Marhuenda (Barcelona, 1961) ni se gira cuando le llaman Francisco. Es Paco. También para el que no le conoce. Casi todos los españoles han cenado con él en la pantalla. Tertuliano aguerrido, azote de Pablo Iglesias e incluso personaje de cómic, se ha granjeado su propio fenómeno fan. Le paran por la calle y le piden fotos. “Intento ser amable, me debo al público, como en el teatro”. A veces le insultan, pero ahí no entra porque “energúmenos hay en todos lados y son pocos”.

Son las seis de la tarde y está sentado en su despacho del diario La Razón. Camisa clara y pantalón de traje. Arremangado y americana en el perchero. Dentro de poco habrá que empezar a cuadrar titulares. El despacho de Marhuenda engulle. Las estanterías que lo rodean están repletas de máquinas de escribir: “Las colecciono”. Los pocos huecos que quedan los rellenan los libros. También apuntes de las asignaturas que imparte en la Universidad. Además de periodista, es jurista e historiador. Que quede claro. “No soy pretencioso, pero es lo que dice mi expediente”, dice en una retahíla que le ha repetido a Iglesias más de una vez.

Apoyado en el suelo, un cuadro que le regalaron. Se titula “Rajoy jubilado”. Quizá no lo cuelgue porque considera a su antiguo compañero de trabajo el mejor candidato posible. “Somos amigos, trabajamos juntos hace años, pero esto no significa que quedemos para ir al cine. No es una amistad personal. Además, me perjudica. Cada vez que saco una exclusiva creen que me la ha pasado él y no es verdad”. Amigo, pero no fan, recalca. Marhuenda afronta la conversación calmado. Su despacho es una nevera. Aire acondicionado para congelar. Quizá lo haga para no enervarse, aunque cuando se le pregunta por la izquierda se enciende.

¿Eres Paco para todos?

Paco. Para todo el mundo. Aunque firmo Francisco porque cuando estaba en ABC al director, Luis María Anson, no le gustaba que firmáramos con diminutivos o apodos. Me acostumbré a firmar Francisco Marhuenda, pero si me dicen ‘Francisco’ no me giro.

¿Cómo le da tiempo a dirigir el periódico con tanta tertulia?

La única norma que pongo es que la tertulia nunca sea en horario que afecte al periódico. Voy por la noche, cerrada la edición, o bien por la mañana. La condición es que me dé tiempo a ver y corregir la portada. Al defender posiciones firmes y poco ambiguas, la gente tiene la sensación de que te ve mucho más de lo que realmente apareces.

¿La tertulia es la mejor publicidad para un diario?

Es una fórmula muy interesante porque da mucha notoriedad. El periódico es instrumento de credibilidad. Sé que muchos hablan del final del papel, pero yo creo que coexistirá con lo digital. La prensa se ha adaptado a grandes cambios a lo largo de la Historia.

En este momento, ¿tiene el papel más influencia que lo digital? ¿Qué medio prefiere para dar una exclusiva?

El papel sigue siendo más influyente. No digo que esto no vaya a cambiar. No hay verdades absolutas. Los dos soportes son muy importantes, pero el papel sigue marcando el devenir informativo. Las portadas se analizan por la noche en las tertulias y en la radio por la mañana.

A veces se enfrasca en discusiones de mucha tensión. ¿Perder los papeles puede entrañar la pérdida de la credibilidad?

No creo que haya perdido los papeles. Otra cosa es que en internet publiquen intervenciones cortadas… En ese sentido he tirado la toalla. Me es indiferente lo que diga Twitter. Con una gente mantienes la credibilidad y con otros nunca la tendrás. Este es un país muy frentista. En las tertulias no digo tonterías ni cosas que no sean verdad. Lo que digo es porque lo conozco. Me es igual que me lleven la contraria o me insulten. A veces me dicen: “estás solo”. Pero defiendo la posición de un 35% de los españoles.

Marhuenda, en su despacho de La Razón. Moeh Atitar

¿Cuál es esa posición? ¿La de los votantes del PP?

En el tema político, hemos defendido la acción del Gobierno de Rajoy. Me dicen que lo hago porque es mi amigo, pero eso no me influye. Lo conozco y somos amigos porque trabajamos juntos en el PP, pero yo sostengo lo que creo. La izquierda española tiene un concepto de pensamiento único: tienes que ser de izquierdas para ser progresista, intelectual o culto.

Muchas veces se le acusa de que la línea editorial de 'La Razón' antepone defender el Gobierno de Rajoy a la labor de informar.

Me gustaría que lo justificaran con argumentos. También se dijo mucho tiempo que El País era el periódico de Felipe González. Prefiero pasar de esos tópicos. Me debo a mis lectores. En cualquier caso, y si fuera así, ojalá vendiéramos tantos periódicos como el 35% de los españoles que votaron al PP.

¿Por qué no tiene tantos lectores entonces?

No hay tantos lectores en ningún sitio. Intentamos hacer las cosas de forma modesta. No tenemos deuda y ganamos muy poquito dinero. Aun así tenemos una influencia parecida al resto de los periódicos. Somos de derechas, liberal-conservadores. Defendemos la monarquía, la Constitución y la economía de libre mercado. No tengo problema en decirlo. No necesito la palmadita de la izquierda en el hombro.

Ha mencionado su amistad con Rajoy. ¿No es inevitable que las emociones condicionen su juicio sobre él?

Tengo amigos en el PP, en el PSOE, en Ciudadanos y también en Podemos.

No es lo mismo ser amigo de un diputado que del presidente del Gobierno.

A mí me perjudica, preferiría no ser amigo del presidente del Gobierno. Aunque no soy amigo personal.

¿Eso qué significa exactamente?

En España no hay un término para diferenciar al amigo del conocido. Uno tiene cinco o diez amigos de verdad y otros sesenta que llamas amigos, pero no en ese sentido. A Rajoy lo respeto mucho, me parece admirable en varios aspectos, pero no con ceguera, soy periodista y no un hooligan. He trabajado con él seis años. Pero este país es poco desarrollado en algunos aspectos. En Estados Unidos haber tenido un puesto como el que ocupé yo no es un problema. Para ser independiente no tengo por qué criticar a Rajoy.

¿Por qué le perjudica ser su amigo?

Al final, la gente piensa que mis exclusivas las saco de ahí y no es verdad. Tampoco te creas que mi amistad influye mucho. El presidente se pone al teléfono cuando le llama cualquier director.

Eso no ocurre con todos…

Lo de los digitales es distinto, hay más y es confuso. El mercado tiene que sosegarse y la relación será como la de los de papel, aunque todavía no ha cuajado. Tampoco voy a negar que el caso de Pedro J. sea una excepción. A lo que iba, tengo casi más normalidad con Sánchez o Iglesias que con Rajoy porque no deja de ser el presidente del Gobierno. De todos modos, he tenido muy buena relación con todos los presidentes, salvo con Felipe González.

En líneas generales, ¿el periodista puede ser amigo del político?

Sí, mientras se mantenga la independencia. Si Rajoy hace algo que está mal, lo criticaré. Eso sí, cuando yo considere que está mal, no cuando lo diga la izquierda, que se cree que tiene la verdad absoluta. Rajoy es una persona buena y honrada. Seis años a su lado me permitieron comprobarlo. Por más que rasquen en él no van a encontrar nada de corrupción. Hay mucho listo en España.

¿Entiende al ciudadano que no cree que Rajoy no supiera nada de los papeles de Bárcenas?

Quienes se lo llevaban crudo no lo enseñaban. No hay por qué pensar siempre mal. Yo soy profesor en la universidad pública y no sé cómo se gestiona allí el dinero. Tampoco conozco al dedillo lo monetario de este periódico. Estuve al otro lado y sé que puede resultar raro, pero esa es la verdad. Participé en campañas electorales del PP y nunca supe el dinero que costaban.

¿Usted vio algo raro en su etapa en el PP?

No, pero soy muy selectivo. No defiendo a todo el PP, sino a personas concretas. Puedo pasar un polígrafo encantado y luego fumarme un puro. Lo he vivido. ¿Te gusta el fútbol?

Sí.

Entonces lo diré de forma más gráfica. En este país, un aficionado, para estar contento, quiere golear al rival, que el mejor jugador del otro equipo se rompa la pierna y que a su presidente le dé un cólico nefrítico.

¿La España del desgobierno es la nave de los locos o el círculo de los necios?

De momento no hay desgobierno, sino demasiado loco y necio. Demasiada política frentista. Hemos perdido altura. Debido a los cuarenta años de dictadura y la visión de frentes guerracivilista vivimos en una sociedad en la que no hay matices.

Marhuenda dirige La Razón desde febrero de 2008. Moeh Atitar

¿Quién tiene la culpa de que no haya Gobierno?

Pedro Sánchez, pero también le entiendo. Sufre grandes dificultades. Un cisma en su partido y la acción de unos barones cobardes, que a sus espaldas no dicen lo mismo que a la cara. También tiene la obsesión de llegar al poder ya. No pasa nada por ser presidente con cincuenta.

¿Cuál es el titular que querrías para anunciar la formación de Gobierno?

Odio esas preguntas… –se ríe–.

¿Porque le hacen pensar?

No, no –suelta una carcajada–. Las portadas surgen como un afluente que crece, y de repente, ya está. A veces la foto lleva al titular o al revés. Lo importante es que haya un Gobierno. No podemos estar así. Si hubiera unas terceras elecciones, sería ridículo. Somos España, una de las grandes naciones de la humanidad.

¿Cuál sería su Gobierno ideal?

Uno de coalición entre PP, PSOE y Ciudadanos. Se hace una pequeña trampa. El desgaste de Rajoy tiene que ver con la crisis.

Se ha dicho que el PSOE permitiría al PP formar Gobierno si propusieran otro candidato a la presidencia.

Creo que eso es mentira. ¿Qué PSOE lo dice? ¿El de Sánchez, el de Susana Díaz o el de García-Page? Tienen una empanada enorme y un grave problema: Podemos. Dicen que lideran la oposición, pero les sigue un partido con 71 escaños. Sánchez tendría que buscar una fórmula para que el PP pueda gobernar en un escenario de minoría donde tenga que pactarlo todo.

¿Existe en el PP un candidato mejor que Mariano Rajoy?

No. Quizá los haya enseguida. Esto no significa que otro candidato no pueda funcionar ahora: Ana Pastor, Soraya, Tejerina, Núñez Feijóo, Alonso… Hay gente muy buena.

¿Qué le parece la idea de un presidente independiente?

Una chorrada, ¿para qué irnos por las ramas? Sería cargarse el sistema parlamentario. No fue necesario ni tras el intento de golpe de Estado del 23-F. La gente magnifica, pero no hay terrorismo de ETA y vamos saliendo de la crisis. Esto es una crisis infantil de la clase política. Son incapaces de ponerse de acuerdo, pero estoy convencido de que la primera semana de octubre habrá Gobierno.

¿Qué opina del viraje de Rivera? Del no a un posible sí. También han rebajado su definición de corrupción.

Están aprendiendo. Van al sentido común. No se puede considerar corrupción una pelea entre un alcalde y una empresa proveedora.

Marhuenda es una de las caras reconocidas de la televisión por su faceta de tertuliano. Moeh Atitar

Pero, ¿no es corrupción que un político dé bajo manga un contrato a su primo? No es enriquecimiento personal ni financiación irregular, las pautas del acuerdo entre PP y Ciudadanos.

Hombre, eso sí que es corrupción. No estará claro, pero sí implícitamente. Hay un deseo de meter el dedo en el ojo a Ciudadanos. Se han consolidado y están aprendiendo de cosas que eran un error. No se puede echar a cualquier imputado. Eso significaría cargarse la presunción de inocencia, uno de los grandes éxitos del Estado de Derecho.

¿Qué cree que tendría que hacer Ciudadanos?

Entrar en el Gobierno. No puedes estar siempre fuera. Es un grave error. Al final no conseguirán los réditos de ninguna buena acción. Mira Andalucía, si Susana hace bien algo, la gente percibe que lo ha hecho ella, independientemente de la labor de Ciudadanos.

El 26-J se dio un repunte imprevisto del Partido Popular. Muchos entonaron aquello de que “la corrupción sale gratis en este país”.

Eso también es una chorrada. Dije que el PP iba a sacar 135 diputados, al final fueron 137. La gente no es tonta. Saben que una cosa es corrupción y otra políticos afectados por la corrupción.

También está la responsabilidad in vigilando.

Eso se ha puesto de moda. ¿El director de un banco tiene que dimitir porque el de la oficina de Villalobitos de abajo haya robado?

No es lo mismo el de la ventanilla de la oficina de Villalobitos que el tesorero del partido.

Veremos cómo acaba eso. ¿Por qué tenía que saberlo Rajoy? ¿Por qué tiene que pasarle factura si no ha hecho nada incorrecto? A Rajoy le habrán votado todo tipo de personas. ¿Se han equivocado? No creo que la corrupción no pase factura. El 20-D, el PP ya sacó un mal resultado, pero se ha recuperado. ¿Tiene que ser una pena perpetua? ¿No lo es para Felipe? Es un gran estadista y durante sus gobiernos se dio la mayor corrupción de la Historia reciente. Ya perdió el Gobierno y pagó. ¿Hemos de imponerle una pena de por vida? La izquierda se rodea de la superioridad moral. Las únicas organizaciones criminales o corruptas que conozco son las mafias. En los partidos habrá de todo. Porque un comerciante venda un kilo de pan malo, no todos son malvados.

Hemos hablado de todos los líderes, pero falta Pablo Iglesias. ¿Qué tal se llevan? Discuten mucho.

Tenemos buena relación, él ya lo ha dicho alguna vez. La gente que está en política, en general, es honrada. Cree que lo mejor para el país es lo que defiende, aunque sea un disparate. Me gusta mucho debatir y discutir con él. Pablo es educado y afable. Empezamos mal porque hizo un vídeo grosero sobre mí cuando no me conocía. Me pidió disculpas y las acepté.

¿Qué le dirías que no puedas comentarle en una tertulia?

Se lo digo todo en las tertulias. Le suelo decir que España no es Bolivia o Ecuador. También creo que necesita organizar su formación. Parecen una horda asamblearia, caótica y desordenada. Ha conseguido un éxito extraordinario, con votantes de todo tipo.

¿Hubiera votado a Podemos con veinte años?

No. Siempre he sido liberal. Empecé en UCD. Luego pasé al Partido Popular. No creo en la economía dirigista. A la igualdad se llega antes por el capitalismo que por el comunismo. No tengo apego por lo terrenal, salvo por mis libros.

Hablemos de nacionalismo. Ha nacido en Barcelona y tiene mucha familia en Cataluña.

Mi madre, una de mis hijas, primos… Están allí. Ser catalán es mi forma de ser español. Me siento muy unido a mi tierra, aunque ahora me da mucha pereza porque el nacionalismo se ha tornado insoportable.

¿Qué le dicen por la calle?

Hace tiempo que no voy. Cataluña era una sociedad muy tolerante, pero ahora es incómoda. Hay nacionalistas radicales que tienen mucho odio y que insultan. Aunque idiotas existen en todos los bandos. También hay no nacionalistas que les insultarían a ellos. El separatismo es absurdo históricamente. Basta de tanta mentira.

¿Existe un riesgo real de que España se rompa por Cataluña?

No. Mis paisanos independentistas no se dan cuenta de que tienen enfrente una nación milenaria. España se ha visto sometida a los engaños del nacionalismo, pero hay que enseñarles dónde está el límite.

Cambiemos de tercio. ¿Cree que existe la pluralidad suficiente en el mercado televisivo español?

Totalmente. Este es un mercado con una pluralidad espectacular. Todo es muy sencillo. Cuando se habla de duopolio es porque no se conoce la realidad de la televisión en Europa. El duopolio queda bien y surte efecto, pero es una chorrada. El dueño de la tele, al final, es el que tiene el mando.

¿Le parece equitativo o justo el reparto de los últimos canales? Casi todos fueron a los dos grandes grupos.

Era de sentido común. Para que la televisión pueda desarrollarse necesita tener un tamaño. Si a mí me regalan un canal, ¿qué hago con él? La gente no sabe lo difícil que es rellenar una parrilla durante las veinticuatro horas del día. Hay que arriesgar mucho dinero.

Algunos de los que se quedaron fuera del reparto cumplían los requisitos y estaban dispuestos a arriesgar su dinero.

Pero muchos no tenían capacidad o proyecto. Se asignaron los canales de forma justa. Todos hemos vivido durante décadas cómo salían proyectos televisivos que fracasaban. Para tener éxito hay que mezclar musculatura financiera y talento. Esto de reunirse tres amigos para pedir un canal… Es muy difícil que alguien pueda sobrevivir solo en este mercado. Tiene que pertenecer a un grupo. El término 'duopolio' ha cobrado fortuna en algunos sectores, pero me parece un auténtico despropósito que se utilice.

Usted se define como liberal, pero a tenor de su diagnóstico, no contempla dar la oportunidad de emprender y fracasar a otros proyectos fuera de los dos grandes grupos.

Se dio en su momento y fracasaron varios, muchos de los que luego han criticado el duopolio.

Pero tuvieron su oportunidad de emprender y fracasar.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Que fracase el sistema continuamente? Si respetas las reglas de la competencia, no tiene por qué haber un problema. Repito, el mando a distancia lo tiene cada uno y eso hace que no exista duopolio. El sistema televisivo español ofrece una oferta variada. La gente puede elegir y quien no quede convencido tiene la oportunidad de contratar una plataforma de pago, que tampoco son tan caras.

¿Quién no quiere Mediaset o Atresmedia se tiene que abonar al pago?

En Europa es así gobierne quien gobierne. ¿Qué ocurre entonces? ¿Hay una conspiración? Eso es ridículo.

¿Intereses económicos?

No, simplemente el mercado marca que no hay espacio ni dinero para más grupos. También está 13Tv o Secuoya, que tendrán su oportunidad de convertirse en un gran conglomerado.

¿Existen intereses políticos en la asignación de canales?

No. Responde a criterios meramente empresariales.

Marhuenda, director de La Razón, en la redacción del periódico del grupo Planeta. Moeh Atitar

Noticias relacionadas