Convertirse en el líder de servicio de restauración continuada 24 horas a nivel mundial, facilitando espacios de sociabilización donde poder disfrutar, comer, beber y cubrir múltiples necesidades a precios asequibles durante todo el día, los 365 días del año. Esa es la aspiración del Grupo Redbar que, con cuatro establecimientos entre Madrid y Cataluña, desafía las declaraciones de la ministra Yolanda Díaz sobre cerrar los restaurantes antes del horario en que lo hacen actualmente. "“Sus palabras son terriblemente dañinas para la economía, van en contra de los trabajadores y de la generación de empleo", reconoce su fundador, Felipe Alayeto. 

La inspiración para crear Redbar surgió en Sierra Leona, África. Allí, Felipe Alayeto, presidente y fundador, comenzó a darle vueltas a una idea, un nuevo concepto en España, que permitiera ofrecer servicio de restauración las 24 horas de día con una amplia oferta gastronómica. “Quería que Redbar se convirtiera en un punto de encuentro para las cuatro generaciones que convivimos ahora de forma simultánea, de distintas culturas y estatus sociales diferentes”, apunta.

Para ello, España se erigía como el lugar indicado: “Somos el primer país del mundo con casi 300.000 establecimientos, uno por cada 175 habitantes”, señala. Por eso, su concepto quería ir algo más allá, quería lograr una referencia en la que comer y beber no fuera lo único, sino que la experiencia estuviera envuelta en un halo de tranquilidad en el ambiente y calidad en los productos.

Su idea se materializó en 2016, en Vilanova y la Geltrú. Pero, ¿por qué Cataluña? “Nos dimos cuenta que ese era el lugar más propicio para abrir un negocio como este. Sabía que es más difícil que triunfe un concepto en Cataluña si antes no ha sido desarrollado ahí”, responde. Por eso, la región mediterránea se puso por delante de la madrileña, su otra opción. Además, buscaban una población con más de 50.000 habitantes, pero con menos de 100.000, por lo que Vilanova se presentada como la ciudad ideal para desarrollar el producto.

Desde el primer minuto, Redbar dio servicio de ‘take away’ y a domicilio las 24 horas del día, con riders propios contratados por la empresa, así como con la operativa para el consumo en sala. Su establecimiento en Vilanova es una suerte de ‘show room’ en el que Redbar experimentó su concepto a la par que moldeó su carta con decenas de opciones gastronómicas.

Fernando Alayeto, en el centro, recibiendo uno de los premios más prestigiosos de restauración. Cedida

La siguiente apertura tuvo lugar en enero de 2020, en Sabadell, una ciudad con más de 200.000 habitantes. “Pronto comenzó la pandemia. Así que nos tuvimos que replantear la situación y la gestión. Decidimos expandirnos y salir de Cataluña”, dice Alayeto. Dos años después, en enero de 2022, abrieron su establecimiento en Madrid, ubicado en la Plaza de España. No es el único, este mismo año también abrirán otro en la glorieta de Puerta de Toledo y quizá un tercero, aunque por el momento no pueden dar muchos más detalles sobre este último.

Esperar a la actualización 

“En Cataluña tenemos Vilanova, Sabadell y Sitges, y seguiremos el modelo de crecimiento como hasta ahora. Lo que no vamos a hacer es cometer el error de abrir un restaurante antes de que la normativa de la región en cuanto a los horarios de apertura no esté actualizada”, se explaya el fundador de Redbar. Este es el gran problema al que se enfrenta un concepto como el que protagoniza Alayeto, pues las competencias dependen de cada comunidad autónoma. “Es como si hubiera 17 pequeños países con su propia legislación dentro de España”, sostiene el empresario.

De hecho, Alayeto considera “antagónicas” unas normativas respecto a otras. Sin ir más lejos, en Madrid una cafetería no puede abrir hasta las 6 de la mañana, un bar hasta las 8 y un restaurante hasta las 10, dependiendo de las licencias, y deben cerrar seis horas al día como mínimo. “Es curioso porque estas competencias recaen en las consejerías de Interior, no de Comercio o Industria, como herencia de lo que sucedía durante el régimen franquista”, subraya.

Por eso, los horarios de su local de Plaza de España, en la capital, deben adaptarse a la normativa vigente, por lo que el consumo en sala no está permitido en algunas horas durante la madrugada. “Nosotros reivindicamos que el servicio de restauración, especialmente en horario nocturno, es un reclamo y una necesidad social”, comenta. Según sus datos, en torno al 16% de la población española “trabaja y vive” por las noches, lo que se traduce en 4 millones de personas que “deberían tener derecho de disponer de este servicio al igual que el resto de ciudadanos lo hacen en horario diurno”.

Yolanda Díaz 

Su postura confronta con lo que Yolanda Díaz, en calidad de ministra de Trabajo, dijo hace unos días. La también primera vicepresidenta del Gobierno afirmó que “a partir de las 22.00 horas, las jornadas laborales tienen riesgos para la salud mental”, aunque luego confirmó que sus declaraciones estaban dirigidas a la posibilidad de los trabajadores de conciliar.

Fernando Alayeto, dueño de Redbar 24.

“En este tipo de restaurantes activas un tercer turno, así que se genera empleo, y dar flexibilidad a la plantilla. ¿Cómo puede ser que, en Madrid, en 2024, no puedas tomarte un café o charlar con unos colegas en un restaurante a las 4 de la madrugada?”, se cuestiona Alayeto. Para él, esta necesidad no cubierta carece de coherencia, pues eso no sucede por un simple motivo: está prohibido. Además, el empresario comenta que en el caso de Redbar, los turnos nocturnos se cobran un 30% por encima que los diurnos. “Y estos horarios son preferidos por muchas personas que prefieren trabajar de noche y reservarse el día para estudiar, por ejemplo, y descansar”, añade.

Ese es el gran reto al que se enfrenta Redbar y que intenta atajar activamente en otras siete comunidades autónomas en las que mantiene conversaciones permanentes con sus gobiernos y agentes del sector. “Nuestro objetivo es poder abrir un establecimiento en cualquier población de España superior a los 50.000 habitantes, queremos llevarlo a todos los rincones de España”, confiesa el fundador de la compañía. En cambio, su expansión no solo depende de ellos mismos. Ahí está la actualización legislativa pendiente que, espera, “regule la libertad de ejercicio de los horarios comerciales”.

Respecto a las declaraciones de Yolanda Díaz, Alayeto piensa que son “terriblemente dañinas para la economía, van en contra de los trabajadores y de la generación de empleo y suponen un retroceso para el servicio a los ciudadanos”. Tal y como opina el empresario, afortunadamente, “la competencia para la regulación de los horarios de la restauración es de las comunidades autónomas y no del Gobierno central”.



Sus cábalas indican que, en Madrid, en cuanto tengan actualizada la ampliación de horarios en 2024 “con la seguridad jurídica correspondiente”, estarán en disposición de duplicar anualmente el número de establecimientos. Esto les llevaría en 2030 a superar los 120 establecimientos en dicha comunidad, y crear más de 7.000 nuevos empleos de calidad, “además de ofrecer un servicio de restauración continuada non STOP para todos los ciudadanos”, concluye.