Ningún indicio sólido. Ni una sola evidencia sobre la que tirar del hilo. Nada tangible, al menos hasta el momento, que permita albergar esperanzas de encontrar a Diana Quer, la joven madrileña que el 22 de agosto del año pasado desapareció en A Pobra do Caramiñal (Pontevedra).

Su caso recuerda al de otros españoles que, tras su ausencia, no han dejado ni un solo rastro que permita a los investigadores seguir rastreando con la convicción de encontrarlos con vida.

Aunque oficialmente las pesquisas de la Guardia Civil continúan, el ‘caso Diana Quer’ hace meses que se encuentra “encallado”, tal y como explican fuentes de la Benemérita. Cada día que pasa, añaden, juega en su contra.

Diana Quer desapareció hace ocho meses. Desde entonces no se ha imputado a nadie. La Policía Judicial de la Guardia Civil ha interrogado a dos centenares de personas. Ha intervenido decenas de teléfonos. Ha rastreado al milímetro por tierra, mar y aire la zona en la que se vio por última vez a la joven. Ha vigilado de cerca a sospechosos que pronto perdieron interés para los investigadores. Pero no hay nada. La suya, en apariencia, es la desaparición perfecta.

Una de las pocas certezas que guardan el juez instructor, Félix Isaac Alfonso, y la Guardia Civil es que la desaparición de Diana Quer no fue voluntaria. Sin embargo, la falta de “motivos suficientes” para atribuirle a una persona el secuestro o la muerte de la joven ha llevado esta semana al magistrado a levantar el secreto de sumario y a archivar el caso de manera provisional.

Ricardo Magaz, expolicía y presidente de la Sociedad Científica Española de Criminología (SCEC), sostiene que los investigadores de la Benemérita “no buscan ya a una chica secuestrada”.

Ricardo Magaz sostiene que la hipótesis más probable es que la joven haya sido asesinada y lanzada al mar. Diario de León

La tesis de Magaz, basada en concienzudos estudios de casos anteriores, es que aquella noche la joven habría partido en un vehículo “de forma voluntaria junto a una o varias personas, a las que conocía”. Sin embargo, “en algún momento habría concurrido una consecuencia trágica [muerte]” que llevó a su acompañante o acompañantes a deshacerse después del cuerpo. El criminólogo no descarta que la chica siga viva, aunque sostiene que es “muy complicado”.

Magaz, que trabajó como policía durante 35 años, describe el perfil del que podría ser su posible homicida (u homicidas). Se trataría de gente marginal o del hampa, posiblemente con vinculación con el menudeo o el consumo de drogas y menor de 40 años.

“Si sólo era una persona con la que se subió al coche, debía conocerla por fuerza. Depositaba confianza en ella. Si era más de una, es posible que no las conociera y que éstas utilizaran la fuerza”. Pese a todo, insiste en dejar abierta cualquier hipótesis.

Durante estos ochos meses se ha rastreado cada metro del camino que recorrió la joven en A Pobra do Caramiñal la noche en la que desapareció, cuando allí se celebraban las fiestas patronales. También montes cercanos y la localidad de Taragoña, a veinte kilómetros de distancia, adonde -según las señales captadas por las antenas de telefonía móvil- llegó pasadas las tres de la madrugada.

Pero esa pista, la de las señales del teléfono, tampoco condujo a una hipótesis razonable. Se debe a que es posible que hasta allí llegara sólo el terminal de la joven y no ella.

Los investigadores confiaban en el hallazgo de su iPhone 6 para obtener pruebas. Un mariscador lo encontró el 26 de octubre, dos meses después de que se le perdiera el rastro a Diana Quer. Lo más probable es que alguien lo arrojara a una ría de Taragoña. En cambio, no fue posible rescatar información relevante que sirviera para esclarecer los últimos pasos de la joven.

Una vecina muestra la zona en la que se encontró el móvil de Diana Quer. EFE

En distintas fases de la investigación se ha puesto el foco sobre algunos sospechosos. En un primer momento se interrogó a un feriante que había acudido a A Pobra con motivo de las fiestas patronales. Varias jóvenes habían denunciado que uno de ellos las increpó. Tras prestar declaración, de inmediato se descartó su vinculación con el caso.

Más tarde se centraron en el conductor de un Audi A3 en el que se pudo haber subido la joven. En los días previos se había visto a Diana Quer y a su hermana Valeria a bordo de un vehículo de estas características. También se descartó la implicación de su propietario una vez prestó declaración.

“EL MAR SÓLO DEVUELVE A LOS AHOGADOS”

El criminólogo Ricardo Magaz afirma que la climatología y la orografía gallegas dificultan las labores de hallazgo de la joven. El expolicía asegura que, de haber cadáver, éste ha sido enterrado, lanzado al mar u ocultado de otro modo (como dentro de un pozo).

Magaz señala que las frecuentes lluvias que caen sobre la región son un factor que podría complicar el descubrimiento de pruebas sobre el terreno. El expolicía añade también que, en caso de que la chica haya sido asesinada y lanzada al mar, su cuerpo ya no saldrá a la superficie. “El litoral gallego es el que es y un cadáver desciende siempre a las profundidades. El mar sólo devuelve a los ahogados”.

Magaz descarta el secuestro de la chica porque no se pidió rescate. También que haya sido raptada por una red de prostitución, como llegó a especularse.

Juan Rada, exdirector de El Caso y reportero de dilatada experiencia en temas de sucesos, explica que, aunque guardan diferencias, la desaparición de Diana Quer le recuerda “muchísimo” a la del niño pintor de Málaga. Se trata de David Guerrero, quien se esfumó el 6 de abril de 1987 cuando salió de su casa camino de la academia. O a la del niño de Somosierra, Juan Pedro Martínez, al que se le perdió la pista el 24 de junio de 1986, cuando sufrió un accidente de tráfico mientras acompañaba a su padre en un camión de mercancías.

“Lo más probable”, dice Rada, es que Diana Quer “haya muerto a manos de un homicida”. A su juicio, “han sido malas compañías”. El periodista apunta también a que su cadáver podría haber acabado en el mar. “Si es así, ese cuerpo ya no aparecerá jamás”.

El abogado de la madre de Diana Quer, Pedro de Bernardo, entiende la decisión del juez instructor de archivar el caso temporalmente. Pero le reprocha que haya levantado el secreto de sumario porque nadie se ha personado como acusación. Ni siquiera los padres de la desaparecida.

Los padres de Diana Quer siguen confiados en encontrar viva a su hija, aunque los expertos sostienen que es complicado. EFE

“Diana López [su cliente] está tranquila. Al principio se mostró nerviosa, pero sabe que la Guardia Civil sigue investigando y que con cualquier indicio o prueba se volverá a reabrir el caso de su hija”. Juan Carlos Quer, padre de la chica, se mostró confiado en “encontrar con vida” a la joven tras conocer la decisión del magistrado Félix Isaac Alfonso.

Pero el tiempo pasa y Diana Quer sigue sin aparecer. Ocho meses después, nada ha vuelto a saberse de ella.

Noticias relacionadas