Kevin no tuvo una infancia sencilla porque intentó quitarse la vida junto a su madre. Este inusual doble suicidio no se consumó, pero unos meses después, su madre logró su propósito y se ahorcó. Kevin acabó metido en las drogas, luego llegaron los problemas mentales y el 24 de enero de 2025, mató a golpes a su vecino José Ramón: un jubilado.
Ahora se enfrenta a una petición de cadena perpetua. La historia del veinteañero Kevin Santiago P. A. (Murcia, 2001) demuestra que los homicidas también tienen un pasado que aunque no justifica sus actos violentos, sí que los pone en contexto.
EL ESPAÑOL ha accedido en exclusiva al escrito de conclusiones provisionales del Ministerio Público, sobre este homicidio que será juzgado este año ante un jurado popular que no lo tendrá fácil para fijar la condena, ya que la fiscal pide 13 años de cárcel frente a la prisión permanente revisable que reclama la acusación particular, ejercida por el abogado de los tres hermanos del difunto José Ramón Robles Carrillo.
El homicida y la víctima vivían a 500 metros el uno del otro, en la Vereda de la Basca, una pedanía de la huerta del Segura con apenas 350 vecinos, cuyo término surcado por acequias discurre entre Murcia y Beniel. Por aquel entonces, era un secreto a voces entre los parroquianos que se llevaban mal Kevin, de 24 años, y José Ramón, 63 años.
Tanto es así que el atestado de la Guardia Civil al que ha accedido este diario expone que nada más personarse en la zona del homicidio, aquel viernes 24 de enero, acompañados de la Policía Local de Beniel, pudieron constatar que la mala relación entre ambos se saldó a golpes. De hecho, el propio Kevin ayudó a los agentes a localizar el trozo de madera que arrancó de una valla y con el que confesó haber apaleado al jubilado:
“En los testimonios recogidos, queda sucintamente claro que el agresor de José Ramón Robles Carrillo, conocido como 'Ramón de la Pura', fue Kevin Santiago P. A., así como otras circunstancias de la enemistad existente entre ambos y la existencia de al menos, otro episodio de pelea entre ellos”.
“El detenido, de forma espontánea, refiere: ‘Se me ha ido la cabeza, creía que Ramón iba a agredir al hombre que había a su lado. Me llevaba muy mal con él porque hace un tiempo que Ramón había golpeado a mi abuela’".
Trozo de madera del palé con el que Kevin supuestamente la emprendió a golpes con José Ramón.
El atestado de la Guardia Civil recalca que Kevin fue detenido a 50 metros del lugar del homicidio y "reconoce haber golpeado a Ramón, en varias ocasiones, con el listón de madera que se había recogido por parte de la policía”.
La mencionada enemistad también la corrobora el Ministerio Público, al apuntar la presunta motivación de este homicidio: “En la Vereda de la Basca, término municipal de Beniel, Murcia, sobre las 17 horas del día 24 de enero de 2025, el acusado, fruto de desavenencias previas, se aproximó a José Ramón Robles Carrillo, nacido el 7 de abril de 1961, y comenzó a golpearle en la cabeza con un listón de madera”.
“Le hizo caer al suelo donde continuó lanzándole golpes en la cabeza hasta provocar la muerte inmediata, al sufrir parada cardiorrespiratoria, por destrucción de centros nerviosos vitales y hemorragia subaracnoidea difusa”.
La clave de que un ataque tan cruento -machacándole la cabeza con un palo de madera- solo merezca para la Fiscalía una condena de 13 años, se debe al historial que arrastra Kevin, criado al abrigo de su abuela, Carmen, a la que llamaba "yaya mamá" desde que su madre se suicidó. Así lo expone la fiscal en su escrito de conclusiones provisionales:
“Se dirige acusación contra Kevin Kevin Santiago P. A., nacido el 9 de septiembre de 2001, sin antecedentes penales, con una discapacidad del 82% y diagnosticado de miopía magna en ambos ojos, con desprendimiento de retina en ojo izquierdo; hipoacusia bilateral congénita; trastorno mental y del comportamiento, por consumo de cannabinoide; y trastorno mixto ansioso depresivo y trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad, sin que ello afectare a sus capacidades volitivas”.
De manera que la fiscal considera “criminalmente responsable” a Kevin del homicidio: “Procede imponer al acusado la pena de 13 años de prisión”. También propone que se le impongan las costas del proceso y que abone una indemnización de 20.000 euros para cada uno de los hermanos del fallecido. Es decir: 60.000 euros en total.
Tal propuesta de condena choca con la petición que hace la familia del difunto José Ramón: prisión permanente revisable, argumentando que Kevin actuó con alevosía y ensañamiento sobre este sexagenario, soltero, sin hijos, que vivía solo en la huerta tras haberse jubilado y al que era habitual verle desplazándose en bici.
La bicicleta con la que se desplazaba José Ramón.
Este homicidio conmocionó a los vecinos de esta pequeña pedanía porque tanto el homicida como la víctima eran muy conocidos. Todo el mundo era consciente de la dura infancia que sufrió Kevin, sin un horizonte laboral claro, tras pasar por las aulas del Instituto Gil de Junterón de Beniel, y con la única inquietud de machacarse en el gimnasio para intentar paliar sus excesos con las drogas.
De hecho, aquel truculento 24 de enero, Kevin se había drogado antes de cruzarse con José Ramón, un mecánico jubilado, al que llamaban 'Ramón de la Pura' por los negocios que regentaron sus padres: el único supermercado que había en toda la Vereda de la Basca y el Bar de La Pura donde causaban furor sus platos de ternera en salsa.
El abogado Pedro Montes acaba de asumir la defensa de Kevin, con el firme objetivo de evitar que le caiga la perpetua, incluso rebajar la petición inicial de cárcel de la Fiscalía, a la vista del pasado de este veinteañero que permanece en prisión desde el 26 de enero de 2025: "Aquí no vamos a discutir la autoría de los hechos, sino las circunstancias personales del autor".
Montes avanza que en su línea de defensa solicitará que le "apliquen varias atenuantes" a su cliente, "por los problemas mentales que padece". Además, el conocido letrado murciano subraya un dato clave en el día de los hechos: "Kevin había consumido ketamina o alguna sustancia psicotrópica, no hubo un dolo ni una intención de matar porque es un chico con numerosos trastornos mentales y todo eso influyó en el resultado final".
La valla de la que Kevin arrancó un palo de madera para atacar a José Ramón en la Vereda de la Basca.
La última palabra entre una posible condena de 13 años, una horquilla de 5 a 10 años, o una cadena perpetua, la tendrán los miembros del jurado que el próximo verano deberán fijar cuánto tiempo tendrá que seguir a la sombra este veinteañero aficionado al mundo del fitness. Lo harán en una vista oral en la que declararán algunos de los testigos que localizó la Guardia Civil, la mayoría de ellos son personas de avanzada edad.
Uno tiene 91 años y presenció la brutal agresión porque estaba sentado con otro jubilado, aquella tarde del viernes 24 de enero, cuando se les acercó José Ramón Robles Carrillo, conocido como Ramón de la Pura, 'a lomos' de su inseparable bici:
"Estábamos los dos sentados, tomando el sol, y llegó a nuestra altura, montado en su bicicleta, ‘Ramón de la Pura’. Sin bajarse, empezó a hablar con nosotros. Recuerdo que nos dijo que iba a quemar unas cañas de su solar que hay justo enfrente del lugar donde estábamos sentados […]”.
“Estando así, observé que venía hacia la zona un chico al que conozco porque vive también en la Vereda de la Basca, pero no sé su nombre. Venía con una madera grande en las manos y vi que iba directo a por Ramón. El chico le dijo a Ramón que se quitara, pero a Ramón no le dio tiempo a irse, le lanzó un golpe inicial en la cabeza y le siguió dando golpes […]”.
“Le golpeó con la madera en la cabeza hasta dejarlo inmóvil en el suelo. Una vez que Ramón quedó inmóvil en el suelo, su agresor se marchó del lugar […]”. Este anciano afirma que “no medió una discusión previa” entre ambos, pero que el ataque mortal pudo ser una supuesta venganza por una pelea a “puñetazos” que mantuvieron tiempo atrás:
“Hace unos seis o siete meses, iba andando por las inmediaciones de mi vivienda y vi que había un revuelo en una zona próxima a la casa de Ramón porque estaba peleándose a puñetazos con este chico que le golpeó con la madera en la cabeza, hasta dejarlo inmóvil en el suelo”.
