Luis Romero. Sevilla
Los que creemos en la democracia y soñábamos con la vuelta de los derechos y las libertades a Venezuela, nos llevamos ayer un desengaño muy grande cuando oímos a Donald Trump en su discurso.
Los que permanecíamos atentos al despliegue naval y aéreo de Estados Unidos frente a Venezuela pensamos que la democracia más antigua del mundo ayudaría a los venezolanos a recuperar sus libertades.
Pero tras oír al presidente norteamericano decir que Delcy Rodríguez estaría al mando de la nación para una transición que puede durar años, hablar del control del petróleo venezolano por parte de los Estados Unidos e ignorar a María Corina Machado y Edmundo González cómo los líderes elegidos en la últimas elecciones presidenciales, significa que Donald Trump está traicionando a la libertad y a la democracia.
El personaje Donald Trump ya traicionó a la democracia y a los derechos humanos al humillar a Zelensky en la Casa Blanca, al ignorar las peticiones de ayuda de la Unión Europea y la Alianza Atlántica a Ucrania para repeler los ataques rusos, al estar más cerca de Putin que de Ucrania y Europa.
Al igual que el día en que arengó a las hordas que atacaron el Capitolio y mataron e hirieron a muchas personas, indultándolas posteriormente tras recibir duras condenas.
De la misma forma que puso en peligro la vida de su vicepresidente Pence, la presidenta Pelosi y a tantos congresistas, policías y empleados, además de lo más importante: la democracia.
Ha actuado como un sátrapa exigiendo haber ganado sus segundas elecciones frente a Biden, quien le ganó limpiamente, del mismo modo que lo ha hecho deteniendo y expulsando de Estados Unidos a decenas de miles de residentes arraigados y pacíficos separando a muchas familias arrojándolos a la pobreza y al limbo.
Donald Trump se libró de ir a la cárcel y de que se ejecutaran otras condenas suyas gracias a ser presidente, se ha enriquecido día a día gracias a su mandato y a ignorar todas las normas éticas.
Trata de eludir su responsabilidad en sus correrías con Epstein intentando tapar sus vergüenzas con las fotos de Clinton y otros.
Y aunque no nos gustase Trump y sus formas, los que queríamos que Venezuela volviese a la democracia y al progreso de la mano de María Corina Machado y Edmundo González, elegidos por el pueblo venezolano en julio de 2024, triunfo reconocido gracias a las pruebas documentales aportadas, confiábamos en Estados Unidos y su Gobierno, más en Marcos Rubio que en Donald Trump.
Sin embargo, tras escuchar ayer al presidente americano, nos frotamos los ojos y vimos la realidad.
Trump y Rubio han traicionado a Corina y Edmundo, a ellos que son los únicos representantes legítimos del pueblo de Venezuela.
Ahora resulta que Delcy Rodríguez, la de las maletas en Barajas con Ábalos, la amiga de Zapatero, la mano derecha de Maduro, va a ser la encargada de la llamada transición democrática.
La única opción aceptable tras la captura de Maduro, tras tantos meses esperando y con el despliegue militar frente a las costas venezolanas, era la detención igualmente de Cabello, Padrino, Delcy y toda la cúpula de la dictadura sangrienta venezolana.
Los venezolanos ya llevan veintiséis años soportando el terror y la falta de libertades gracias a las dictaduras de Chávez y Maduro, apoyadas por Cuba, Irán, Rusia, China, Nicaragua y otros regímenes totalitarios.
La impresión que dio ayer Trump en su discurso es que a Estados Unidos lo que le interesa es asegurar el control del petróleo venezolano y su beneficio económico más que exigir las libertades y la democracia de inmediato en Venezuela.
No habría que esperar un minuto más tras tantos años y tanto sacrificio por parte de millones de venezolanos que creyeron en Trump y Estados Unidos.
¿Qué van a hacer ahora la Premio Nobel María Corina Machado y el presidente electo Edmundo González? ¿Qué van a decir los países europeos? Ya hemos oído la posición equidistante y nada clara de Sánchez y su Gobierno, amigos de Maduro y Delcy.
Los demócratas nunca perdonaremos a Trump y a los Estados Unidos que nos hayan engañado y seguiremos exigiendo la instauración de la democracia y las libertades en Caracas inmediatamente.