Honorio, el arquitecto, en una de las casas que está reformando en el centro de la ciudad.

Honorio, el arquitecto, en una de las casas que está reformando en el centro de la ciudad. E.E.

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El 'hobby' y negocio de Honorio Aguilar: compra palacios que se venden hasta por 2 millones para darles una segunda vida

Adquirir una casa de este tipo puede costar desde 200.000 euros hasta los dos millones, cantidad a la que hay que sumarle la reforma.

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Jonathan Scott y Drew Scott, dos gemelos de EEUU, se han hecho famosos por protagonizar un programa televisivo en el que tiraban abajo una casa para reformarla entera.

Con planos en la mano y mazos golpeando paredes, convirtieron la transformación de viviendas en espectáculo demostrando que, incluso entre escombros, puede esconderse un nuevo comienzo.

Los Scott son ahora mundialmente conocidos como 'los gemelos de la tele'. En Sevilla, lejos de los focos y las audiencias, hay quien realiza una labor parecida, aunque con un matiz algo diferente.

Muy diferente: aquí no se derriba para empezar de cero, sino que se rescata lo que el tiempo parecía haber condenado al olvido. A la ruina. Y con el fin de darle una segunda vida cultural y turística.

El arquitecto Honorio Aguilar compró en 2001 su primera casa señorial. Un inmueble con cientos de años en el centro del municipio gaditano de Jerez de la Frontera que se caía prácticamente a pedazos. Un paseo por el centro de la ciudad salvó al enclave del abandono.

Hace 25 años comenzó una especie de "hobby" que ha hecho que este arquitecto sevillano sea ahora el dueño de ocho espacios palaciegos en Andalucía, a los que pone en valor tras una ardua restauración con un objetivo fundamental, que no pierdan su esencia.

Imagen de una de las casas restauradas.

Imagen de una de las casas restauradas. Cedida.

De ellos "no hay un perfil concreto", pero lo que sí está claro es que "buscan una experiencia mucho más profunda, no ver solamente los principales monumentos de Sevilla".

Todos sus tesoros están ubicados en dos provincias únicamente. Sevilla y Cádiz tienen la suerte de ver cómo algunas de sus joyas son rescatadas para darle una nueva vida. El Puerto de Santa María, Jerez, Écija, Carmona y Fuentes de Andalucía.

La dinámica es comprar, restaurar y ponerla en marcha y en valor. Estos son los tres pasos a seguir para sacarle rentabilidad a los que son una seña indiscutible de la comunidad del sur de España.

Desde 200.000 euros hasta los dos millones

Pero, como es lógico pensar, el acondicionamiento de estos inmuebles no es ni mucho menos el mismo que el de cualquier vivienda común.

Imagen de una casa restaurada.

Imagen de una casa restaurada. Cedida.

Para empezar, es prácticamente obligatorio tener un buen colchón económico. La compra de una casa con estas características puede oscilar entre los 200.000 euros y los dos millones, "dependiendo de dónde esté ubicada".

A este importe hay que sumarle unos 800.000 euros para la rehabilitación del inmueble. Una inversión considerable que, como explica el propio arquitecto, no se recupera en pocos años puesto que la ocupación ronda "el 50 o 60 por ciento".

Por esto mismo avisa: "Quien pretenda sacarle rentabilidad en un año, que no se meta en este mercado". El primer paso, sin embargo, no tiene nada que ver con el dinero, sino con el lugar.

Aguilar busca edificios -o se los encuentra por el camino- con una singularidad especial y que, además, estén situados en puntos que formen parte del itinerario habitual de los turistas. El pueblo debe tener algún atractivo turístico más: un sendero, una bodega o mucha historia.

Imagen de una casa sin restaurar.

Imagen de una casa sin restaurar. Cedida.

Al hilo de esto, otro de los aspectos determinantes -o al menos de gran peso- a la hora de hacerse con la casa señorial es que esta tenga un patio andaluz. La seña de identidad de los inmuebles en los que habitaron los nobles andaluces.

Los plazos

Una vez adquirida la casa comienza un proceso largo. Lo habitual es que la restauración dure entre "dos y tres años", aunque los plazos se pueden alargar mucho más. Hasta cinco. Por ello, si tiene que hablar del gran inconveniente a la hora de 'resucitar' uno de estos enclaves, este lo tiene claro: "Los tiempos".

En ese camino intervienen diferentes administraciones y organismos de patrimonio que, por norma general, suelen poner trabas en el camino de la restauración.

Sin embargo, Honorio defiende la vigilancia que las diferentes instituciones hacen. Considera que sin ella "no tendríamos nada".

En las obras trabajan especialistas de otros sectores ajenos al de la construcción convencional como restauradores. Y es que durante los trabajos van apareciendo todo tipo de sorpresas.

Desde unas columnas negras hasta unos arcos que se habían tapiado. Hallazgos que obligan a replantear parte del proyecto, pero que también añaden valor al resultado final.

Imagen de una casa restaurada.

Imagen de una casa restaurada. Cedida.

Espacio para la cultura

Honorio hace hincapié en que su objetivo "no es únicamente la actividad hotelera". El sevillano se declara como un verdadero apasionado de la historia y la cultura. De ahí su 'hobbie'.

Por ello, aunque estas casas se convierten en alojamientos turísticos después de ponerlas a punto, el arquitecto reserva un espacio destinado a la cultura. Salas donde organizar exposiciones, patios donde celebrar eventos o encuentros que mantengan vivo el carácter histórico del edificio.

Mientras tanto, Honorio continúa con su trabajo habitual como especialista en la construcción, dedicado a otros proyectos a los que siempre intenta impregnar de su peculiar personalidad.