunar entra en contacto con el aire húmero es un módulo lunar se consigue el efecto de la lluvia del desierto y algunos olores".

El científico del Laboratorio de Muestras Lunares del Centro Espacial Johnson de la NASA, Gary Lofgren, también aportó su explicación sobre el fenómeno, que podría deberse a que el polvo, combinado con los iones que se desprenden del sol, se mezclan dentro de la cabina produciendo los olores. Según él, otra posibilidad es que se queme dentro de la atmósfera del oxígeno de la nave sufriendo un proceso de oxidación.

Su olor no llega a Tierra

Además del origen de su tufo, quizás lo más sorprendente es que el polvo lunar deja de emitir olores al llegar a nuestro planeta. La explicación de la NASA es que deja de tener fuerza y las muestras han sido "contaminadas" por el aire y el agua, eliminándose "cualquier reacción química olorosa" durante el viaje de regreso.

La solución para saber más sobre el polvo lunar sería analizarlo en la propia superficie de la luna, pero desde hace 47 años nadie la pisa, ¿quizás sea este un buen momento cuando se cumple medio siglo de aquel pequeño gran paso?

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