Los abusos sexuales y el miedo que en los 80 padeció F. J., exalumno del Seminario Menor de La Bañeza (León), junto a su hermano gemelo y dos niños más, tendrán un apoyo especial y nunca antes visto en España. Este sábado 18 de febrero, un grupo de 30 excompañeros de F. J. se manifestarán a las 12.00 del mediodía por las calles de Astorga (León) para pedir justicia ante los abusos del exsacerdote José Manuel Ramos Gordón, y animar a otros afectados a dar un paso al frente y denunciar otras agresiones que están seguros se produjeron.

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El caso de José Manuel Ramos Gordón es el primero de pederastia verificado y castigado por la Iglesia católica, a instancias de la Santa Sede. El 1 de julio de 2016, tras un proceso canónico penal, el Obispado de Astorga decidió aplicarle "la privación del oficio de párroco". Esta decisión provocó su suspensión como sacerdote de Tábara (Zamora), donde llevaba oficiando misa ya 26 años. En su etapa anterior como docente, Ramos Gordón, tal y como él mismo admitió, había abusado de varios niños cuando era profesor del Seminario de La Bañeza.

El obispado trató de mantener en secreto todo el caso, sin éxito. Tras casi tres décadas sin conocerse los hechos ni el pasado de este antiguo docente, La Opinión de Zamora sacó a la luz la noticia de los abusos. Ramos Gordón, ahora apartado de las parroquias durante un año, se encuentra en una residencia de exsacerdotes de Astorga. Ahí, según el decreto firmado por el obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, Ramos Gordón "tendrá un seguimiento tutelado por un sacerdote, realizará ejercicios espirituales de mes y desarrollará labores asistenciales a favor de los sacerdotes ancianos e impedidos, así como otras tareas caritativas"

Ramos Gordón con el medievalista fallecido John Williams y el alcalde de Tábara, José Ramos, en 2010.

“La manifestación del sábado es un acto de justicia y una manera de resarcir a los afectados el silencio que mantuvimos entonces y que nos impidió hablar, tanto por la corta edad que teníamos, como porque sabíamos con quién nos la jugábamos si lo contábamos”, cuenta a EL ESPAÑOL uno de los manifestantes, que prefiere quedar en el anonimato. 

Estos son los nombres de los 30 exseminaristas que convocan la manifestación: Tomás García Vega, Oscar Antón Andrés, José Damián Zotes Quintana, Mario Fernández Vidal, Miguel Ángel Brasa Brasa, José Miguel Fernández Fernández, Fredi Ojea Fernández, José Manuel Esteban Tejerina, Mario Cuadrado Ferrero, José Antonio Vega Pérez, José Ignacio Domínguez Furones, Mateo Otero Ferrero, Ovidio Fernández Méndez, Nicanor González Oviedo, Jesús Lozano Monteso, Arturo Limia Santiago, José Manuel De Las Heras Pablos, David Villar Rodríguez, José Antonio Del Amo Llamas, Antonio Juan García, Oscar Juan Chamorro, Marcos Santalla Freire y José Vázquez Blanco, Francisco Fidel y Antonio Vález Fernández, Roberto Bernain Álvarez, Héctor Fernández González, Manuel Fernández López y David Andrés Castañeda. 

Este batallón de exseminaristas espera contar con la compañía de antiguos alumnos del seminario Juan XXIII de Puebla de Sanabria, lugar por el que pasó Ramos Gordón, y donde también parece dejó su funesta huella como responsable de enfermería y profesor de música.

La marcha la preparan desde hace varias semanas, desde que estalló el escándalo, y “a pesar de las dificultades que supone lograr que vengan compañeros de distintos puntos de España como Galicia o Castilla y León, la causa merece la pena y parece que estaremos todos”, añade dicho exseminarista.

Además, a esta manifestación, que se prevé dure dos horas, sus promotores han pedido que se sumen compañeros de otros años de su seminario. “Es un problema de todos y sobre todo un movimiento de solidaridad que, de alguna manera, combata la impotencia que sentimos por todo lo pasado y sobre todo por lo padecido por las víctimas”, subraya. Sin embargo, en este caso, no las tienen todas consigo. “Son de otras generaciones, tienen más años y vivieron todo de una manera diferente a la muestra. No sabremos hasta el sábado si finalmente acudirán”, recalca dicha fuente.

El Seminario Menor de La Bañeza (León).

“También hemos pedido a los vecinos de Astorga y La Bañeza, así como de Tábara y otros pueblos, donde fue párroco, que se sumen a la marcha. Ellos, al igual que cualquiera, se sienten engañados por el Obispado de Astorga, que, durante 26 años, decidió darle destinos a sabiendas de que estaría rodeado de niños”, comenta.

UNA CARTA AL PAPA EN 2014

Han pasado 28 años pero al denunciante del cura abusador Ramos Gordón el pasado le sigue pesando como una losa. Un peso que, sin embargo, no le quitaron las ganas de visibilizar su caso en noviembre de 2014, casi tres años desde que el caso fuera publicado en los medios. Entonces F. J. puso los hechos en conocimiento del papa Francisco, ya que otras instancias prefirieron mirar para otro lado. “Lo que nos hicieron con 14 años nos marcó y estará ahí para siempre. Quiero que no traten de acallar más este horror que padecimos, porque ya nos ignoraron otras veces, tapando y guardándose para que no se pusieran en entredicho sus acciones”, le escribía uno de los hermanos gemelos al pontífice en noviembre de 2014.

Las noches en el Seminario de San José de La Bañeza eran de pavor para quienes entre 1985-1989 estudiaron allí. En dicho seminario, Chema, tal y como Ramos Gordón era conocido por los niños, aprovechaba el silencio y la oscuridad de las horas para ir a sus habitaciones, arrodillarse junto a sus camas y tocarles su pene o hacerles otro tipo de vejaciones, según el relato de los denunciantes. "Cuando por fin terminaba, se marchaba como había venido, en el más completo de los silencios, y tú permanecías allí, roto, lleno de miedo, llorando, intentando comprender y con la triste esperanza de que la siguiente noche, quizás, no iría a por ti”, añade F. J.

Un duro testimonio que otro exseminarista, que también prefiere mantener su anonimato, corrobora. "Todos los que estudiamos allí podemos contar cosas. Lo veías por las noches, a las dos o las tres de la mañana, escondido detrás de los armarios o de repente te lo encontrabas en la cama sentado", describe.

La manifestación, además de mostrar solidaridad para con las víctimas, pretende ser una llamada de atención. “Nuestro deseo es que estos actos no se vuelvan a repetir, no prescriban, que sus autores sean condenados y que la sociedad no mire para otro lado; que el paso del tiempo no sea la sombra donde se escondan estos seres sin escrúpulos, sin dignidad”, recalca el exseminarista. Una vez acabada la misma, se leerá un comunicado a la espera de que salgan a la luz nuevos pasos.

El exsacerdote en una conferencia sobre el beato de Tábara en la Biblioteca Pública de Zamora en septiembre de 2016.

Según la Conferencia Episcopal, en el curso 2015-2016 han ingresado en los seminarios mayores españoles 270 nuevos seminaristas. En los seminarios menores las entradas nuevas han sido de 370. En 2014-2015 fueron 262 las entradas en el seminario menor. El total de estudiantes en los seminarios menores en 2015-2016 es de 1.203.