Salvador Vicent, más conocido como El Mago Yunke, ha ganado en tres ocasiones el campeonato mundial de magia, pero, sobre todo, es conocido por sus asombrosas actuaciones en el programa El Hormiguero. Ahora se acerca la cuarta temporada de su gira Hangar 52, donde presentará las últimas novedades del ilusionismo. Pero el mago, uno de los mejores ilusionistas de nuestro tiempo, es más que una serie de trucos.

Salvador piensa, diseña y produce sus propios trucos, convirtiéndose así en un genio creador del proceso de la ilusión, de forma parecida en la que su admirado Leonardo da Vinci, a quien dedica una sección en su espectáculo. Salvador descubrió su afición por la ilusión a los 7 años, construyó su taller de magia en el espacio de trabajo de su abuelo, un herrero. De ahí nace su nombre artístico: El Mago Yunke.

Yunke suele explicar que el hecho de haber crecido en un pequeño pueblo castellonense cuenta con ventajas y con inconvenientes. Por una parte, está la desventaja de los pocos recursos. Por otra parte, está la ventaja de los pocos recursos. Tener escasos recursos, suele decir, le obligó a concentrar todo su empeño en esos medios limitados, cosa que le ayudó a perfeccionar unos pocos trucos hasta niveles asombrosos.

Desde su pueblo empezó a crecer, pasando primero por ciudadades más pequeñitas y después actuando en grandes capitales. Hoy en día, a sus 48 años, Yunke ha recorrido el mundo haciendo espectáculos en los mejores teatros y cosechando diferentes reconocimientos. No se debe pasar por alto que, por ejemplo, cuenta con la mención honorífica de La Familia Real de Mónaco.

Salvador nos recibe en el Aeródromo de Villanueva del Pardillo, en un acogedor hangar. De fondo se oye el ruido que hacen las avionetas al aterrizar y despegar. Con una desbordante energía que puede llegar a dar impresión de nerviosismo, realiza tres o cuatro trucos de magia. Los asistentes esperaban que, dada la cercanía física del espectáculo, pudiesen atisbar la triquiñuela presuntamente existente en los trucos.

Todos nos vimos ampliamente superados por el ilusionismo de Yunke. Tras ello, nos habla de sus inicios, su vida personal y su curiosa relación con la magia.

Inicios

PREGUNTA- ¿Cómo le dice a su familia que se va a dedicar a la magia?

RESPUESTA- Siempre he sido un niño muy bueno; siempre he hecho caso a mis padres y la educación de mis padres ha sido una educación de intentar ser buena persona, que creo que es muy importante. Entonces, yo nunca me hubiese atrevido a dar un portazo y decir que me voy por el mundo a dedicarme a la magia. Es una cosa que se dio paulatinamente. De pequeñito me gustaba la magia y mi madre lo veía como un hobby. Al final, empecé a actuar en un congreso nacional, después gané un mundial y, sin buscarlo, prácticamente me salía el trabajo. Era tanto el volumen de trabajo y de contratación, que me dedicaba a la magia prácticamente sin buscarlo. Yo era técnico de sonido, me gustaba el tema del sonido, y de ahí pues enlacé con la magia, pero nunca hubo un "voy a probar suerte y a olvidarme de todo".

Salvador Vicent en un hangar del Aeródromo de Villanueva del Pardillo Cedida

P-. ¿Hubo en algún momento un plan B? Por si salía mal lo de la magia.

R-. Yo había estudiado para técnico de sonido. Ya sabes que en la Comunidad Valenciana hay muchísimas orquestas, hay muchos músicos, y a mí me encantaba escuchar las orquestas que venían a las diferentes fiestas de mi pueblo y siempre me quedaba detrás de la mesa de sonido, viendo una mesa llena de botones, y me fascinaba cómo iban ecualizando, si escuchaba la trompeta, el saxo, la batería, el micrófono y esas cosas. Eso me apasionaba, así que me habría dedicado a ello en caso de no triunfar en la magia. 

Sobre el escenario

P-. ¿Qué le caracteriza como mago?

R-. Además de la pasión, yo te diría que es la energía que tengo encima del escenario y un poder de comunicación que he ido trabajando desde muy pequeño. Siempre he sido un mago que tiene mucha fuerza, mucha energía. También es verdad que cuando empecé a actuar, actuaba en sitios al aire libre. Eran grandes explanadas con una feria de fondo, con unas barras al lado, a veces con mesas, que era en cenas que hacían al aire libre, y eso me obligaba a mí a tener mucha energía y mucha fuerza para llegar a todo el mundo. También destacaría mi parte artística. Al fin y al cabo, todo lo que estoy haciendo en el escenario es una magia de autor, una magia propia. Claro, hacer esa magia propia, quieras o no, lo disfrutas cuando lo presentas en público... no tiene nada que ver a una cosa que has comprado en un almacén. Estás más vinculado con tus propios trucos.

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P-. En cuanto a la ejecución de los trucos, ¿prefiere la larga distancia de un gran teatro o la corta distancia del tú a tú?

R-. Yo prefiero un teatro porque el teatro lo que me permite es poder vestirlo todo muy bien. Está todo medido, tanto la imagen como el sonido. Está todo orquestado por ediciones de vídeo y cámara. Creo que el teatro es el sitio perfecto para hacerlo, aunque lo idóneo es un público de unas 1.500 personas, más puede ser excesivo. Yo creo que la magia se disfruta cuando hay un público, yo te diría, de 1.500 personas.

Esta nueva edición

P-. ¿Qué novedades trae la nueva temporada?

R-.Se va a montar todo desde cero en un hangar para hacer ensayos, mejoras y cambios. El espectáculo ha sido directamente ensayado por piezas y llevado al escenario, y ahora se va a montar todo para mejorar el espectáculo, para revisarlo. Además, Hangar 52  está continuamente vivo. Son escenas intercambiables en las que puedo cambiar las rutinas según me vayan gustando más o menos. En esta nueva temporada habrá dos piezas nuevas y después muchas mejoras; muchas mejoras y una nueva puesta en escena de iluminación.

P-. ¿Por qué es especial su paso por China durante esta gira?

R-.Pues es que tengo mucha relación con China. En China he hecho muchas giras y cuando voy ahí hago como hago 30 ciudades; en las ciudades más importantes y en los auditorios más grandes. Es impresionante. La gira china es la más importante que hago en todo el mundo y me siento muy a gusto allí.

El Mago Yunke haciendo un truco en el hangar Cedida

P-. ¿Es el chino un público similar al occidental? 

R-.No tiene nada que ver. Pero, también te digo, como el mundo se está globalizando, cada vez se parecen más a nosotros. Por ejemplo, cuando llegué a China en el 2001, aplaudían tres únicas veces. Daban tres palmadas, ni una más. Era todo como muy organizado, muy cuadriculado. Ahora aplauden como lo hacemos nosotros.

La magia

P-. ¿Qué tendría que hacer un niño de hoy en día para convertirse en un mago de éxito?

R-. Yo le compraría dos libros: que pueda tocar las páginas, que pueda leer y que pueda tirar hacia delante y hacia detrás. No más de dos libros, porque hay mucha materia en esos libros, porque muchas veces el exceso de información es complicado de manejar, porque hay tanta información y tantas cosas que la gente no valora cuando encuentras un efecto. Te digo mi suerte. Mi suerte es que yo sabía muy poquitos trucos de más. Entonces, los cuidaba mucho y me preocupaba de presentarlos bien. Si tú tienes un catálogo infinito que te puede enseñar muchos trucos, al final no le das importancia a ninguno. Por eso, cuantas menos magias tengas, que no hace falta hacer más de diez, doce, quince juegos, hacerlos bien, ensayar, practicarlos y cuidarlos. Con eso tienes la clave. 

P-. En cuanto a la formación, ¿qué recomendaría estudiar?

R-. Todo lo que sea interpretación. Mira, la base de la magia es la psicología, el lenguaje verbal, el lenguaje del cuerpo para garantizar la comunicación. Eso es de lo más importante, pero la psicología tiene que ver mucho con la magia. Y a partir de ahí, pues es practicar, practicar, practicar e intentar transmitir el amor por la magia. Y, sobre todo, nunca querer engañar al que tienes delante. Es importante que no lo veas como un engaño, sino como un entretenimiento con el que el público debe gozar. No se trata de vacilar al público. 

Salvador Vicent Cedida

P-. Ya la última. ¿Existe un futuro sin magia para Salvador Vicent? ¿Existe la posibilidad de una retirada?

R-.No. Hay planes de futuro de otras cosas distintas, pero vinculadas a la magia, porque al final la magia es mi pasión y mi vida, entonces no entendería que me dedicara a negocios de otra cosa. Quizás en un futuro abra una escuela para enseñar a la gente a prepararse. También está el tema del museo de magia en Peñíscola, donde cuento historias y donde se cuenta la historia de la magia. Lo que sea, pero siempre relacionado con el mundo de la magia.