Edificio con pisos en alquiler.

Edificio con pisos en alquiler. Idealista

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Laura (35): "Trabajo ocho horas diarias y aun así no puedo permitirme vivir sola. Eso es lo que más me cuesta asumir"

Esta mujer comparte piso con otras personas en un popular barrio de la capital hispalense.

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El problema de la vivienda se agrava por momentos. Las quejas de la ciudadanía aumentan conforme pasa el tiempo y cada vez se hace más complicado encontrar un alquiler o compra de un inmueble por un precio asequible.

Una de las afectadas es Laura. Esta mujer de 35 años comparte piso con tres personas en la zona de Nervión. Admite que, cobrando 1.300 euros al mes, siente que hay meses que trabaja solo para pagar el alquiler y poco más.

En esta zona, los precios de alquiler se mueven entre los 700 y los 2.400 euros al mes. Estas viviendas varían entre estudios de 20 metros cuadrados, con una sola habitación y un solo baño, hasta departamentos de 200 metros cuadrados, recién reformados y con seis habitaciones, en el corazón del barrio.

Pese a que Laura no quiere irse de Sevilla ni vivir lejos, ve cómo cada vez quedan menos opciones que pueda pagar con el sueldo. A veces se pregunta qué se supone que tiene que hacer para poder independizarse si, con un trabajo a jornada completa, no le llega.

Comenta: "Tengo trabajo, tengo un sueldo todos los meses y, aun así, siento que la vivienda está fuera de mi alcance".

También dice que los precios de los pisos no están pensados para una persona normal: "Cuando veo anuncios de pisos y leo los precios, muchas veces pienso que están pensados para dos sueldos, no para una persona".

Opina que esta situación te obliga a retrasar decisiones que antes parecían normales, como vivir sola, ahorrar para una casa o, simplemente, tener un poco de tranquilidad económica.

En cuanto a vivir con esta edad con compañeros de piso, explica que tiene sus cosas buenas, pero hacerlo porque no tienes otra opción es completamente distinto.

Laura no pensaba, hace un tiempo, verse en esta situación: "A mi edad pensaba que compartir piso sería una etapa que ya habría dejado atrás. Ahora no sé cuánto tiempo más voy a tener que seguir haciéndolo".

Ve esta situación algo incomprensible. No acaba de creerse que, con un trabajo a jornada completa, no consiga una vivienda para ella sola: "Lo más frustrante es que no estoy pidiendo una vivienda enorme. Estoy pidiendo poder vivir sola con el sueldo de un trabajo a jornada completa".

Concluye que lo que antes era algo típico de estudiantes ahora también está pasando a quienes tienen un trabajo y llevan años cotizando: el no conseguir una vivienda para poder vivir independientemente.