Murcia

Como el rosario de la aurora. Así ha terminado el distendido desayuno de los domingos -a base de café, tostada y tertulia- del que suele disfrutar la 'parroquia' de la Cafetería La Migaja. Y todo, a causa de que un cliente marroquí se ha lanzado contra la cristalera del establecimiento como si fuese un 'kamikaze'. "No sabía si venía a matarnos", asegura Fina, propietaria de esta cafetería de la pedanía murciana de El Raal y que este domingo se ha visto obligada a atrincherarse dentro de su negocio, junto a su clientela, ante la conducta violenta de este hombre.

"Estábamos todos encerrados en el interior, llamando a la Policía, porque no sabíamos de lo que era capaz de hacer", insiste la hostelera. Los hechos han sido grabados en un vídeo al que ha accedido EL ESPAÑOL y que ya obra en poder de la Guardia Civil, tras arrestar a este ciudadano marroquí por los supuestos delitos de daños y lesiones.

Eran las ocho y media de la mañana de este domingo, cuando este individuo ha llegado a la Cafetería La Migaja de El Raal. "Me ha pedido un café: iba bastante borracho", según relata la dueña del local, de 60 años, y que hace dos meses se situó al frente de este establecimiento conocido por sus buenos cafés, sus dulces, pasteles de carne, saladitos, empanadillas…

Un ciudadano marroquí comienza a gritar antes de lanzarse como un kamikaze contra una cafetería en Murcia.

Este marroquí que en apariencia iba pasado de vueltas por el alcohol, se ha sentado en la terraza con su café. Entonces han empezado los problemas, cuando ha intentado robarle la medicación a un cliente que acostumbra a desayunar en esta cafetería antes de tomarse el tratamiento prescrito por su médico. "Ha visto que ha sacado las pastillas y ha intentado quitárselas", tal y como confirma la propietaria del local a EL ESPAÑOL.

"El cliente se ha metido dentro porque no quería problemas y yo he salido a la terraza a decirle que no podía hacer eso con un señor enfermo. Le he pedido que no molestase a los clientes".

La cosa ha quedado así. Fina ha seguido atendiendo con su habitual simpatía a la 'parroquia', mientras que este marroquí se ha quedado en la terraza, incluso se ha pegado una siesta hasta que la hostelera se ha acercado a preguntarle lo normal cuando alguien ocupa la mesa de una cafetería: "Le he dicho si quería algo más, entonces, se ha largado".

Pasados quince minutos, sobre las diez de la mañana, este ciudadano marroquí ha regresado caminando por la acera que hay frente a la Cafetería La Migaja. Acto seguido, ha empezado a gritar, justo antes de agarrarse los genitales y de echar a correr como un poseso, para cruzar la carretera con la firme intención de entrar en el local a toda costa. "Estaba gritándonos y yo he bloqueado la puerta".

Una anciana, sentada en la Cafetería La Migaja, después de que un ciudadano marroquí se haya estampado contra la cristalera. Cedida

En el interior de la cafetería se ha atrincherado la hostelera, junto a su hijo, Rafa; su tía, una mujer con la movilidad reducida; seis mujeres jubiladas, y un matrimonio. La tensión iba a más porque nadie entendía qué estaba diciendo este individuo ni el motivo por el que había regresado con una conducta hostil. De modo que han reclamado por teléfono la presencia de las Fuerzas de Seguridad, mientras que en los balcones de la calle Mayor se han asomado los vecinos ante los gritos que rompían la tranquilidad del primer domingo de junio.

Finalmente, el ciudadano marroquí se ha lanzado a la carrera contra la cristalera de La Migaja, desatando el pánico entre las personas que se han encerrado para protegerse porque no sabían si podía ir armado:

- Clienta 1: Chacha, ¿es que no lo cogen?

- Clienta 2: Estoy venga a llamar y no lo cogen.

- Hostelera: ¡Rafa! ¡Rafa! ¡Quítate, quítate! ¡Ay! ¡Ay!

La puerta de acceso ha terminado reventada. "Venía pegando unos gritos exagerados cuando ha cruzado la carretera y ha tirado la puerta de cristal: a mi tía no la ha matado de milagro porque la cristalera ha caído delante suya", tal y como relata la propietaria de la Cafetería La Migaja. "Mi hijo lo ha grabado todo con el móvil: cada vez que veo el vídeo me pongo a llorar porque parecía que quería matarnos".

Después de perpetrar el ataque contra el local, este ciudadano marroquí ha intentado huir, pero ha sido interceptado por dos policías locales que estaban fuera de servicio. Uno está destinado en Beniel y el otro en Murcia. El primero de ellos reside al lado de la cafetería y en cuanto ha visto lo sucedido ha acudido a prestar auxilio a Fina. "Le ha perseguido por toda la calle hasta que lo ha tirado al suelo", remarca la hostelera.

Durante el forcejeo, este agente destinado en Beniel ha sufrido lesiones en un hombro, pero con la ayuda del compañero de Murcia que también estaba fuera de servicio, al final han logrado reducir al ciudadano marroquí. "Lo han tenido que detener entre varios porque estaba eufórico: iba puesto hasta las orejas", tal y como asegura un testigo a este diario. 

La fachada de la Cafetería La Migaja que ha sido atacada este domingo por un ciudadano marroquí.

El detenido ha sido puesto a disposición de la Guardia Civil que ya ha abierto una investigación, para esclarecer los motivos por los que este ciudadano marroquí se ha lanzado como un 'kamikaze' contra la cristalera del local. "Le han dicho que se marchara porque estaba molestando a la clientela y se ha puesto loco", tal y como sostiene el citado testigo. "A lo mejor era una de las personas que han asistido a la fiesta de música tecno, celebrada este sábado en El Raal, y estaba alterado por las drogas".

De momento, se desconocen tanto la identidad como las motivaciones de este individuo para actuar con semejante violencia. La hostelera ha acudido al cuartel del Instituto Armado a presentar una denuncia y solo quiere pasar página de lo vivido este domingo. "No conozco a ese hombre y no quiero volver a verlo en mi vida. Estoy muy nerviosa".