Alrededor de la muerte de Josep Juanpere hay ahora una voz que los investigadores no pueden escuchar. Su sobrino Alex I. Juanpere, una de las personas que mejor puede reconstruir las últimas horas del arquitecto en Baqueira, permanece ingresado en coma inducido en una clínica privada de la zona alta de Barcelona por una grave dolencia respiratoria, según ha podido confirmar EL ESPAÑOL de fuentes de la investigación.
Llevaba semanas hospitalizado, llegó a despertar durante unos días y su evolución obligó después a los médicos a sedarlo de nuevo. Tío y sobrino mantenían una relación especialmente estrecha, hasta el punto de que habían previsto pasar juntos la Nochebuena en Baqueira.
A aquella cena terminó incorporándose la pareja de Juanpere, llegada desde Madrid, y los tres compartieron mesa en el apartamento del arquitecto antes de que este comenzara a encontrarse mal.
Alex estuvo desde entonces en prácticamente todos los momentos decisivos. Ayudó a trasladar a su tío al Hospital de Vielha después de que sufriera vómitos y un fuerte malestar; los médicos lo mantuvieron en observación durante la noche y le dieron el alta al no apreciar en aquel momento una patología grave.
Acudió a la vivienda
Ya el 26 de diciembre, después de llamar repetidamente a Juanpere y a su pareja sin obtener respuesta, el sobrino acudió al apartamento de la Vall de Ruda y entró utilizando la llave que tenía de la vivienda.
Fue él quien encontró muerto a su tío. Según el relato que posteriormente trasladó a los investigadores, el piso estaba prácticamente a oscuras y la pareja de Juanpere se encontraba en una de las habitaciones, alterada y hablando de manera confusa.
Alex creyó inicialmente que Josep Juanpere dormía hasta que comprobó que había fallecido. Entonces, siempre de acuerdo con su versión, la mujer exclamó: "Ha tomado veneno, ha tomado veneno".
Aquella frase y todo cuanto ocurrió entre la cena de Nochebuena y el hallazgo del cadáver han llevado a los investigadores a interrogar al sobrino en numerosas ocasiones. A sus amigos les decía que aquellas declaraciones se habían convertido en una prolongación del duelo.
Necesitaba dejar atrás la muerte de su tío, explicaba, pero las preguntas regresaban una y otra vez porque seguían existiendo extremos de aquellas horas para los que los agentes buscaban respuesta.
Su hospitalización introduce ahora una circunstancia inesperada en una investigación que ha vuelto a acelerarse. Mientras Alex continúa sedado en Barcelona, la otra persona que estuvo junto a Juanpere durante sus últimas horas, permanece en el centro de las pesquisas por una muerte que durante meses fue considerada natural y que hoy se investiga como un posible homicidio.
