Los ceutíes dijeron basta. Este martes, 26 días después de la invasión masiva y en el primer día del Mando Único decretado por el Gobierno, miles de caballas se echaron a las calles de Ceuta para rechazar la primera decisión de este departamento coordinador.
El Mando Único pretendía tomar el control de los polideportivos y cuarteles de la ciudad autónoma para trasladar a parte de los aproximadamente 10.000 migrantes que permanecen, casi un mes después del salto masivo, en las calles de Ceuta.
Lo que iba a ser una concentración vecinal espontánea promovida por grupos de WhatsApp frente al cuartel Fiscer, por la intención de mover a migrantes a este recinto militar, se convirtió en una marcha multitudinaria de indignación que recorrió toda la ciudad.
Un vecino de Ceuta se enfrenta a migrantes que se refugiaron en un autobús al paso de la marcha.
De esta manera, unas 2.000 personas con banderas españolas y ceutíes tomaron las calles del centro y llegaron a acorralar el hotel en el que el ministro Ángel Víctor Torres, máxima autoridad del Mando Único, comía con el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez.
Al grito de "Ceuta no es un CETI", los manifestantes amagaron con entrar al alojamiento por la fuerza pero un cordón policial se lo impidió. Las escenas de tensión se quedaron en intercambios verbales.
El ministro había viajado este mismo martes a la ciudad autónoma para ponerse al frente del Mando Único. Como su máximo responsable, tiene las funciones de "coordinar los recursos movilizados", determinar las "prioridades" en su asignación, así como "garantizar la integración de las dimensiones humanitaria, asistencial, fronteriza, de seguridad, administrativa y de cooperación exterior", entre otras.
Torres también es el encargado de "coordinar los apoyos logísticos necesarios en centros o instalaciones situados en otros puntos del territorio nacional", de mantener informado al CSN y de solicitar, si fuera necesario, "apoyos internacionales".
Otra de las personas que se ha echado a la calle para protestar por la gestión de la crisis ha sido Melchor León, el diputado socialista díscolo de Ceuta que ha expresado en varias ocasiones su discordancia con su formación política y ha pedido en otra ocasión la dimisión del delegado del Gobierno y secretario general del PSOE de Ceuta.
Esta vez lo hizo con un megáfono y entre el gentío que manifestaba su malestar con la llegada de Víctor Torres. León afirmaba "esto no se trata de colores políticos ni de nada. Se trata de Ceuta y el señor delegado del Gobierno nos ha dejado abandonados y nos ha mentido durante 26 días. Por eso, ¿qué le pedimos todos?".
Melchor Leon, con dos cojones.
— adʀi (@adrielege) August 25, 2026
Aplicos el cuento.
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A lo que el grupo que le rodeaba respondían jaleando: "¡Dimisión, dimisión!".
"Los polideportivos, para nuestros niños"
La primera y polémica medida de Torres, que desató esta reacción de la ciudadanía, era la de tomar el control de las instalaciones deportivas de la ciudad para albergar migrantes. "Los polideportivos, para nuestros niños", gritaban los manifestantes, que forzaron al ministro a salir, presuntamente, por la puerta trasera del hotel en un coche oficial.
La movilización emprendió entonces un largo recorrido que salió del centro hacia las barriadas, con el fin de solidarizarse con estos vecinos.
Son ellos quienes han visto cómo sus barrios, de la noche a la mañana, se han llenado de migrantes alojados en campamentos improvisados, o en los montes y en los parques, generando una situación de inseguridad e insalubridad (por la basura que generan).
Dunia, una vecina del cuartel Fiscer, aseguraba a este periódico que hay que diferenciar entre que los chavales "den pena" y no tengan la culpa de la situación que están viviendo la ciudad y sus vecinos. "No podemos más", decía entre lágrimas. "Hoy somos nosotros y mañana otro barrio".
El objetivo de los manifestantes era llegar a la Loma Colmenar, donde se ha instalado un campamento militar que alberga a cientos de migrantes, a quienes querían mostrar su rechazo a que sigan en territorio español.
Imagen del campamento en la Loma Colmenar de Ceuta.
Esto generó escenas de tensión entre quienes protestaban y algunos grupos de jóvenes marroquíes que aún deambulan por Ceuta. A lo largo de la marcha, los manifestantes gritaban "invasores, expulsión" al cruzarse con ellos.
En algunos casos, los migrantes respondieron con provocaciones, burlas y risas en la lejanía, lo que causó la respuesta verbal de muchos vecinos, que descargaron la rabia y frustración acumuladas a lo largo de estos 26 días sin una solución a la vista de la crisis.
La propia Policía Nacional que escoltaba la manifestación se encargó de disolver a estos grupos de migrantes mientras los manifestantes jaleaban a los agentes para que los echaran a Marruecos.
Cuando los manifestantes o la Policía se acercaban a ellos, de hecho, salían despavoridos, mientras otros miraban atónitos, al fin, la reacción airada de los ceutíes.
Vivas pide "imaginación"
La marcha, que cada vez fue sumando más gente y cosechó el aplauso de los balcones y de los vehículos que esperaban pacientemente la reapertura de la circulación, se dirigió finalmente hacia el Parador Nacional, donde se aloja el ministro Torres.
Tras cinco horas de manifestación y de colapsar el centro de Ceuta, los caballas lograron que el Mando Único se echara atrás en su decisión de usar los polideportivos como solución de alojamiento para los miles de migrantes que siguen en Ceuta. Para los ceutíes sólo hay una alternativa: la expulsión.
De forma paralela, el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, se dio un baño de masas en la misma Plaza de África donde se concentraba el grueso de la manifestación, aunque no participó en ella.
El presidente Juan Jesús Vivas, en la noche de este martes.
En declaraciones a EL ESPAÑOL, Vivas aseguró, tras reunirse con el ministro Torres, que le había pedido "imaginación" en las soluciones a la crisis, tras mostrar su oposición al uso de los polideportivos.
"Hay que tener en cuenta esta reacción . Estamos hablando de una ciudad que sufrió una invasión, que vio interrumpida su normalidad y que vive, desde hace casi un mes, con el alma en vilo. No se puede generar más tensión. Lo de los polideportivos era una obviedad", aseguró.
Por otra parte, manifestó su deseo de que el Mando Único "se ponga las pilas" y se mostró confiado en que comiencen a verse cambios en los próximos días.
Los manifestantes, frente al Parador Nacional de Ceuta.
Cargas en el reparto de comida
De forma paralela, mientras la ola de indignación recorría las calles de Ceuta, en la playa de El Trampolín, una de las ubicaciones temporales para los migrantes, la Policía cargó contra ellos tras producirse desórdenes públicos en el ya habitual reparto de comida de las tardes.
Cruz Roja tuvo que interrumpir la ayuda humanitaria cuando estallaron los choques en el momento en que la Policía organizaba las filas de migrantes. Se desconoce cuál fue el detonante.
En ese momento, se encontraban cerca de 4.000 personas en la playa, lo que provocó el caos y que los agentes tuvieran que emplear gas lacrimógeno. Numerosos migrantes huyeron corriendo de la zona hacia sus asentamientos improvisados.
