Murcia

En el rincón de la barra del pub está Antonio 'El Manchego' y ya lleva en el cuerpo tres gin tonics, dos cervezas y cuatro rayas de cocaína. Es la madrugada del domingo 29 de mayo y en este local de Canals, equipado con cámaras de seguridad, bulle la fiesta porque algunos clientes están celebrando la Decimocuarta Champions del Real Madrid, entre ellos, Jesús, y su mujer, Bessy. Pero de repente, el ambiente se enrarece, una de las cámaras filma cómo 'El Manchego' se pone a hablar con una chica en la barra y su novio le hace un KO de boxeo. A partir de ese momento, a las 3.15 horas, comienza la cuenta atrás en las vidas de Jesús y Bessy porque en unos minutos serán segadas por 'El Manchego'.

"El novio de una clienta le dio dos puñetazos, el tío cayó desplomado, una camarera lo levantó del suelo y se fue directo al baño", tal y como confirma Toni, el dueño de este conocido pub de Canals donde pasaron sus últimos momentos Jesús y Bessy, justo antes de ser atropellados en el Carrer de Valencia por el coche que conducía 'El Manchego'. "El tipo salió mosqueado del aseo, le pegó una patada a la puerta del local, la camarera salió a la calle a regañarle y recibió un empujón, entonces, unos chicos que había fuera también le pegaron por hacer eso".

Ese cóctel de alcohol, drogas y agresiones se tradujo en una sanguinaria sed de venganza en 'El Manchego': un vecino de Canals, de 48 años, empleado en una fábrica de envases de Xàtiva, padre de una niña, y cuyo matrimonio no pasa por su mejor momento. "El tío estaba enfadado y con la impotencia de que le habían pegado, se fue a por el coche y pasó lo que no tenía que haber pasado", se lamenta Toni, empresario de la hostelería, muy afectado por lo sucedido porque conocía al matrimonio de hondureños fallecidos: "Jesús y Bessy eran clientes habituales míos".

De hecho, el dueño de este céntrico local de copas les solía ceder la segunda planta del pub a la pareja y su pandilla de amigos."Los fines de semana suele venir un grupo de veinte personas de Honduras y Colombia, como a los clientes les gusta más la música 'remember' y a ellos la latina, les dejo la parte de arriba para que pinchen lo que quieran". Este fin de semana, como era habitual, Jesús y Bessy estaban tomando algo junto a un sobrino y unos amigos. "Celebraban la victoria del Madrid en la Champions League".

Bessy y Jesús, posando felices, el pasado febrero, en Valencia, en una imagen cedida por la familia.

Toni ha entregado las grabaciones de las cámaras de seguridad a la Policía Local para colaborar con la investigación porque recogen la cronología de este terrible suceso que ha conmocionado a los vecinos de Canals. Las imágenes muestran que 'El Manchego' recibió dos puñetazos de un cliente por hablar con su novia, cuando eran las 3.15 horas; luego se fue al baño y tres minutos después salió malhumorado hacia la calle donde volvió a ser agredido por empujar a una camarera.

"Se le cruzaron los cables porque iba 'subidito' de todo lo que llevaba en el cuerpo y se fue a por el coche: una persona así es un cóctel molotov", sentencia Toni. A las 3.25 horas, la clientela comienza a abandonar el pub porque es la hora de cierre. Las cámaras graban a Jesús y Bessy saliendo a la calle, sin ser conscientes de que apuran sus últimos instantes con vida, sus últimos besos y abrazos, las últimas palabras con sus amigos. Y todo porque Antonio 'El Manchego', al volante de su coche, se va a meter en dirección contraria por el Carrer de Valencia, a toda velocidad, con la supuesta intención de atropellar a sus agresores para vengarse.

El resultado de su conducción kamikaze fue terriblemente trágico: mató a un matrimonio que no tenía nada ver con su alocada noche y estrelló su vehículo en el fondo del río Sants. EL ESPAÑOL ha accedido a la declaración de 'El Manchego' -en sede judicial- donde confiesa que antes del atropello, entre las dos y media y las tres de la madrugada, ya había consumido tres gin tonics, dos cervezas, tres o cuatro rayas de 'coca' y también le habían invitado a fumar marihuana. "Después de ese consumo me encontraba un poco mareado", según admite 'El Manchego'.

"Estaba en el pub de la calle Valencia de Canals, con unos amigos, y en un momento dado se marcharon, entonces entraron unos chicos a los que no conocía de nada, de unos 25 años. Empezaron a pegarme sin motivo alguno, no hubo ningún tipo de provocación por mi parte: entraron con una actitud chulesca, pero yo no les dije nada", tal y como sostiene, desmarcándose de ocasionar problemas en el local.

"Me volví loco"

"Me hicieron sangre en la cara y lesiones en la boca, en ese momento, me fui corriendo a por el coche que estaba estacionado a 400 metros de la calle Valencia: me volví loco", subraya en su declaración, donde no consta que muestre arrepentimiento ni pida disculpas por matar a los hondureños Jesús y Bessy, causando un dolor infinito a sus familiares. "Mi intención cuando cogí el coche fue ir a la puerta del pub, frenar el vehículo, y entrar a pegarles por sorpresa, teniendo en la puerta el coche para marcharme".

Durante el interrogatorio llega a asegurar que desconocía que iba circulando en sentido contrario por el Carrer de Valencia: un vial de un solo sentido. "No vi la señal de prohibición, cuando cogí el coche no estaba en condiciones para conducir, sé que en ese tipo de vías no se puede circular a más de 30 kilómetros por hora, pero en ese momento no lo pensé, solo pensaba en ir a pegarles". Antonio 'El Manchego' iba tan colocado al volante que no es capaz de precisar a que velocidad circulaba ni cuántas personas se encontraban en la calle en esa funesta madrugada.

Detención de Antonio, el vecino que atropelló mortalmente a una pareja de Honduras a la salida de un pub de Canals

"No recuerdo haber atropellado a ninguna persona, solo que saltó el airbag y lo siguiente que recuerdo es estar en el suelo, con un policía local engrilletándome o sujetándome por detrás. No recuerdo haber caído al agua, ni sabía por qué estaba mojado. No recuerdo haber acelerado cuando se produjo la colisión. No recuerdo el golpe por el que saltó el airbag. No recuerdo haber frenado ni haber acelerado...".

Tales lagunas mentales le impedían recordar hasta el horror que dejó sobre el asfalto: el cadáver de Jesús, de 31 años, y el cuerpo agonizante de Bessy, de 30 años. Tampoco supo dar detalles básicos de sus agresores -como su nacionalidad-.

"No sé si alguna de las personas que vi en la acera era el chico o los chicos que me pegaron. Cuando estaba en el suelo con la Policía Local, un grupo de gente me grababa con el móvil y creo que era uno de los que me había pegado. Le dije al policía que creía que ese era el que me había agredido y les pedí por favor, que mirasen las cámaras del pub: 'Me han pegado una paliza los hijos de puta, me han arruinado la vida' (…). No vi las consecuencias de lo que había hecho, me enteré por la Policía Local".

La declaración de 'El Manchego' se saldó con su traslado a la cárcel. Este martes, se celebró un sentido minuto de silencio en Canals en memoria de Jesús y Bessy, cuyos cuerpos serán repatriados a Honduras. "Estamos trabajando en los trámites para que reciban sepultura en su país", según explica la abogada Verónica Ene, que ejerce la acusación particular en nombre de los familiares de las víctimas.

"Es un logro importante que el conductor haya ingresado en prisión porque en este tipo de delitos de tráfico los infractores suelen quedar en libertad, aunque se haya producido algún fallecimiento", reflexiona la letrada. "Los familiares se han quedado más tranquilos y ahora prepararé la acusación para solicitar dos delitos de homicidio por imprudencia, al margen del positivo al volante por alcohol y drogas".  Verónica Ene reclamará una fuerte temporada a la sombra para 'El Manchego'.

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